Los sedimentos ubican a la menor en un estero cerca de donde apareció

  • Los análisis geológicos cotejan restos de la ropa con las tierras del entorno

El tribunal de la Audiencia de Huelva encaja poco a poco las piezas que testigos y peritos han puesto sobre la mesa a lo largo de siete sesiones del juicio contra los hermanos Santiago y Rosa del Valle por el asesinato y abuso sexual de la pequeña Mari Luz Cortés, desaparecida el 13 de enero de 2008. A los indicios que han ido llegando a cuentagotas, se sumaba ayer una prueba científica que localiza sin sombra de dudas a la pequeña en la zona de marismas del Estero del Rincón.

Un complejo y exhaustivo informe realizado por dos profesores expertos en Geología Costera de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Huelva (UHU) ha hecho posible afinar en dónde estuvo el cuerpo de Mari Luz hasta que apareció en la jornada del 7 de marzo de 2008 flotando en la confluencia de los ríos Tinto y Odiel.

Por una parte, los científicos analizaron muestras de sedimentos recogidas en esta zona de marismas del cinturón de Huelva y las cotejaron con muestras de los fangos impregnados en la falda y en las botas que llevaba puestas la niña. Concretamente, se examinaron las denominadas como tierras raras, que ofrecen un patrón característico por su composición química: vienen a ser como el ADN del fango.

Los geólogos concluyeron que los patrones de las tierras recogidas en la ropa de Mari Luz y la de los sedimentos tomados en el Estero del Rincón son similares, por lo que sitúan el cuerpo de la niña en las marismas.

En paralelo, el mismo equipo de científicos analizó rastros de tierra tomados de los bajos del vehículos de la presunta cómplice, Rosa del Valle, y confirmaron ante el tribunal que los patrones de estas salpicaduras "son muy coincidentes" con los de las muestras tomadas en el camino de acceso que lleva prácticamente hasta el agua del estero en cuestión. El material de las manchas del coche "tiene la misma procedencia que el camino", afirmó el autor del informe, para matizar a continuación que no es exclusivo de esa vía ya que la composición se da en otros caminos realizados con material de gravera. En el examen que se realizó del vehículo para localizar los puntos en los que se había depositado el fango, a los expertos de la UHU les llamó especialmente la atención la limpieza "en extremo" del vehículo, incluso en zonas de difícil acceso.

Como complemento, los peritos de geología costera dieron claves para conocer la trayectoria que pudo seguir el cadáver desde que fue depositado en la marisma. Según el informe, el cuerpo sin vida de la niña estuvo en una zona interna de la marisma, en una charca, hasta que el 7 de marzo la corriente y el viento lo sacaron de la zona en la que se encontraba y lo arrastraron hasta el punto en el que fue avistado por los empleados de la refinería, un recorrido que calculan de alrededor 5.200 metros. Además de los registros del movimiento de las aguas, los expertos trabajan con la dirección del viento. Desde la desaparición, indicaron, el viento sopló todos los días hacia tierra, impidiendo el arrastre y empujando el cuerpo hacia el interior del Tinto. En esa tendencia hubo un cambio: el 7 de marzo el viento sopló en dirección contraria, hacia fuera, y facilitó la salida del cadáver hasta el cauce principal del estero y luego al río.

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