PP y Ciudadanos: aversión mutua

  • Los líderes andaluces de los dos partidos escenifican un choque que vive otro episodio tras la promesa de Juanma Moreno de crear 600.000 empleos si es presidente

Juanma Moreno y Juan Marín, en el Parlamento, en una imagen de septiembre de 2016. Juanma Moreno y Juan Marín, en el Parlamento, en una imagen de septiembre de 2016.

Juanma Moreno y Juan Marín, en el Parlamento, en una imagen de septiembre de 2016. / julio Muñoz / efe

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La alergia más grave para el PP, ahora, la causa mucho más el naranja de Ciudadanos que el rojo del PSOE. Las encuestas y los sondeos recientes son indicadores muy claros de que el partido de Albert Rivera e Inés Arrimadas, sus dirigentes más notorios y mediáticos, ha incrustado ya una cuña en el territorio del PP. Su líder en Andalucía, Juanma Moreno, no lo duda. El pasado lunes, antes de entrar en la Ejecutiva Nacional de su partido, lo dijo alto y claro: el PP tiene que tener en cuenta como adversario a Ciudadanos, el rival directo que le disputa su caladero de votos.

Eso en Madrid, a la hora de hacer referencias al escenario político nacional. En Andalucía, Moreno afila el discurso. No hay fogueo para Ciudadanos en Andalucía. El presidente de los populares andaluces no pierde la más mínima oportunidad y dispara a dar a la hora de afearle a C's que es el "bastón y el sostén" del PSOE en esta comunidad. Moreno también recrimina al partido naranja usar el "guante de seda" en el trato con los socialistas y el "puño de hierro" con el PP, especialmente en materia de corrupción política. Los populares consideran que C's mide de forma bien distinta los casos según estén protagonizados por cargos del PP o del PSOE.

La colisión entre los populares y el partido naranja en Andalucía tiene claras connotaciones personales. Si bien ha habido intentos de acercamiento entre Moreno y el jefe de filas de C's en la comunidad autónoma, Juan Marín, éstos han sido tibios. Cuando no gélidos. No ha surgido la más mínima chispa y en las escasas citas que han conseguido abrochar el ambiente no ha pasado del discreto plano institucional que posteriormente ha sido etiquetado con la consabida marca tan del gusto de los gabinetes de comunicación: "Una reunión cordial".

Esa relación se ha agriado los últimos días. La réplica más agresiva recibida por Moreno a su anuncio hecho a mediados de semana de crear 600.000 puestos de trabajo "netos" en la legislatura si es elegido presidente autonómico en las próximas elecciones, no le llegó desde el Palacio de San Telmo ni de la Consejería de Empleo, no tampoco del PSOE. Le llegó de Marín. El jefe de C's en Andalucía tiró de ironía y soltó que si el presidente del PP-A va crear 600.000 empleo él creará 600.001.

Moreno cargó ayer contra Marín y su partido, al que acusó de conformarse con ser "el bastón y el sostén de las políticas socialistas de cuarenta años y del millón de parados en la comunidad".

Moreno defendió ayer que su promesa "no es un invento ni una ocurrencia", sino que ha sido analizada con el Gobierno, con alcaldes y expertos. El presidente del PP-A, que clausuró la reunión del Ágora Rural del PP Andaluz en Pilas (Sevilla), aseguró que esa promesa es fruto de un análisis "sosegado y riguroso". Moreno insistió en que va a seguir trabajando con ese objetivo, que, en su opinión, sólo se consigue con reformas y con la "ambición de querer mejorar" la comunidad, contando con los municipios del interior, que son "la columna vertebral" de Andalucía. Moreno contrapuso "el progreso y el desarrollo que puede generar el PP" a la formación naranja, "que se conforma con sostener al PSOE".

El debate ofrece ya todo el perfil de una colisión preelectoral. La preocupación en el seno del PP está teñida de naranja. Y en esta región, como en el resto de España, la dirección andaluza del partido teme un zarpazo a su cesta de electores y el consiguiente trasvase de votos al capacho de C's. Mientras, en ese marco preelectoral, Marín y los suyos han exhibido músculo a raíz de los sondeos y ya se presentan como llave de un futuro Gobierno autonómico. "Creemos que cualquier posible Gobierno en Andalucía pasa ya por Ciudadanos", proclamó esta semana el líder y portavoz de C's en el Parlamento.

Paradójicamente, Marín se bajó ayer de cualquier tren que haya enfilado la dirección de una precampaña, al ofrecerse a Moreno para "sentarnos" y tratar en un encuentro las "soluciones a los problemas de los andaluces y no para hablar de unas elecciones que ni están convocadas ni son esperadas en este 2018". La propuesta apenas sonó a declaración de intenciones, porque a continuación el jefe de C's en Andalucía, si bien matizó que suele estar de acuerdo con Moreno en "muchas cosas", dejó claro que le ha "decepcionado tantas veces en el Parlamento que no le puedo creer". Difícilmente pueden dos adversarios políticos mantener ningún tipo de encuentro si uno de ellos expresa la incredulidad que le profesa el otro. "No puede gozar de credibilidad porque nos está demostrando con hechos que no es capaz de practicar nada de lo que predica", diagnosticó Marín. Además, atribuyó al presidente de los populares andaluces una forma de hacer política "a la desesperada, de con frontación diaria, con tal de que la gente vote al PP, y eso le está haciendo un flaco favor a la sociedad". Según Marín, al líder de los populares andaluces "sólo le gusta hablar de quién va a ser el próximo presidente de la Junta".

Sin duda, una piedra de toque en estas relaciones enquistadas es el impuesto de Sucesiones. El acuerdo al que llegaron PSOE y Ciudadanos para su reforma es, para los populares, un "enjuague" entre esos dos partidos.

Precisamente, en su llamada "revolución fiscal", el jefe del PP-A aseguró que si se hace con la Presidencia de la Junta bajará la presión fiscal en todos los sectores que puedan generar empleo. Esta "revolución fiscal", tal y como la ha acuñado el propio Moreno, incluye una reducción del tramo autonómico del IRPF, la bajada del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales o la bonificación al 99% del impuesto de Sucesiones, como se ha hecho ya en la Comunidad de Madrid y lo que supone su práctica desaparición.

Moreno volvió ayer a la carga con sus planteamientos para reducir la burocracia, las trabas administrativas y las normas restrictivas para que haya "más libertad" para atraer inversión, especialmente a los municipios del interior de la comunidad. El presidente andaluz denunció, como ya ha hecho en reiteradas ocasiones, que sigue existiendo una "Andalucía de dos velocidades". El líder de los populares andaluces abogó por potenciar y promocionar a los municipios del interior y facilitar que se puedan llevar a cabo inversiones como un hotel o una casa rural, siempre respetando al medio ambiente. "Al PSOE de los pueblos sólo le interesa su voto, ni su progreso ni su desarrollo", acusó Moreno.

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