"Estamos destrozados, sólo pedimos que nos devuelvan a nuestra hija"

  • Los vecinos aseguran que la reputación de los padres de Mari Luz es intachable y que "no tenían enemigos" · Juan José es constructor y entrena al Pinzón, Irene vende ropa en el mercadillo

"El que tenga hijos podrá entender cómo es este dolor que sentimos". Con este desgarrador testimonio de la abuela materna de la niña desaparecida, Armenia Fernández, se puede resumir en pocas palabras la impotencia que siente la familia de Mari Luz Cortés.

Su padre, Juan José Cortés, comentaba que "mi niña no se despista ni se pierde fácilmente. Es una niña lista e inteligente y ella no se va con nadie si no es un familiar. Además, se sabe mi teléfono móvil de memoria. A quien la tenga, le pido que la traiga pronto y a Huelva le pido que se movilice".

En la calle, los vecinos se vuelcan con la familia. La prioridad es "encontrar a la niña con vida". Sólo "esperamos que la dejen en paz y queremos que sepan que no les vamos a hacer nada y que si lo que quieren es dinero, nosotros estamos dispuestos a hacer una colecta y entregarles todo lo que tenemos", según manifestaba una vecina de la desaparecida, Consuelo Vega.

De hecho, cientos de vecinos se lanzaban en el día de ayer a repartir por toda la ciudad carteles con la fotografía de Mari Luz y un teléfono de contacto, el 655 15 91 67, en el que se pueden aportar todos los datos y pistas necesarias para intentar completar el rocambolesco puzzle de la investigación.

El alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, se personó en la Plaza Rosa a primeras horas de la mañana para dar apoyo a la familia, junto al concejal de Turismo, Ángel Sánchez. El regidor municipal, compungido, manifestaba que "la situación es triste pero no se puede perder la esperanza", aunque reconocía que "es una niña muy pequeña y lleva ya muchas horas desaparecida, algo preocupante". No obstante, "hay que confiar en las investigaciones que se están haciendo".

Para evitar suspicacias, todos los vecinos se encargaban de dejar claro a los medios de comunicación que "ellos no tienen relación alguna con asuntos turbios, son muy buena gente, gente trabajadora", según Agustina Fernández, tía del padre de la pequeña.

Juan Fernández, tío abuelo de la menor desaparecida, señalaba que "la madre de la niña vende ropa en el mercadillo y el padre es constructor, se ganan la vida honradamente". El padre de la menor fue jugador y entrenador del Recreativo de Huelva, aunque ahora entrena al Pinzón, y forma parte de la Iglesia Evangelista de Huelva, "es gente conocida".

Dice Irene Ramírez, la progenitora de la pequeña de cinco años, que "somos gente trabajadora y respetamos mucho a la gente", a lo que su marido añadió que "no tenemos enemistades con nadie y si alguien tiene algún problema conmigo, que vengan y me hagan daño a mí".

El cansancio empieza a hacer mella en el ánimo de los familiares. El padre de la niña indicaba muy emocionado que "estamos destrozados, es la situación más dura que hemos vivido y sólo pedimos que nos devuelvan a nuestra hija". Su hermano mayor, Juan José Cortés, de 14 años, decía con una madurez asombrosa que "sólo queremos saber dónde está mi hermana; hemos buscado por todas partes y esta noche he dormido diez minutos".

Otro de los tíos de Mari Luz, Manuel David Suárez, comentaba que "llevamos muchísimas horas sin dormir y la hemos buscado hasta debajo de las piedras". Marina Suárez, prima de Irene, explicaba que "en Huelva, los gitanos siempre hemos sido intocables, por lo que sospechamos que sea gente de fuera".

La hija de Pilar Vázquez, la pequeña Laura, está en la misma clase que Mari Luz en el colegio Diocesano. Asegura Pilar que "ahora estamos más pendientes de nuestros hijos y nos solidarizamos con esa familia". Ahora, sólo queda esperar.

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