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Los cinco minutos más amargos

  • Maestros de Julia y Jaime, madres del colegio, vecinos y allegados expresan sus condolencias por la muerte del padre, la hija y el amigo de la familia.

Los vecinos guardan silencio por el fallecimientos de sus tres vecinos. Los vecinos guardan silencio por el fallecimientos de sus tres vecinos.

Los vecinos guardan silencio por el fallecimientos de sus tres vecinos. / Víctor Rodríguez

Los cinco minutos de silencio en memoria de José Corriente y de su hija Julia, víctimas del incendio en su vivienda en El Palmar, sólo fueron interrumpidos este lunes por el replicar de las campanas y el murmullo de la fuente en la Plaza de España de La Algaba, donde quedaron suspendidas todas las actividades lúdicas y deportivas programadas durante dos días, en señal de duelo. Banderas a media asta, crespones negros y sentimientos de amargura, impotencia y conmoción por lo sucedido a la familia de José Corriente y Carmen María, vecinos de La Algaba desde hace más de una década.

"Es muy injusto". Carlos Guallart, el que fuera director del colegio de Infantil y Primaria donde están escolarizados los niños, resumió, con estas palabras, el sentir de los que este lunes acudieron a las doce del mediodía a la llamada del Ayuntamiento para guardar silencio en memoria de José Corriente y de su hija Julia. El padre perdió la vida tratando de salvar del incendio a su pequeña de cinco años, que también falleció horas después, el pasado domingo, el mismo día de su cumpleaños, en el Hospital Puerta del Mar Cádiz, donde fue trasladada por los servicios de emergencias. La familia donó los órganos al conocer la muerte de la pequeña.

Una vela encendida y olvidada sobre una silla de plástico prendió el fuego que terminó con las vidas del padre y de la hija. Graves quemaduras mantienen en una situación delicada a Carmen, la madre y a Jaime, el hijo de nueve años.

La tragedia de esta familia ha impactado en La Algaba. Un nutrido grupo de docentes y madres del colegio de los niños, el centro de Educación Infantil y Primaria Purísima Concepción; maestras de la guardería La Ranita, donde también estuvieron los pequeños; vecinos y miembros del club ciclista Los Guzmanes, que fundó José Corriente junto a unos amigos, se preguntaban aún este lunes cómo han podido tener tan fatal desenlace mientras pasaban unos días de descanso en El Palmar, a donde solían acudir con frecuencia.

"Nos puede ocurrir a cualquiera", lamentaba una madre en la céntrica plaza, mientras agarraba con fuerza y cariño a su hijo, que comparte colegio con Jaime. El pequeño de nueve años permanece ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Infantil Virgen del Rocío. Jaime logró escapar de las llamas por una ventana y sufre quemaduras en el 60% de su cuerpo.

El dolor por la pérdida del padre, la hermana y un amigo de la familia se mezclaban este lunes con las miradas al cielo buscando esperanza para los supervivientes, la madre y el hijo. "El niño tiene nueve años pero parece que es de 14 años porque es muy maduro", explica Antonia, vecina de la familia. "Jaime suele imitar a su padre, se iba con él con la bicicleta, estaban muy unidos", añade Antonia con una voz rota.

La madre, Carmen María, afronta una situación muy delicada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Virgen del Rocío. Las heridas por las llamas ocupan el 70% de su cuerpo. Tanto la madre como el hijo requieren de asistencia muy especializada, soporte vital básico; y cuidados de Enfermería las 24 horas en el Hospital Virgen del Rocío, según confirmaron este lunes fuentes hospitalarias, debido a la gravedad de las heridas.

La madre y el hijo de nueve años continúan muy graves en Cuidados Intensivos

La sensación de injusticia por lo sucedido, la rabia contenida y la profunda amargura quiebran la voz de quienes conocieron a José Corriente y a su pequeña. "Que los heridos se recuperen, que salgan de ésta". Rosa María Escudero, alcaldesa accidental en el Ayuntamiento de La Algaba, expresó con estas palabras el deseo de todos los presentes este lunes en la Plaza de España. Niños, ancianos y adultos se dieron cita con sentimientos compartidos. Lágrimas necesarias en la Plaza de España de La Algaba. "Es una familia muy integrada en el pueblo", repetían vecinos y conocidos, una y otra vez, bajo los impertinentes rayos del sol en una jornada de duelo.

La conmoción por lo sucedido invadió el municipio. Algunos se refugiaban bajo la sombra, pero un buen número de personas soportaron momentos de intenso calor en memoria de las víctimas.

"Ella es muy activa en la Ampa del colegio de los niños; acudía con la niña a la piscina municipal; él era muy extrovertido y amable, le gustaba mucho salir con la bici. Una pareja feliz. Los niños, como sus padres, muy cariñosos y siempre con una sonrisa en la cara", recordaban este lunes, lunes tórrido y marcado por la tragedia.

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