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Un Congreso necesario pero estéril
Desde la Castellana
Un Congreso necesario pero estéril
Alejandro Daroca | Actualizado 27.01.2012 - 11:02AY quien considera que, para el buen funcionamiento de la política en España, sería necesario y conveniente que existiera un Partido Socialista Obrero Español (PSOE) fuerte, unido, cohesionado internamente, con un líder claro y con un instinto de renovación de ideas, comportamientos e ideologías que fueran suficiente para afrontar los años venideros de la vida nacional. Echando la vista atrás, muchos son ahora los que recuerdan lo que era la política nacional y la irrupción de los socialistas hace más de treinta años. Se ‘estrenaban’ como poder ejecutivo y muchos, socialistas y no socialistas, eran los que tenían abierta la gatera de la expectación, para saber si efectivamente, al cabo de unos años, a “España no la iba a conocer ni la madre que la parió”.
Mucho ha corrido el calendario, se han renovado las generaciones y cierta desilusión ha prendido entre los españoles. Las cosas no están como estaban entonces y el ‘resurgir’ que ahora necesitamos se hace más difícil todavía. No es que le quite a la derecha española la capacidad de emprender ese resurgimiento que demando, ni la capacidad de realizar esa regeneración moral e intelectual de la sociedad española, que tanto necesita. Lo que pienso es que el próximo 3 de febrero, en Sevilla, se va a celebrar el Congreso Federal del PSOE del que deberían salir las simientes que fructificaran en los próximos años y que prendieran en la sociedad española, sobre todo en las nuevas generaciones.
Pero mucho me temo que no va a ser así. Son varias las razones que me hacen ser ciertamente pesimista de cara a los resultados de esta magna reunión. Primero, y clave, es que los socialistas no han sido capaces de digerir la apabullante derrota que les dieron las urnas el reciente 20 N. Ni siquiera en el 78, cuando Felipe era un amanecer, los socialistas habían obtenido una derrota tan determinante como ahora. Ni el proyecto, ni las personas que lo representaban, empezando por Rubalcaba, gustaron a los españoles, que dieron la espantada en las urnas. Y esas conclusiones no han sido capaces de criticarlas y analizarlas con profundidad como para enfrentarse ahora a un futuro difícil, incierto, complicado y que necesita transformaciones radicales de la sociedad española.
A esa ausencia de autocrítica se añade la falta de renovación de ideas y planteamientos para enfrentarse a las nuevas demandas de la sociedad. Y hay que añadir que las dos candidaturas que se presentan para encabezar el proyecto son más de lo mismo. Rubalcaba tiene experiencia, eso es evidente, porque lleva muchos años en el poder y conoce en profundidad las cloacas y los laberintos de lo que es un Ejecutivo, pero por esa misma razón, debería haber dejado paso a la renovación. Y Carme Chacón, que sólo ofrece la renovación de la edad pero poca “chicha” en sus discursos, también ha participado en un poder que ha resultado rechazado por los socialistas. Muchos han sido los afiliados que han intentado una “tercera vía” que no ha surgido y que hubiera resultado muy conveniente a los intereses de la renovación.
Y encima, muchas son las federaciones regionales que se encuentran absolutamente divididas ante esta disyuntiva. Madrid, Andalucía, Valencia y otras Comunidades llevan el voto de sus 956 delegados absolutamente divididos y al albur de las simpatías personales. Cádiz es fiel reflejo de lo que cuento, repartidos los votos entre un González Cabañas que no es más que la perpetuidad del poder de los de siempre y una Irene García que parecía ofertar esa renovación que muchos demandan.
Se va a celebrar un Congreso muy necesario, no sólo para los socialistas, sino también para los españoles, pero falto de ilusiones y mucho me temo que será bastante estéril en cuanto a novedad o renovación se refiera. .
adaroca@nortideas.com
Mucho ha corrido el calendario, se han renovado las generaciones y cierta desilusión ha prendido entre los españoles. Las cosas no están como estaban entonces y el ‘resurgir’ que ahora necesitamos se hace más difícil todavía. No es que le quite a la derecha española la capacidad de emprender ese resurgimiento que demando, ni la capacidad de realizar esa regeneración moral e intelectual de la sociedad española, que tanto necesita. Lo que pienso es que el próximo 3 de febrero, en Sevilla, se va a celebrar el Congreso Federal del PSOE del que deberían salir las simientes que fructificaran en los próximos años y que prendieran en la sociedad española, sobre todo en las nuevas generaciones.
Pero mucho me temo que no va a ser así. Son varias las razones que me hacen ser ciertamente pesimista de cara a los resultados de esta magna reunión. Primero, y clave, es que los socialistas no han sido capaces de digerir la apabullante derrota que les dieron las urnas el reciente 20 N. Ni siquiera en el 78, cuando Felipe era un amanecer, los socialistas habían obtenido una derrota tan determinante como ahora. Ni el proyecto, ni las personas que lo representaban, empezando por Rubalcaba, gustaron a los españoles, que dieron la espantada en las urnas. Y esas conclusiones no han sido capaces de criticarlas y analizarlas con profundidad como para enfrentarse ahora a un futuro difícil, incierto, complicado y que necesita transformaciones radicales de la sociedad española.
A esa ausencia de autocrítica se añade la falta de renovación de ideas y planteamientos para enfrentarse a las nuevas demandas de la sociedad. Y hay que añadir que las dos candidaturas que se presentan para encabezar el proyecto son más de lo mismo. Rubalcaba tiene experiencia, eso es evidente, porque lleva muchos años en el poder y conoce en profundidad las cloacas y los laberintos de lo que es un Ejecutivo, pero por esa misma razón, debería haber dejado paso a la renovación. Y Carme Chacón, que sólo ofrece la renovación de la edad pero poca “chicha” en sus discursos, también ha participado en un poder que ha resultado rechazado por los socialistas. Muchos han sido los afiliados que han intentado una “tercera vía” que no ha surgido y que hubiera resultado muy conveniente a los intereses de la renovación.
Y encima, muchas son las federaciones regionales que se encuentran absolutamente divididas ante esta disyuntiva. Madrid, Andalucía, Valencia y otras Comunidades llevan el voto de sus 956 delegados absolutamente divididos y al albur de las simpatías personales. Cádiz es fiel reflejo de lo que cuento, repartidos los votos entre un González Cabañas que no es más que la perpetuidad del poder de los de siempre y una Irene García que parecía ofertar esa renovación que muchos demandan.
Se va a celebrar un Congreso muy necesario, no sólo para los socialistas, sino también para los españoles, pero falto de ilusiones y mucho me temo que será bastante estéril en cuanto a novedad o renovación se refiera. .
adaroca@nortideas.com
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