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La Junta da un ultimátum a Gibraltar para solventar la crisis del 'New Flame'

  • La Administración advierte al Gobierno del Peñón que no puede seguir "ni un día más como el perro del hortelano" · Le reclamará "daños y perjuicios" · Los operarios recogen 144 toneladas de residuos

Cinco días después de que el temporal en el Estrecho agitara el buque New Flame, encallado desde agosto en aguas de la Bahía de Algeciras tras el choque con el petrolero Torm Gertrud, y los vertidos llegaran a las playas algecireñas de El Rinconcillo y Getares, la Junta de Andalucía ha lanzado un ultimátum al Gobierno de Gibraltar para que decida sobre el futuro del chatarrero, a punto de hundirse, y liquide una crisis que amenaza con alcanzar cotas diplomáticas. "Las autoridades de Gibraltar no pueden seguir ni un día más como el perro del hortelano, que ni lo arregla ni lo deja arreglar", advirtió ayer el consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, en rueda de prensa al finalizar el último Consejo de Gobierno del año.

La Junta tiene claro cuál debe ser el camino del chatarrero y así lo ha puesto en conocimiento del Gobierno de España para que se lo transmita al Ejecutivo de la Roca: "Que Gibraltar adopte medidas, que no son otras que estudiar cuál es el contenido que transporta el barco y tome una decisión, que esperemos sea sacarlo de aguas de la Bahía, llevarlo a un astillero y desguazarlo".

Sólo Gibraltar conocería qué cantidad de chatarra porta el buque en su interior y si su contenido se ha "liberado". "El Ministerio de Fomento no tiene capacidad para tener información precisa de si algo ha salido", apuntó el consejero. Gibraltar asegura que los vertidos que han alcanzado las playas no proceden del New Flame, visión contraria a la que mantienen la Junta y los ecologistas.

Las competencias sobre el carguero y las consecuencias que se deriven tienen para el consejero de la Presidencia un "único responsable". "No tenemos capacidad, pese a las intensas labores del Ministerio de Exteriores y de la Junta, y no hay otra salida que Gibraltar asuma su responsabilidad y tome una decisión que evite que los vertidos originados por la tormenta pongan en peligro las playas", sostuvo, pese a las críticas de la oposición, que acusan a la Administración andaluza de "inacción". Para Zarrías, si las competencias sobre el barco pertenecieran a la Junta, ya se habría zanjado el problema, y puso como ejemplo la retirada del petrolero que chocó con el chatarrero, "remolcado fuera de la Bahía con el objetivo de mantener las playas limpias".

Pero el New Flame encalló en aguas de Gibraltar y depende de las autoridades del Peñón, a quienes se le pedirán responsabilidades por los "daños y perjuicios" causados por los residuos -una mezcla de hidrocarburo con arena, agua, piedra y otros materiales-, de los que se han recogido 144 toneladas en las playas, "ya practicamente limpias".

Tras estudiar los informes de las consejerías de Gobernación y Medio Ambiente, el Consejo de Gobierno dio orden a su gabinete jurídico para que reclame al Gobierno de Gibraltar. "Usaremos toda la fuerza de la ley", aseveró Zarrías. Al margen del conflicto por el New Flame, quedan para la Junta los programas de colaboración con el Gobierno que preside Peter Caruana, unas nuevas relaciones entre ambos ejecutivos que no peligran "porque los intereses de los andaluces y de los municipios del Campo de Gibraltar tienen que estar por encima de cualquier circunstancia".

Esa colaboración es la que quiere retomar la Administración andaluza para solventar la crisis del New Flame, tras ser apartados por razones "políticas", según el consejero. "Desde el primer momento [el encallamiento del buque] mostramos nuestro apoyo para colaborar, pero nuestros técnicos y los del Gobierno de España tuvieron que abandonar la Roca por razones políticas, ante la cercanía de elecciones".

Una mayor colaboración entre las administraciones fue ayer la petición de Los Verdes, que alentó a la Junta a "salir de su letargo" y liderar un Pacto en el Estrecho para impedir la circulación de mercancías peligrosas en la zona. Verdemar-Ecologistas en Acción dio por seguro que Gibraltar hundirá el buque a 100 metros de profundidad, sin extraer el contenido, cuando la aseguradora abone a EEUU --desde donde partió el carguero- el coste de las 42.000 toneladas de chatarra, que asciende a "14 millones de dólares".

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