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Por ciudades "más humanas"

  • Antonio Gutiérrez Limones defiende núcleos urbanos de modelo mediterráneo, con lugares de encuentro donde el protagonismo recaiga sobre las personas

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Este fin de semana, en medio de los fraudes detectados en los ERE aprobados por la Junta, los socialistas celebran en Sevilla una convención municipal para pulir el programa marco con el que concurrirán a las elecciones locales del próximo mes de mayo. En esta cita participará activamente el alcalde de Alcalá de Guadaíra y senador del PSOE, Antonio Gutiérrez Limones (Alcalá de Guadaíra, 1963), a la sazón el alcalde socialista más votado de España y el alcalde más votado de Andalucía. No en vano logró 18 de los 25 concejales en las elecciones municipales de 2007 en la tercera ciudad sevillana en población, con algo más de 70.000 habitantes, por detrás Sevilla y Dos Hermanas.

Zapaterista confeso -fue de los pocos alcaldes socialistas andaluces que apoyó a José Luis Rodríguez Zapatero en el 35º Congreso del PSOE que ganó a José Bono-, Gutiérrez Limones zanja el debate sucesorio, tan en boga últimamente, haciendo uso de un lenguaje metafórico muy de marinero en tierra: "Cuando estamos en medio de una tormenta no es lógico que una parte de la tripulación quiera tirar al capitán. Tirarlo te llevaría a la zozobra, al naufragio. El presidente está asumiendo lo que tiene que asumir". Y se aleja de ese debate apelando a la austeridad y a la "responsabilidad de todos", un término que, en su opinión, debería "reflotar" la izquierda para hacerlo suyo en los tiempos que corren. Eso sí, pone como ejemplo de irresponsabilidad al Partido Popular, que "antepone sus intereses particulares a los de España y a los de los españoles".

Urbanista vocacional, el primer edil alcalareño se deja llevar por el sueño de "ciudades más humanas" con sabor mediterráneo, por ciudades ya inventadas por griegos y romanos y repletas de "plazas, avenidas y encuentros". "Todo lo contrario de ciudades con casas adosadas, adobadas o endosadas donde la gente no vive y es incapaz de conocerse. Hay que construir lugares de encuentro donde la gente se toque y se pregunte", dice entusiasmado. Con la convención socialista entre ceja y ceja, cambia de registro para recuperar un lenguaje más político, más medido: "Nuestras ciudades [del PSOE] son más sostenibles, de decisiones compartidas y con protagonismo de los vecinos, educadoras, más humanas, frente a ciudades basadas en crecer por crecer, nuestro modelo tiene como protagonista a las personas".

A propósito de lo mismo, Gutiérrez Limones defiende la reformulación del papel de la administración local, aboga por la cooperación y la colaboración y mantiene que la aplicación de la economía de escala servirá para conservar la igualdad de oportunidades, algo esencial del Estado del bienestar que merece ser guardado como oro en paño. Y cita como modelo de cooperación el Gran Sevilla.

A lomos del puente dragón que proyecta a su ciudad hacia el futuro, sin perturbar los símbolos identitarios -el puente romano, el castillo almohade y los molinos harineros-, este antiguo abogado laboralista presume de haber recuperado el río Guadaíra, que "no sólo es de agua, sino que es de vida". "En él está nuestro patrimonio cultural y nuestro patrimonio natural. Ahí están las historias de los pintores y las historias de los panaderos con sus molinos harineros. Además, en sus riberas, hemos levantado el puente del dragón, la biblioteca José Manuel Lara y el teatro-auditorio. Lo que nos une a Sevilla no es la A-92, es el Guadaíra", explica con un punto de pasión que quizás sea también emoción tras cifrar la inversión en 250 millones de euros.

Cabalgando políticamente en el mismo dragón que es, sobre todo, un guiño gaudiano a las futuras generaciones, el alcalde de Alcalá de Guadaíra saca pecho ahora que el debate central es I+D+i o a veces I+D: "Nosotros llevamos una década por delante en innovación, emprendimiento y en colaboración público-privada. Y desde hace un lustro estamos trabajando con José Antonio Marina una movilización educativa donde para educar a un niño se moviliza toda la ciudad".

Pero siempre no ha sido una Alcalá de Guadaíra de dragones y princesas. En la crisis pos Expo 92, Gutiérrez Limones recuerda que la ciudad alcanzó el 30% de paro, y las empresas Gillette, Celulosa y Menorquina fueron deslocalizadas. "Aquí fuimos capaces de convertir una crisis económica en oportunidad, para salir de ella mejor posicionados. Además, los alcalareños descubrimos que nosotros éramos los auténticos protagonistas de nuestro futuro, que no lo iba a ser nadie que viniera de fuera", explica con el retrovisor en las manos.

Hoy, inmerso en una ciudad que navega de nuevo por el Guadaíra a toda vela, con la educación y la cultura como apuestas señeras, Gutiérrez Limones mostrará a personalidades del Gobierno socialista -casi con toda seguridad asistirá el ex presidente de la Junta y vicepresidente tercero, Manuel Chaves- y conmilitones que asisten a la convención socialista la última muesca en su bastón consistorial de mando: un teatro-auditorio con 950 butacas, una apuesta por convertir a Alcalá en la segunda "centralidad" cultural sevillana tras Sevilla y El Maestranza. Pero antes, ayer mismo, abrió las puertas a su pueblo para que disfrutara de lo suyo y del Ballet Nacional de España en rigurosa exclusiva.

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