El padre Román es absuelto ante la "inconsistencia del relato" del denunciante

  • El tribunal detectó en 'Daniel' que sus distintas versiones "no son ni idénticas ni parecidas"

El sacerdote durante el juicio en la Audiencia de Granada. El sacerdote durante el juicio en la Audiencia de Granada.

El sacerdote durante el juicio en la Audiencia de Granada. / m. G.

La inconsistencia del relato de Daniel, -nombre ficticio del denunciante-, las incorrecciones e inverosimilitudes que se han ido encontrando en su testimonio, han puesto fin al caso Romanones veinte días después de que quedara visto para sentencia. La Audiencia Provincial de Granada ha absuelto al padre Román, el único acusado de abusos sexuales a un menor ante "la falta, total y absoluta, de prueba de los hechos" y la debilidad de la declaración que ha ofrecido el denunciante desde que comenzó el proceso. "La absolución del procesado se basa no solo en la falta de prueba contra el mismo, sino también, y a consecuencia de ello, en la falta de convicción que el testimonio de Daniel nos causa, resultando de su relato aspectos absolutamente inverosímiles".

El tribunal detalla en su sentencia, de 80 folios y contra la que cabe recurso, que las distintas versiones ofrecidas por el denunciante en sus ocho declaraciones "no son ni idénticas ni parecidas, en aspectos tanto sustanciales como circunstanciales". Los magistrados de indican, por un lado, que en las sucesivas declaraciones que ha ido realizando el denunciante "la gravedad de los hechos se va incrementando de manera progresiva", aportando "adiciones" que resultan "más explícitas y detalladas" en cuanto a los hechos de relevancia penal. Primero, el denunciante habla de "besos, masajes y masturbaciones", para añadir con posterioridad "masturbaciones con introducción anal de miembro corporal, penetración de miembro viril e intentos de felación", abusos que sitúa entre los años 2004 y 2007. La Audiencia, que recuerda que los hechos no salieron a la luz hasta la misiva del Papa y que en teoría Daniel sólo los compartió con tres personas -su entonces novia, su mejor amigo y una profesora-, asegura que "prácticamente la totalidad" de los hechos expuestos por Daniel "o bien no están acreditados, o bien se ha probado la inexactitud y falta de certeza" de su versión.

La Sala excluye en su sentencia el carácter "sectario y hasta cerrado" que el denunciante describió del llamado clan de los Romanones, cuyos integrantes estuvieron inicialmente investigados en la causa, que llegó a tener doce imputados. "No podemos sino admitir que lo existente entre los doce investigados eran unos lazos de amistad y confianza, muy probablemente cimentados en una orientación de vida religiosa que comparten todos y que les lleva a convivir y compartir bienes", argumenta el tribunal, que subraya que esta forma de vida "es propia de numerosos congregaciones religiosas donde sus miembros viven en comunidad, y nada de extraños tiene el hecho de ser sacerdotes diocesanos".

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