Es una 'roncha', no una herencia

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Herencia. Impuesto de Sucesiones. Jerez de la Frontera. Caso práctico. Más que práctico, real. Y para la familia afectada, un dramón. Hay nombres y apellidos, pero la familia prefiere mantenerse en el anonimato "porque la muerte fue muy dura y los hechos posteriores muy desagradables".

El fallecido era una persona muy conocida en Jerez. Murió hace dos años de cáncer. Fue fulminante. Era viudo y no tenía pareja legal. Convivía con una mujer divorciada que no quiso contraer matrimonio. Al no tener descendencia directa, el difunto decidió que su patrimonio pasara a manos de su sobrino y de un ahijado, los parientes más jóvenes que tenía cerca. No tenía ni idea de que legar a personas que no siguen la línea directa padre-hijo supone una serie de costes "absolutamente disparatados", responde José Manuel, cuñado del testador.

El fallecido dejó a su sobrino y a su ahijado dos viviendas en el centro. El catastro (inflado) valora cada una de ellas por encima de los 300.000 euros. Ambas vienen a sumar una cantidad superior a los 618.000 euros. Pero su valor real en el momento de la muerte ascendía a 85.000 euros... las dos.

La Junta de Andalucía entra en acción y solicita 156.000 euros en impuestos a los sucesores. La situación para la familia es, sencillamente, dramática: "Mantener un legado familiar, sabiendo perfectamente que vas a pagar una enorme cantidad de dinero sin posibilidad siquiera de recuperar una parte es imposible".

Los beneficiados con la herencia recurrieron a abogados, que estudiaron la documentación y "nos dijeron que lo mejor que podíamos hacer es renunciar a la herencia. Y eso fue lo que hicimos". El sentimiento que les queda es parecido al de "una estafa, un robo. Estamos indignados, pues sabemos que lo que harán después será sacarlas en subasta y alguien se las quedará por prácticamente nada".

A los herederos les queda una esperanza, y es que en la Junta "tengan la deferencia de entregárselas [las viviendas] a alguna ONG que haga en ellas una buena labor, como sabemos que ya ha sucedido en otros lugares. De otra forma lo único que habrán conseguido es quitarle un patrimonio legítimo a dos jóvenes y entregárselo a otra persona con mayor poder adquisitivo".

A la familia no se le va desde hace dos años una idea de la cabeza, y es que su pariente fallecido "estuvo pagando impuestos toda su vida por dichas propiedades y quieren que se siga pagando por lo mismo después de muerto. No es justo".

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