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Primarias a vida o muerte

  • Susana Díaz y Pedro Sánchez se enfrascan en unas elecciones con posturas irreconciliablesl La presidenta andaluza, que reunió 4.000 avales en un día en Sevilla, pide "respeto" y dice que "no sobra nadie"l El ex secretario general se enroca en Barcelona, donde insiste en que "Cataluña es lo que es: una nación"

Ximo Puig y Susana Díaz conversan en un acto ayer en Elche (Alicante). Ximo Puig y Susana Díaz conversan en un acto ayer en Elche (Alicante).

Ximo Puig y Susana Díaz conversan en un acto ayer en Elche (Alicante). / morell / efe

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Quiero un partido donde el secretario general no tenga que dimitir por cumplir la palabra que dio ante los votantes". Pedro Sánchez llega a estas elecciones primarias con un relato de lo sucedido. Lo lleva en el lema de su campaña y esta semana y, sobre todo, ayer en Barcelona lo volvió a repetir: mereció la pena estar en contra de Mariano Rajoy, y los últimos casos de corrupción del PP lo demuestran. Los pedristas se han venido arriba con la charca del PP, donde hay más ranas que príncipes. Para ellos los populares son los intocables de la democracia española.

El ex secretario general pasará todo el fin de semana en Cataluña. Ayer un mitin en Barcelona con cerca de 4.000 personas y una carrera nocturna en Hospitalet; hoy celebración del Día de San Jorge en las Ramblas y una aseveración de gusto del PSC: "Cataluña es lo que es: una nación". Lo afirmó en su mitin en Barcelona y lo confirmó en una entrevista en La Vanguardia para hacer boca de este fin de semana catalán, con el que busca hacerse con más del 70% de los votos de los militantes catalanes, 14.322 votantes, la cuarta federación socialista, muy cerca de la tercera.

Díaz aspira a recoger más de 40.000 avales, la mitad de ellos en Andalucía

Susana Díaz no deja que le tome ventaja: en un mismo fin de semana, Xátiva, Elche, Alicante, Albacete y Ciudad Real. La campaña de la presidenta es más emocional, apela a los sentimientos de partido, clama por el "compañerismo", la "unidad" y el "respeto", pero las posturas de ambos, de la presidenta y del ex secretario general, parecen irreconciliables. No hay confianza entre ellos. Ni siquiera fueron capaces de saludarse en el homenaje dado a Carme Chacón el miércoles pasado en Barcelona. Al menos, han dejado la hipocresía en el armario. Susana Díaz dijo ayer en Elche que "en el PSOE no sobra nadie", pero éstas son unas primarias a vida o muerte, es el epílogo del Comité Federal del 1 de octubre.

Sólo Patxi López, el tercero en discordia, parece tener un hueco entre ambos, pero la falta de apoyos al ex lehendakari es palpable. En sus actos no reúne a más de medio centenar de personas. En Barcelona, donde se le suponía que gozaba de grandes apoyos, convocó otro acto de resultados minimalistas.

Prueba de la desconfianza entre el equipo de Pedro Sánchez y la dirección del PSOE es que los pedristas han anunciado la creación de un grupo para vigilar la validez de los avales y la pulcritud de los censos. Desde el inicio han arrojado sombras sobre la limpieza de estas elecciones y ahora quieren revisar firmas y comprobar identidades. Susana Díaz reunió el primer día, y sólo en Sevilla, 4.000 avales. Necesita 9.368 firmas para confirmarse candidata. Todo indica que ya las tiene, pero quiere conseguir más de 46.000 apoyos. De Asturias le llegaron 1.500 el primer día.

Es verdad que apabulla, pero los mítines de Pedro Sánchez se llenan con una facilidad pasmosa. El músculo que enseñó en Barcelona no es baladí. El patio de mercancías de una antigua fábrica lleno a rebosar. El termómetro de lo que sucederá es el primer secretario del PSC. Miquel Iceta. Estuvo en el acto de Sánchez y el miércoles próximo acompañará a Susana Díaz en un foro. Todos coinciden en que Iceta pone "huevos en todos los nidos" aunque, al final, en las proximidades del 21 de mayo, enviará mensajes bajo cuerda para que el previsible ganador no se quede atrás en Cataluña. Iceta, gane quien gane, tendrá su representación en la próxima Ejecutiva. Como Patxi López, aunque los pedristas sostienen que el dirigente vasco no conseguirá los avales si no es con la ayuda de los andaluces. Un extremo negado por sus seguidores en la comunidad, que señalan a los de Pedro Sánchez como unos expertos en crear estados de opinión.

Nadie sabe cómo se comportarán los 187.360 militantes el próximo 21 de mayo, pero es verdad que el cómputo de avales será el primer dato objetivo. El 4 de mayo se sabrá cuántos han reunido cada uno de los tres. El PSOE andaluz quiere recoger en la comunidad más de 21.000, y más de 40.000 en el resto del país. Los pedristas también se han lanzado a la guerra de los avales, aunque no lo reconozcan. El primer día, la ex consejera Carmen Hermosín, una de las históricas, se plantaba en la sede del PSOE de Sevilla para recoger firmas para Pedro Sánchez. Esa misma mañana le llegaban 30 firmas desde la agrupación de Triana, la de Susana Díaz. Las gentes de Sánchez en Andalucía, comandadas por Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, quieren obtener de un 20% a un 30% de votos en la comunidad. Más que Cataluña, Andalucía va a ser la clave de las primarias. Cataluña tiene 14.322 electores, es la cuarta federación, Susana Díaz puede permitirse ser la tercera a poca distancia de Sánchez, pero necesita barrer en su comunidad con, al menos, el 70% de los votos. Ése es el empeño de su número dos, Juan Cornejo, y de todos los secretarios provinciales: siete de cada diez papeletas deben ser para la presidenta.

Entre los primeros avales que Susana Díaz ha recibido está el de Juan, un militante malagueño con 102 años, que se afilió al PSOE en 1932, y el de Noelia, casi una niña de 14 años de Umbrete, militante de Juventudes Socialistas. De ellos habla la presidenta en sus mítines. Uno es el pasado, "el orgullo" de un militante que ha pasado por una república, una guerra, una dictadura y varias elecciones perdidas y ganada; la otra es el futuro. La campaña de la presidenta apela al corazón, al sentimiento, Susana Díaz maneja muy bien la emocionalidad; Sánchez, con una empatía próxima a de una ameba, mueve sin embargo a la militancia con su gesto, con su negativa a darse la mano con el PP. Ambos van a por todas. Irreconciliables.

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