Los servicios sociales sólo llegan a un 2% de los ancianos

  • Un estudio de la Junta de Andalucía revela que los recursos públicos para los mayores de 65 años son "muy limitados" en la comunidad · No existe un 'boom' de los asilos, ya que sólo un 3% vive en estos hogares compartidos

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La caída de la fecundidad, el aumento de la esperanza de vida, junto con el desarrollo del Estado del Bienestar y las diferentes políticas sociales, han favorecido un incremento de la población mayor de 65 años, que en la actualidad asciende a 7,3 millones en España (un 16,6 por ciento del conjunto de la población) y 1,1 millones en Andalucía (un 14,6 por ciento). Se conforma una nueva realidad que tiende a seguir creciendo, ya que el Instituto Nacional de Estadística (INE) estima que, en 2060, una de cada tres personas será mayor de 65 años y especula con una nueva denominación: la cuarta edad para los que tengan dependencia fisiológica y quede la tercera para quienes acaban de salir del mercado laboral y estén bien de salud.

Ante esta perspectiva, el Centro de Estudios Andaluces, entidad dependiente de la Consejería de la Presidencia de la Junta, ha publicado el informe La situación social de los mayores en Andalucía, donde radiografía esta etapa de la vida bajo una visión "alejada de las viejas concepciones que colocan a todos los mayores de 60 años en un mismo grupo, identificados como pensionistas o jubilados".

El estudio, elaborado por los profesores de la Universidad de Granada Antonio Trinidad Requena y Juan López Doblas, aborda el aspecto demográfico, la situación de pareja y las formas de convivencia, la realidad económica, la salud, la educación o el tiempo de ocio de estas personas, además de ofrecer datos sobre la cobertura de los principales servicios sociales de los que se benifician. Y es en este último apartado donde el análisis se torna más oscuro. Según el informe, Andalucía parte en claro retroceso con respecto a las restantes comunidades autónomas en cuanto al índice de cobertura que ofrece a su población mayor de 65 años.

"El desarrollo del sistema público de servicios sociales continúa siendo muy limitado, especialmente en Andalucía", afirma el estudio, que detalla en las conclusiones a modo de ejemplo que, "aquí, la ayuda a domicilio se encuentra aún más débilmente implantada aún de lo que está en España; no así la teleasistencia, aunque tampoco destaque Andalucía por ser una de las comunidades donde mayor cobertura tiene". Plazas tanto en centros de día para personas mayores dependientes como en centros residenciales hay también comparativamente menos en la región que en el país.

En resumen, los servicios sociales públicos apenas atienden a un escaso 2 por ciento de la población andaluza con más de 65 años. En números brutos, el estudio aporta que 38.041 usuarios solicitaron la ayuda a domicilio -el 41,3 por ciento con más de 80 años-, 41.174 la teleasistencia -el 81,3 por ciento mujeres-, 4.265 los centros de día -más del 70 por ciento de las plazas son concertadas, cerca del 20 por ciento privadas y sólo el 10 por ciento públicas- y 32.367 los centros residenciales, con datos de 2006.

Los abuelos, pero sobre todo las abuelas según el informe, necesitan de servicios como la ayuda a domicilio o la teleasistencia, debido a la "cada vez más elevada propensión a residir en solitario". Ellos, en más de un 80 por ciento, habitan en el hogar propio rodeados de esposas y algún otro descendiente, pero en el caso de las mujeres apenas un 55 por ciento vive en casa acompañadas, porque otro porcentaje considerable reside en solitario o ha tenido que mudarse al domicilio de familiares.

Pese al imaginario social, el informe desmiente el estereotipo de que en la actualidad haya un boom de los asilos, dada la supuesta incapacidad de la familia moderna de atender como es de recibo a los abuelos. "Se habla de egoísmo de los hijos y de abandono de ancianos, cuando los datos reales dejan claro que no llegan a representar el 3 por ciento los mayores que vive en hogares colectivos", aclara. Los datos "reales" del informe niegan que haya muchos mayores recluidos en residencias o que la institucionalización esté ganando terreno a otras formas de convivencia.

Pueda ser por decisión del anciano o por las carencias del sistema, existe un importante déficit público en la cobertura de las necesidades de los mayores , "algo que no es nuevo sino que viene ocurriendo desde siempre". El informe, en sus más de 100 páginas, sólo refleja un atisbo de esperanza en que, "quizás", esta circunstancia comience a enmendarse con la aplicación progresiva de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, que a principios de 2008 ha cumplido un año en vigor.

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