Turismo motiva a su plantilla y ahorra sin las externalizaciones

  • Rodríguez implanta un nuevo modelo de gestión de su Consejería más horizontal y toma nota de las propuestas de funcionamiento interno y externo de los trabajadores

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Participación, motivación, eficacia, eficiencia y ahorro. Por este orden. Ese es el nuevo modelo de gestión que ensaya la Consejería de Turismo. Una fórmula donde, sin perderse las jerarquías, se quiere implantar un sistema menos vertical y más horizontal, en el que la plantilla de los servicios centrales y empresas públicas recuperen protagonismo, puedan hacer sugerencias de funcionamiento interno y externo, y éstas se apliquen. En sólo cuatro meses ya se han dado los primeros pasos: un cuestionario a todos los trabajadores para conocer en profundidad en qué y cómo mejorar el rendimiento, y la eliminación de las externalizaciones.

El equipo del consejero Rafael Rodríguez quiere cambiar así las reglas del juego. Demostrar que si unas siglas como las de IU están el Gobierno no es sólo para hacer ver cuáles son las políticas y las prioridades de izquierdas, sino que la diferencia también está en las formas -nada más llegar al cargo, Rodríguez se ha reunido con todos los departamentos y sus empleados-. Y en este caso, en tiempos de austeridad, con un presupuesto para 2013 a la baja -234 millones-, sus recetas además de ser a coste cero, también dan beneficios.

El elemento más visible es la decisión de dejar de recurrir a empresas externas. Sólo se acudirá cuando no quede otra por cuestión de agilidad administrativa, y siempre bajo concurso público. Así, el mantenimiento de los servicios informáticos, la actualización de la página web de la Consejería o la organización de la Conferencia Estratégica de Turismo, que se celebrará el próximo 22 de noviembre en Torremolinos (Málaga), recaerá en manos de personal de la casa. Se evita un gasto y se "motiva" al personal, se le hace sentir útil, y como asegura Rodríguez, "se pone en valor la potencialidad y la capacidad" de una plantilla muy cualificada, y "se les hace partícipes de un proyecto común, porque son los actores principales de esta consejería, y se despierta ilusión y se genera complicidad".

Al margen de un mejor aprovechamiento de unos recursos humanos, tal vez hasta ahora infrautilizados, también se les escucha. Se han enviado 1.016 cuestionarios a otros tantos trabajadores de la Consejería, fundaciones y empresas públicas y delegaciones territoriales. Pero también se ha querido tener en cuenta a los ex trabajadores. Se ha buscado tener un perfil lo más completo posible de cómo son las cosas y qué se puede cambiar, abarcando desde aspectos de funcionamiento y gestión puros y duros, hasta aspectos sencillos como la organización espacial de las oficinas.

La encuesta, en todo momento anónima, se planteó en el momento más convulso. En junio, en plena reordenación del sector público y con un funcionariado en pie de guerra, y con el marco de un plan de reequilibrio financiero, es decir, con un recorte de 2.500 millones del Presupuesto andaluz de este año. La respuesta a este nuevo canal de participación fue más que positiva. Se pensó que podría ser una válvula de escape de opiniones y críticas, pero las propuestas fueron planteadas "con seriedad y profesionalidad", según Rodríguez, que aclara que tras su estudio, estas serán incorporadas a los objetivos de la consejería -sólo en los servicios centrales, de las más de 300 encuestas enviadas, ya se han rescatado hasta un centenar de sugerencias-. De los resultados que pueda deparar esta experiencia se hará una evaluación anual, y al final de la legislatura se hará un balance por cada sector.

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