El resto del tintero

¿Y si fuera Sevilla 2?

  • Medio PSOE andaluz sigue 'chaconeando', y hasta los más 'rubalcabistas' creen que el actual secretario general no será el candidato .

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CUANDO Carmen Chacón compitió con Rubalcaba por el liderazgo del PSOE el pasado mes de febrero en el congreso de Sevilla, su candidatura arrastraba dos graves problemas: su militancia al PSC, agravada por su posición poco clara sobre el pacto fiscal catalán, y sus semejanzas con José Luis Rodríguez Zapatero. Como el ex presidente, su novedad, que en cierto modo también era su atractivo, era el riesgo: le faltaba cochura como al de León, que de diputado raso pasó a secretario general y a presidente del Gobierno. Nunca fue monaguillo hasta que fraile. Y el PSOE ya no estaba para más experimentos. Por eso optó por Rubalcaba: por su experiencia política, por sus éxitos en Interior, por su capacidad de comunicación y por formar parte del tuétano de un partido que, desde la Transición, se había amoldado a España como a una horma. La forma del PSOE era la del propio país.

A Chacón le vino bien perder ese congreso, la derrota es una experiencia ingrata pero muy instructiva, y las elecciones catalanas le van a procurar una segunda oportunidad sobre su visión de España. "Mas no me puede preguntar si quiero más a papá o a mamá", le contestó un día a la periodista Susanna Griso. Es una trampa -vino a decirle a la periodista de A3- que, como catalana, decida si soy Carmen, como le llama su padre de Olula, o Carme, tal como lo hace su madre. Eso es el referéndum de Mas.

Ni hasta los más críticos con José Antonio Griñán opinan, sin embargo, que Chacón puede ser una alternativa seria a Rubalcaba. La dirección andaluza del PSOE  le ha dado en estos últimos días dos zarandeos a Rubalcaba, pero tras la reunión de la Ejecutiva del lunes todo parece haber vuelto a la calma. Un miembro de la comisión explicó que Griñán había plegado velas, y varios contaron cómo, de un modo suave pero certero, algunos intervinientes aludieron a que el presidente federal no estaba para ir sembrando dudas sobre Alfredo Pérez Rubalcaba. Por eso Griñán dijo allí, en la sede de la calle Ferraz, que la "lealtad" era un concepto recíproco, de ida y vuelta. Tal como explica en la entrevista que este diario publica hoy, al presidente andaluz le había molestado que desde la Ejecutiva se tildase a su consejera de Presidencia, Susana Díaz, y al vicesecretario general, Mario Jiménez, de jóvenes ambiciosos que intentaban enviar a Griñán a Madrid para quedarse uno de ellos con la Presidencia de la Junta.

Griñán no va a caer en la tentación de presentarse a unas elecciones primarias, pero del mismo modo que sus críticos opinan que su apuesta por Chacón no es tan firme, señalados rubalcabistas coinciden en que Alfredo Pérez Rubalcaba tampoco es el mejor candidato para 2016. Y eso nos lleva a un problema que los socialistas no han logrado resolver: el de sus elecciones primarias. Éstas se celebrarán en el año 2014 ó 2015, y durante un tiempo deberán convivir el elegido y el secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, en el caso de que no sean los mismos. El PSOE quiere que ese espacio de bicefalia no dure más de seis meses, lo que indica que los procesos de democratización de los partidos -en este caso, la elección de su canditato- deben conllevar una disminución paralela del poder de las direcciones  en favor de los militantes y de los cargos electos en listas abiertas.

Parte del PSOE andaluz no apoyará a Rubalcaba en las primarias. Y hay un sector aún importante que sigue opinando que Carme Chacón es la mejor opción. La consejera de Presidencia, Susana Díaz, también secretaria del PSOE sevillano, conserva con ella la amistad que trabaron en los prolegómenos del congreso de Sevilla, a lo que se debe sumar que otra persona cercana al presidente, su secretario general, Máximo Díaz-Cano, fue su jefe de campaña durante aquella cita. Díaz-Cano ha aportado la serenidad que Griñán no tuvo en su círculo más cercano en su primera legislatura. El líder andaluz ha aprendido la lección, y como presidente del PSOE federal intentará mantener esa neutralidad, aunque sus más cercanos opten por Chacón, Eduardo Madina u otros. Diría, y esto no lo admiten los afectados, que medio socialismo en Andalucía sigue chaconeando, y que ella se deja querer.

Griñán no va a presentarse a esas primarias como se había pensado. Un asunto distinto es el de la secretaría general del PSOE, pero, incluso, aunque se presentase a este puesto en un congreso en 2016 y aunque lo ganase, debería convivir con el candidato salido de las primarias. Chacón es su amiga, pero hasta los amigos sufren el dolor de la bicefalia. No dará ese paso: prefiere mantenerse donde está, ocupando el hueco que le falta de discurso del PSOE federal le está dejando y, posiblemente, ser determinante cuando se elija el candidato

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