Un menor prendió fuego a la cueva de Almería en la que murieron tres jóvenes

  • La Policía cree que fue una "broma" que se le fue de las manos después de que no lo dejaran entrar

"Era la mejor cueva de La Molineta. Tenía una entrada de madera e incluso aislante para que no tuvieses frío". Así describían ayer algunos jóvenes almerienses habituales en el lugar el agujero en el que la noche del lunes murieron dos niñas de 12 y 14 años y un joven de 21.

Como tal, no parece una cueva. Es como si alguien hubiese arrancado parte de la roca para construir una semiesfera de tres metros de profundidad. La hizo suya suya un antiguo preso, el gitano, que al salir de la cárcel la arregló con una entrada de madera con techo, cubiertas y aislantes. Cuando este hombre la dejó, fue ocupada por un chaval fugado de un centro de menores que "pasó tres meses alllí hasta que lo encontraron".

Todo esto es parte de la leyenda de la cueva, punto de encuentro de muchos jóvenes. La Policía Nacional apuntó que podría ser un fumadero. Ellos hablan de botellones y quedadas. En cualquier caso, Alejandro, el joven de 21 años fallecido este lunes, pretendía acondicionarla. Vecino del Barrio Alto de Almería, "llevaba un mes largo arreglándola, llevando sillones y otros muebles para poder pasar las tardes allí", cuentan los conocidos. "Estaban allí todos los días, las chicas eran amigas de Alejandro, del mismo grupo", dicen sus familiares, quienes añaden que este joven murió porque el moro prendió fuego a un sofá.

El moro es el joven de 17 años que fue detenido por agentes dela Policía Nacional y que ayer fue puesto a disposición de la Fiscalía de Menores, investigado por un presunto delito de homicidio. Es uno de los cinco menores que fue trasladado a la Comisaría Provincial tras ser localizados en el lugar culpándose los unos a los otros por lo ocurrido. El resto quedó en libertad.

El portavoz de la Policía Nacional, José Alcocer, informó de que el joven fue el que prendió fuego a un sofá y que, si bien intentó apagarlo, "se le fue de las manos". Y agregó que las razones por las que lo hizo están siendo investigadas, pero los mismos jóvenes que visitaban con él la cueva lo tienen claro: "No lo dejaron entrar y les quiso gastar una broma".

Fue una "broma" que le costó la vida a tres personas. Fue imposible salvarlos. En principio una dotación de la Policía Local acudió al lugar tras recibir un aviso que alertaba de un incendio en unos matorrales para escoltar a los bomberos. Cuando llegaron vieron un gran fuego y ya al pie de la cueva observaron a varias personas en el interior y a varios menores fuera discutiendo entre ellos, por lo que se alertó de inmediato a la Policía Nacional.

Aunque los bomberos actuaron de inmediato, el fuego, que se or4iginó en el exterior de la cueva, prendió en el sofá y se extendió a través de enseres y muebles de la cueva, creando una "ratonera" de la que no pudieron escapar Alejandro y las dos adolescentes. Cuando el 061 pudo entrar, ya estaban carbonizados y lo único que pudo hacerse fue recuperar sus cuerpos y trasladarlos al Instituto de Medicina Legal mientras la Policía Científica recogía pruebas y la Policía Judicial se hacía cargo de una investigación sobre la que pesa el secreto de sumario.

El alcalde de Almería, Ramón Fernández-Pacheco (PP), dijo que "no puedo más que lamentar que sucedan este tipo de cosas. Quiero mandar, en nombre del Ayuntamiento, todo nuestro aliento y nuestras condolencias, además de acompañar a la familia y allegados de las víctimas. Hechos así nunca más vuelvan a suceder ni en Almería, ni en ninguna parte".

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