¡'Rock'n'Roll'!

Manuel J. Lombardo / SEVILLA | Actualizado 20.02.2012 - 07:20
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El cine español de 2011 ha arrojado unas cifras de 14,1 millones de entradas vendidas, 93 millones de euros recaudados en taquilla y un 15,3% de cuota de mercado, y casi todas gracias al éxito arrollador de Torrente 4, filme-franquicia paradójicamente ninguneado por los académicos que ha mantenido casi por sí solo los cimientos de una industria en permanente estado de crisis a la que los Goya intentan rescatar cada año de su mala prensa con una buena dosis de promoción y glamour patrio.

Los Goya se han debatido tradicionalmente entre la ratificación de nuestro mejor arsenal autorial (Saura, Almodóvar), el reconocimiento a los hijos pródigos de la industria que garantizan la continuidad de la profesión (Trueba, De la Iglesia, Amenábar) o la apuesta puntual por la sorpresa (El bola, Solas), las tendencias de temporada (Los lunes al sol, Te doy mis ojos) e incluso lo minoritario (La soledad, Pa negre) como demostración de pluralidad o simple buen ojo a la hora de detectar talentos o trazar caminos de futuro.

Los de este año se debatían una vez más entre el sello de autor (La piel que habito), el cine de género francotirador o con vocación internacional (No habrá paz para los malvados, Blackthorn, Eva, Intruders, Mientras duermes) y la tendencia, ésta sí más asentada, a revisar la historia reciente bajo el molde del melodrama para despertar conciencias y generar debate político (La voz dormida).

Triunfó la sensatez, la seriedad y la cordura, ya que la cinta de Enrique Urbizu, descenso a las entrañas de la corrupción y la violencia, aquí y ahora, bajo las formas de un thriller cortante, preciso y depurado, confirma no sólo a un cineasta mayor poco apreciado hasta ahora por el gran público, sino una posible tendencia que tiene en el cruce entre la crónica realista y los moldes genéricos (y pienso también en Celda 211 o en la serie de TV Crematorio) una vía revitalizadora que reconduzca a los espectadores a las salas en tiempos de deserción masiva y cambio de paradigma en los modos de consumo.
1 comentario
  • 1 Siempre tarde 20.02.2012, 11:13

    Los Goya llegan siempre tarde a todo: Villaronga y ahora Urbizu, más de 20 años haciendo buenas películas sin reconocimiento alguno, salvo de la crítica. Anquilosados y caducos, habría que aireárlos de una vez por todas. González Macho dimisión.

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