El PSOE enfrenta el 28-F a Podemos

  • La dirección andaluza, contraria a una coalición morada, lleva a los ayuntamientos esta semana una moción que reivindica la pluralidad sin privilegios y la soberanía nacional

A la dirección del PSOE andaluz no le gusta que el Gobierno que resultase de las negociaciones estuviese formado por una coalición formada por Podemos y el PSOE. El número dos de los socialistas, Juan Cornejo, lo recordó ayer; ni él ni la presidenta Susana Díaz desean esta coalición, contra la que ambos se expresaron en el último Comité Federal. Aunque el secretario de Organización contestó que no sabe qué votaría si esto se sometiese al acuerdo de las bases, indicó que a él y a la presidenta "nos parece difícil que se pueda convivir en el Gobierno con esas personas".

Pero ahora, el PSOE andaluz quiere que Podemos se "retrate" sobre su idea de España en todos los ayuntamientos y diputaciones donde tiene concejales, los cuales se deberán pronunciar sobre los elementos esenciales del ideario del 28 de febrero, día de Andalucía: diversidad de las comunidades autónomas, a la vez que igualdad entre ellas y aceptación de la soberanía nacional como un indivisible del pueblo español.

La demanda de Podemos para que "algunas naciones" se pronuncien sobre el derecho a decidir le enfrenta con el espíritu del 28-F, que nació como una reivindicación autonómica, pero también como un intento de frenar asimetrías para que las llamadas comunidades históricas gozasen de mayor autogobierno. En el documento que Podemos llevó ayer al PSOE, abre la posibilidad de consultas en aquellas "naciones" que hayan mostrado interés por ello.

Juan Cornejo sostuvo que esta propuesta de Podemos evidencia que no desea una negociación con el PSOE, ya que sus líderes sabían que el referéndum de Cataluña es una línea roja marcada por el comité federal. Pero es que, además, tampoco está de acuerdo con la coalición, un Gobierno que, según Podemos, debería tener a Pablo Iglesias como vicepresidente. Por lo oído ayer en la sede de San Vicente, el acuerdo así es imposible. Los andaluces también recelan de las intenciones del PNV, que el domingo se posicionó a favor de un referéndum y de la ruptura de la caja única de la Seguridad Social.

Los socialistas deben votar el acuerdo antes de que sea defendido en el Congreso por Pedro Sánchez a partir del próximo 2 de marzo, pero Cornejo puso el dedo sobre lo sustancial: para que haya referéndum de las bases es necesario, primero, que haya un pacto. Y esto no parece fácil. La consulta se podría celebrar los días 25, 26 y 27 de febrero. Los dos primeros días se dedicarían al voto electrónico y el último, a las urnas. Cada militante elegiría. El PSOE andaluz ha dejado claro que el 28-F no puede ser día hábil para votar. Pero el problema es, en efecto, que Sánchez debería contar con un acuerdo antes del 2 de marzo de acuerdo con el compromiso que adquirió en el comité federal.

Antes del 28-F, los socialistas van a presentar mociones en todos los ayuntamientos y diputaciones andaluzas para que los plenos se pronuncien sobre la autonomía. La resolución recoge el apoyo a una pluralidad sin privilegios, la soberanía nacional y una reforma pactada de la Constitución. Además preparan un gran mitin para celebrar el día de Andalucía. Se trata, según los socialistas, de enfrentar a Podemos a sus contradicciones o que sirva para dejar claro que su posición territorial de España es el de las asimetrías. "El 28-F significó que Andalucía ayudó a otras comunidades a que consiguiesen su autonomía y para que no hubiese comunidades de primera y comunidades de segunda, que en definitiva es españoles de primera y españoles de segunda", resumió Juan Cornejo.

A pesar de que la sesión de investidura de Pedro Sánchez será el 2 de marzo, la presidenta andaluza mantiene para ese mismo día el inicio del debate del estado de la comunidad, uno de los dos que se convocan al año. Esto es, que mientras Pedro Sánchez defiende en el Congreso su postura, Susana Díaz debatirá sobre Andalucía en un pleno que, al menos, durará dos días. Cornejo sostiene que fue el Gobierno andaluz el primero que pidió fecha al Parlamento andaluz, aun sin saber cuándo sería la investidura. Aunque esto es así, lo cierto es que la semana pasada se preveía que la investidura iba a ser la primera semana de marzo.

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