Un proyecto 'perita' contra el exceso de peso

  • Estudian a 400 escolares para saber si la educación nutricional previene la obesidad y el sobrepeso

  • Un tercio de los niños tienen más kilos de la cuenta

Un niño con exceso de peso juega con un patinete. Un niño con exceso de peso juega con un patinete.

Un niño con exceso de peso juega con un patinete.

Todos los niños tienen una alimentación muy parecida hasta los dos años, la que va marcando su pediatra. En torno a esa edad, poco a poco se incorporan al menú del resto de la familia. A los tres años suelen estar en el peso adecuado. Pero sobre los cuatro, algunos comienzan a torcerse. "Algunos empiezan a ganar más kilos de la cuenta", apunta el responsable de Endocrinología Pediátrica del Materno de Málaga, Juan Pedro López Siguero.

Un puñado de médicos empezaron a preguntarse dónde podría estar el fallo y se plantearon la hipótesis de que los padres los estaban alimentando mal. Así nació una investigación para conocer si ese es el origen del problema y determinar a la vez si una correcta educación nutricional muy precoz es una herramienta eficaz para atajar el sobrepeso y la obesidad infantil.

Es una iniciativa de médicos de los centros escolares y del Hospital Materno de Málaga

La iniciativa se llama Proyecto Perita, palabra con la que los malagueños se refieren a algo bueno, pero que también alude a un alimento sano. El logo es esa fruta con dos mordiscos, uno de cada lado, de modo que le forman la cintura, algo que se pierde con los kilos de más. Detrás de la iniciativa están médicos del Materno y facultativos que trabajan en los centros escolares.

Durante tres años, los investigadores estudiarán a 400 alumnos de una veintena de colegios de la provincia. Todos los niños se pesan, se tallan y se les mide el perímetro abdominal. Además, a los padres se les hace una encuesta de hábitos alimenticios. Pero luego se forman dos grupos. A la mitad de los progenitores se les da formación nutricional. Al resto no.

El proyecto arrancó con el curso 2016-2017. Todos los niños fueron pesados y tallados al comenzar las clases, cuando casi todos tenían tres años. Uno de los grupo de padres recibió una charla y material sobre nutrición. Los próximos dos cursos los sanitarios embarcados en el proyecto volverán a medir y pesar a los escolares, y a repetir la información nutricional a los progenitores.

Al final del proyecto, los investigadores harán un estudio comparativo para ver si la educación en nutrición ha servido para atajar la obesidad y el sobrepeso. Para eso, los padres que no recibieron información servirán de grupo de control. No obstante, cuando las mediciones estén concluidas, estos progenitores tendrán las charlas y el material para que -aunque tres años más tarde- también se beneficien de los consejos de alimentación marcados por los nutricionistas.

Fernando Vegas, médico escolar, explica que el proyecto se diseñó para niños de tres años porque "es más fácil crear hábitos alimenticios que modificarlos después". López Siguero estima que un tercio de los niños en general están excedidos en kilos, por sobrepeso u obesidad. En la adolescencia, las niñas suelen experimentar un incremento entre los 10 y los 12 años, aunque luego tienden a perderlos entre los 13 y los 14. En el caso de los varones, el aumento de kilos ocurre entre los 12 y los 14, pero luego no los bajan.

"La obesidad es una epidemia de los últimos 20 años y no sólo la infantil. Ya no se come para nutrirse. Comer es un ocio, un disfrute, un placer. En la posguerra la alimentación era fundamental para no enfermar. Ahora la enfermedad es por exceso calórico y no por defecto", señala el endocrinólogo. Además, recuerda que los videojuegos y la televisión también actúan en contra. Y concluye: "Es clave la nutrición y limitar el ocio sedentario".

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