Descontento político sin traducción electoral

EL Partido Socialista tendría un gran problema en Andalucía si existiera una oposición distinta a la que hoy proyecta el Partido Popular. La crisis no les está resultando indiferente a los electores, pero el PP y el PSOE sufren de modo parejo los efectos del descontento ciudadano. Tanto los resultados del Barómetro Joly Andalucía de este 28-F, como el publicado en octubre de 2008, indican que los andaluces valoran peor a la oposición y a su líder, Javier Arenas, que al PSOE y al presidente Chaves, de tal modo que el deterioro del Gobierno siempre es compensado por el del PP. De ahí, que la distancia electoral se mantenga en los siete puntos, casi como en el sondeo del mes de octubre.

Al desgaste del tiempo -Manuel Chaves gobierna desde 1990-, los socialistas suman ahora los efectos de la crisis económica, que se traduce en Andalucía en una cifra de desempleo que ya ha llegado al 21,7%. Esta razón añadida es la que parece estar detrás de la baja nota que los andaluces le dan tanto al Gobierno como a su presidente Chaves: un 4,7 para ambos. Un suspenso inédito en el caso del presidente. Sin embargo, el PP está peor: un 3,9 obtiene el partido y un 4,3, su líder Javier Arenas, de ahí que la oposición apenas recorte distancia electoral a pesar del difícil momento que atraviesa el Ejecutivo por los avatares económicos.

El caso de la valoración de Arenas es significativa, porque su baja puntuación respecto a la de Chaves se debe en buena parte a los suyos. Es decir: los votantes socialistas valoran a Javier Arenas un poco mejor (3,8) que los populares a Chaves (2,6), pero el votante popular le da a su líder un 5,4, mientras los del PSOE puntúan al presidente con un 6,4. El deterioro de la imagen de ambos líderes es evidente si se compara con los resultados del Barómetro Joly del mes de octubre. Chaves pierde cuatro décimas (de un 5,1 a un 4,7), pero Arenas resta siete (de 5 a 4,3). Sólo si se atienden a estas consideraciones se comprenderá por qué el PP no logra recortar distancias con el PSOE respecto al mes de octubre pasado, a partir de cuando se desencadenó lo peor de la crisis financiera, el estallido de la burbuja del sector inmobiliario y sus enormes consecuencias en el aumento del desempleo. No obstante, el PP sí se acerca en casi tres puntos si se compara con el resultado electoral de marzo de 2008.

Pero el PSOE no debería dormir tranquilo por ello. Primero, porque restan tres años de una legislatura muy incierta y, segundo, porque de producirse un cambio en su candidatura, sólo hay una persona que se acerque un poco al nivel de notoriedad de Manuel Chaves. Es la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, conocida por el 75,6% de los consultados. Todos los consejeros, a excepción de Gaspar Zarrías, tienen un nivel de notoriedad por debajo del 50%, pero el vicepresidente político es el peor valorado del gabinete, con un 4,3. A pesar de que la imagen de la ministra de Fomento parece lastrada por su duro carácter, en Andalucía está mejor valorada que Javier Arenas, aunque también suspende.

Las imágenes de Gobierno y oposición parecen, por tanto, muy fijas. Sólo un agravamiento de los efectos de la crisis -en especial, del paro- podría alterar la situación si los andaluces creen más capacitado al PP que al PSOE para sortear la situación, toda vez que a los partidos conservadores se les atribuye esa facultad. Ésa es una pregunta clave, a la que se responderá mañana en estas páginas.

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