"No quiero ser una prófuga, he venido a explicar mi situación"

  • El juez de guardia deja en libertad provisional a la mujer, que compareció sin sus hijos

  • Es investigada por sustracción de menores y desobediencias a la autoridad judicial

Juana Rivas saluda tras concluir su declaración ante el juez de guardia, que decretó su libertad provisional. Juana Rivas saluda tras concluir su declaración ante el juez de guardia, que decretó su libertad provisional.

Juana Rivas saluda tras concluir su declaración ante el juez de guardia, que decretó su libertad provisional. / alex cámara

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Con un vestido azul intenso, rostro demacrado pero feliz, nerviosa y con un intenso frío corporal, a pesar de los casi 40 grados que caían ayer a las cuatro de la tarde en Granada. Así se presentó Juana Rivas ante los medios de comunicación de toda España, después de los 27 días de desaparición y de otras 5 horas detenida en dependencias judiciales. "Yo no quiero ser una prófuga, he venido aquí a explicar mi situación", declaró después de salir en libertad provisional.

El titular del Juzgado de Instrucción 9 de la capital, de guardia, acordó mediante un auto la libertad provisional, comunicada y sin fianza, para Rivas, sobre la que pesaba una orden de detención y presentación ante el juez desde el pasado 8 de agosto, cuando no compareció a la citación del magistrado al cargo de Instrucción 2 para dirimir las posibles responsabilidades penales por no entregar a sus hijos al padre, el italiano Francesco Arcuri.

La Fiscalía solicitó al juez el ingreso en prisión de Rivas por no entregar a los niños

Al final, la Policía cumplió esa orden a las 11 de la mañana, en el mismo aparcamiento subterráneo del edificio de la Caleta en el que Rivas estacionó el coche en el que acudió con la intención de personarse voluntariamente. Tuvo que entrar en las dependencias del complejo judicial detenida por los agentes y allí permaneció hasta que se celebró una comparecencia ante el juez de guardia y con la presencia del representante de la Fiscalía.

Después de esa declaración, el juez decidió poner en libertad a Juana Rivas, aunque sigue siendo investigada por los supuestos delitos de sustracción o retención ilegal de menores y desobediencia a la autoridad judicial. En el mismo auto, el magistrado acordó notificar esta resolución al Juzgado de Instrucción 2, que es donde se abrieron las diligencias previas contra la madre de los dos menores y el que dictó la orden de detención. Ahora será este órgano el que continúe la instrucción, ya con Juana localizada en su domicilio de Maracena, donde ella misma aseguró que ayer le esperaban sus dos hijos, que habían temido no volver a encontrarse con ella.

Según informó el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, la declaración judicial fue "larga" y la detenida sólo contestó a las preguntas de su defensa. El Ministerio Fiscal, que valoró el hecho de que Rivas no quisiera responder a sus cuestiones y que no hubiera entregado ya a sus hijos -como ordenó el Juzgado de Primera Instancia 3 en julio-, pidió la prisión provisional sin fianza.

La mujer no reveló el paradero de sus hijos, lo que justificaría, según fuentes de la Fiscalía, la medida solicitada para ella. Pero al salir del Juzgado, Rivas aseguró que los menores la esperaban en su casa.

El juez de guardia, al que la mujer agradeció públicamente haberla escuchado -dijo que se había encontrado a "un juez humano"-, analizó en su auto esa petición de prisión preventiva de la Fiscalía, que finalmente rechazó al considerar que así sorteaba la "tentación" de adoptar una medida de esa "gravedad y trascendencia por mor de consideraciones ejemplarificantes o de anacrónica alarma social", lo que supone una crítica hacia los criterios del Ministerio Público.

También esgrime el juez que Rivas carece de antecedentes penales o policiales y tiene un "notorio arraigo en su localidad de naturaleza", de modo que no aprecia riesgo de fuga. "No me voy a la cárcel, me voy a mi casa con mis niños y vamos a seguir peleando", dijo Juana a los periodistas a la salida del Juzgado, donde al parecer hizo hincapié en que su hijo mayor, de 11 años, sea escuchado por un equipo "preparado para la gente que hemos lidiado con estos problemas y pasado este terror", en referencia a la violencia familiar.

Rivas ha pedido ayuda por carta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; al fiscal general del Estado, José Manuel Maza, y al presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, a quienes advierte que sus hijos y ella corren "un gran peligro". En la carta, Rivas explica que se dirige personalmente a estas personalidades con el fin de que "intercedan por mis hijos y por mí en esta terrible situación en la que nos encontramos". "Yo estoy haciendo lo único que puedo hace como madre para protegerlos. Mis únicos recursos son una pequeña maleta, una mínima cantidad de dinero y todo el amor del mundo". Tras explicarles que el 18 de mayo de 2016 huyó del "infierno" en el que vivían ella y sus hijos, "sometidos a la violencia diaria de su padre", la mujer insiste que el padre de sus hijos es un "maltratador reincidente" y que los tres han vivido "historias de terror en completa soledad, un maltrato severo físico y psicológico".

Por otro lado, también informaron sus asesores legales que el pasado viernes amplió la denuncia que interpuso en julio de 2016 ante el Juzgado de Violencia sobre la Mujer por los supuestos malos tratos de los que habría sido víctima durante los años que convivió con el progenitor de los niños, de 11 y 3 años, en Italia.

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