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"Recomendados", por José García Oliva
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R. D | Actualizado 31.01.2012 - 12:15
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Gran Vía
De Miguel Navia. Col. Libros para soñar. Treseditores. Madrid. 2011.
A veces nuestra recomendación es sobre un libro un tanto distinto: no se trata de leer una historia sino, tal vez, de construirla, de inventarla. Como en este caso a partir tan solo de una propuesta de imágenes. Además con la seguridad de que esa historia inventada es personal y se podrán hacer tantas como lectores se acerquen a este pequeño libro (en tamaña, 16x16) ilustrado a dos tintas (este volumen en blanco y negro con grises que brillan como la plata) y con tapa dura.
Tres editores se unen con la idea de publicar una serie de libros, sin texto, que atrapen la vida de determinados lugares, especialmente de Madrid, para recorrer la ciudad palmo a palmo; para revisitarla, resituarla, reconsiderarla, reencontrarla desde otros puntos de vista. En definitiva, volver a contarla. Y este es el encargo que hacen a otros tantos dibujantes, artistas de distintos estilos y de distintas generaciones, para ofrecer un catálogo de una plasticidad sorprendente, de una osadía deliciosa, de un voyeurismo de la vida cotidiana que no quiere perder detalle. Su página web nos permite echar ojeadas a algunas de las páginas de los títulos publicados.
Unos libros que permitirán a jóvenes adolescentes (y a exigentes lectores maduros) encontrarse con distintos lenguajes reunidos en sus páginas: la literatura, el cómic, el cine y el diseño se dan cita en cada instantánea para que la imaginación pueda pasear por estas calles con total libertad.
Y una de esas calles a recorrer es nada menos que la Gran Vía madrileña, por la que los lápices de Miguel Navia caminan lentamente, deteniéndose en cada detalle y convirtiéndolo en un homenaje tras otro: los escritores de novela negra, los cines, los coches más clásicos, los bares, la lluvia y la nieve, la noche, los gatos como gatos son los madrileños, la gabardina, el músico y el barrendero y el camarero,…
Todo desde lo que podría ser una pantalla de cine, o una viñeta de cómic, o una minuciosa descripción de una novela del XIX. Con el trazado pulcro de la perspectiva desde todos los planos y con la luz y las sombras, el blanco y el negro con sus “grises por medio”, como elementos gramaticales en el que se forma un intenso texto sin palabras.
Navia, ilustrador madrileño afincado ahora en Toledo, cuenta con una variada producción con incursiones en el mundo juvenil con portadas de libros y novelas gráficas destacables. En su blog se pueden apreciar buenos ejemplos de quien no podemos perderle la pista.
El ladrón del fuego
De Terry Deary. Libro I. Ediciones Anaya Infantil y Juvenil. Madrid. 2010.
La historia se sitúa en Ciudad Edén, en 1858. Una ciudad en la que se pisa suciedad y lodo, la oscuridad está presente en la neblina y el hollín y los mendigos pasan frío, los borrachos llenan los bares y los escasos ricos cuentan con la ayuda de las instituciones, policía incluida, para sus fechorías de guante blanco. Muy “dickeniano” todo. Por cierto, el escritor aparece en un capítulo como convidado de piedra pero pendiente observador, para ilustrar aún mejor el ambiente.
Y en este escenario se dibuja la figura de Jim, un adolescente que quiere ser escritor y así nos narra estas andanzas en las que, ¡sorpresa!, como coprotagonista tenemos al mismísimo Prometeo con un buen par de alas, con las que vino volando desde la Grecia clásica y su mitología para componer una muy divertida aventura que se encuentra entre la comedia de situaciones comprometidas llenas de picaresca, y el viaje iniciático de enfrentarse a un mundo sórdido y salir renovado como si de una asfixiante crisálida se tratara.
No se queda el reparto del libro en estos dos interesantes personajes, sino que se pasea toda una galería pintoresca con el tutor que lo apadrina (Tío Edward, Jim es huérfano), la chica que da el contrapunto, los grotescos ricos a los que el chico y su supuesto tío los aligeran de riquezas, los personajes de la taberna, los policías,…
Este planteamiento de joven narrador con pretensiones de gran escritor, que ha de situarnos en el mundo original de Prometeo y lo que pasó y esta realidad actual en la que él se encuentra, intercalando a pie de página sus comentarios por lo escrito o lo vivido, se aprecia desde las primeras páginas del libro cuyo primer capítulo lee aquí .
Y, volviendo al contenido, ese resultado de sumar lo histórico y mítico con lo escabroso y con el humor subrayándolo, todo es la marca de la casa de este escritor inglés. Deary tiene un completo currículum como actor, director, guionista y escritor: 180 libros publicados, traducido a 28 idiomas, con más de 500 ediciones y ventas millonarias, sobre todo de su serie Historias Horribles. Ha ganado numerosos premios, incluyendo el Premio Blue Peter al mejor autor de no-ficción del siglo, y ha sido considerado por los jóvenes lectores con un sobresaliente por sus libros de no ficción. Títulos como “Esos depravados romanos” o “Esa salvaje Edad de Piedra” nos dan idea de cómo su manera de contar la Historia puede resultar irresistible para niños y no tan niños.
Pero junto a lo anterior, “El ladrón del fuego” (primer título de una trilogía) va a resultar una obra original, que va a ponderar mucho los valores de amistad y lealtad precisamente como contraposición al escenario de egoísmo en el que se desarrolla la trama, y a poner en solfa la falsa moral tras la que se esconden a veces los mensajes institucionales, por lo que se presenta como un libro muy rico para los lectores de doce años en adelante que disfrutarán hasta reírse y que se verán muy atraídos por el formato: de pequeñas dimensiones, con tapa dura y una potente ilustración de cubierta (de autoría no acreditada) que, una vez leído, invitará a seguir con los siguientes títulos.
Cinco cuentos sobre Velázquez
De Varios autores. Il. con obras del pintor. Col. El árbol de la Lectura. Oxford Editorial. Madrid. 2010.
Numerosas veces hemos oído que tal o cual obra es “una obra de autor” porque en ella hay un reflejo completo de un estilo, de un oficio, de un saber hacer de quien la firma. Pues bien, en este caso estamos ante una obra de editor porque, en el fondo, es quien une los cinco relatos que componen el libro y en la elección de los autores y el tema que les propone y la libertad que les da, se encuentra el compromiso del editor por la Literatura Infantil y Juvenil al elegir a quienes cree entre los mejores (que lo son), la importancia de la amistad y el gusto por la pintura.
De esta manera nos encontramos ante la propuesta de escribir un relato a partir de un cuadro de Velázquez, probablemente con la única condición de unas orientaciones sobre la extensión y el tener en cuenta “un poco” la edad a la que va a ir dirigido el libro, que termina siendo “desde los catorcece años hasta el final”. Porque ¿qué calidad literaria puede tener un libro firmado por cinco escritores que suman los premios más prestigiosos del panorama: Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en varios casos; Lazarillo en varios casos; Barco de Vapor, Anaya, Edebé, Edelvives,…; y todos con libros en la Lista de honor de IBBY y con algún que otro White Raven de la Biblioteca de Munich.
Pero hay más en este libro de editor y es el conocimiento profundo del panorama literario para jóvenes del mercado español, que se refleja en la selección no solo de premiados escritores sino de variados escritores que, anecdóticamente, se reparten por la península. Y es que son muestras de estilos muy distintos, de los enfoques, de las temáticas, de los intereses, de una personalidad muy diferente para cada uno, y que permiten componer un arco iris de cinco colores dentro de un único haz luminoso.
Probablemente, si el libro tuviera una segunda parte, el editor seguiría ahondando en esa riqueza de la nómina de escritores con que contamos y aparecerían, al menos, una escritora vasca, uno valenciano y algún madrileño.
Como añadido, damos el enlace de la ficha didáctica que elabora la editorial.
Entrando ya en el contenido del libro, nos encontramos con cinco relatos, motivado cada uno por un cuadro de Velázquez cuya reproducción lo precede. Eliacer Cansino (Sevilla) firma “Las manos transparentes” sobre el cuadro El aguador de Sevilla. Vuelve a la fórmula de recuerdos de juventud para contar una historia coral, con su magnífico retrato de personajes, ese realismo fotográfico y esa puerta abierta que deja toda incógnita sin resolver para que el lector continúe saboreando la historia más allá del texto.
Joan Manuel Gisbert (Barcelona) hace lo propio con “Los sueños de la Sibila” a partir de la obra Sibila con tábula rasa. Una atmósfera de misterio rodea el encargo de la copia de un cuadro, misterio que cuando se despeja y cierra lo hace para abrir otras puertas a la imaginación. Un nuevo ejercicio de este escritor en el que hacer de lo increíble lo verosímil y salir airoso.
El tercer relato, “Los hilos de la historia”, es sobre el cuadro de Las hilanderas y viene de la pluma de Xosé A. Neira Cruz (Santiago de Compostela). Su interés por la Historia y por la Literatura le hace caminar por esos hilos hasta construir el cuento a partir de una narración oral con ese valor de mezclar realidad y ficción. Un relato sobre el relato muy bien tejido.
Daniel Nesquen (Zaragoza) compone “Inocencio X” con la obra de Velázquez “Retrato del Papa Inocencio X”. Sin renunciar al humor que destilan sus obras, crea un espacio y un ambiente realmente cómodos para dar pinceladas sobre la forma y el fondo histórico del cuadro elegido, el ejercicio de pintar y, cómo no, las pequeñas cosas que realmente llenan los días.
Completa el libro el relato “Retrato de un hombre que se parecía a Esopo”, de Xavier P. DoCampo (Lugo), sobre el cuadro que lleva el nombre del fabulista, Esopo. El lucense es el único de los cinco que se sitúa en el momento de la creación del cuadro, con el pintor por un lado y el modelo por el otro, con relatos dentro del relato, con retratos dentro del mismo, con la pedagogía y el conocimiento profundo de la vida que en este escritor son señas de identidad.
En conjunto son cinco perlas que observan la obra del pintor sevillano desde otras tantas esquinas componiendo un pentágono mágico que habría que intentar repetir con más frecuencia.
pepegoliva@hotmail.com
De Miguel Navia. Col. Libros para soñar. Treseditores. Madrid. 2011.
A veces nuestra recomendación es sobre un libro un tanto distinto: no se trata de leer una historia sino, tal vez, de construirla, de inventarla. Como en este caso a partir tan solo de una propuesta de imágenes. Además con la seguridad de que esa historia inventada es personal y se podrán hacer tantas como lectores se acerquen a este pequeño libro (en tamaña, 16x16) ilustrado a dos tintas (este volumen en blanco y negro con grises que brillan como la plata) y con tapa dura.
Tres editores se unen con la idea de publicar una serie de libros, sin texto, que atrapen la vida de determinados lugares, especialmente de Madrid, para recorrer la ciudad palmo a palmo; para revisitarla, resituarla, reconsiderarla, reencontrarla desde otros puntos de vista. En definitiva, volver a contarla. Y este es el encargo que hacen a otros tantos dibujantes, artistas de distintos estilos y de distintas generaciones, para ofrecer un catálogo de una plasticidad sorprendente, de una osadía deliciosa, de un voyeurismo de la vida cotidiana que no quiere perder detalle. Su página web nos permite echar ojeadas a algunas de las páginas de los títulos publicados.
Unos libros que permitirán a jóvenes adolescentes (y a exigentes lectores maduros) encontrarse con distintos lenguajes reunidos en sus páginas: la literatura, el cómic, el cine y el diseño se dan cita en cada instantánea para que la imaginación pueda pasear por estas calles con total libertad.
Y una de esas calles a recorrer es nada menos que la Gran Vía madrileña, por la que los lápices de Miguel Navia caminan lentamente, deteniéndose en cada detalle y convirtiéndolo en un homenaje tras otro: los escritores de novela negra, los cines, los coches más clásicos, los bares, la lluvia y la nieve, la noche, los gatos como gatos son los madrileños, la gabardina, el músico y el barrendero y el camarero,…
Todo desde lo que podría ser una pantalla de cine, o una viñeta de cómic, o una minuciosa descripción de una novela del XIX. Con el trazado pulcro de la perspectiva desde todos los planos y con la luz y las sombras, el blanco y el negro con sus “grises por medio”, como elementos gramaticales en el que se forma un intenso texto sin palabras.
Navia, ilustrador madrileño afincado ahora en Toledo, cuenta con una variada producción con incursiones en el mundo juvenil con portadas de libros y novelas gráficas destacables. En su blog se pueden apreciar buenos ejemplos de quien no podemos perderle la pista.
El ladrón del fuego
De Terry Deary. Libro I. Ediciones Anaya Infantil y Juvenil. Madrid. 2010.
La historia se sitúa en Ciudad Edén, en 1858. Una ciudad en la que se pisa suciedad y lodo, la oscuridad está presente en la neblina y el hollín y los mendigos pasan frío, los borrachos llenan los bares y los escasos ricos cuentan con la ayuda de las instituciones, policía incluida, para sus fechorías de guante blanco. Muy “dickeniano” todo. Por cierto, el escritor aparece en un capítulo como convidado de piedra pero pendiente observador, para ilustrar aún mejor el ambiente.
Y en este escenario se dibuja la figura de Jim, un adolescente que quiere ser escritor y así nos narra estas andanzas en las que, ¡sorpresa!, como coprotagonista tenemos al mismísimo Prometeo con un buen par de alas, con las que vino volando desde la Grecia clásica y su mitología para componer una muy divertida aventura que se encuentra entre la comedia de situaciones comprometidas llenas de picaresca, y el viaje iniciático de enfrentarse a un mundo sórdido y salir renovado como si de una asfixiante crisálida se tratara.
No se queda el reparto del libro en estos dos interesantes personajes, sino que se pasea toda una galería pintoresca con el tutor que lo apadrina (Tío Edward, Jim es huérfano), la chica que da el contrapunto, los grotescos ricos a los que el chico y su supuesto tío los aligeran de riquezas, los personajes de la taberna, los policías,…
Este planteamiento de joven narrador con pretensiones de gran escritor, que ha de situarnos en el mundo original de Prometeo y lo que pasó y esta realidad actual en la que él se encuentra, intercalando a pie de página sus comentarios por lo escrito o lo vivido, se aprecia desde las primeras páginas del libro cuyo primer capítulo lee aquí .
Y, volviendo al contenido, ese resultado de sumar lo histórico y mítico con lo escabroso y con el humor subrayándolo, todo es la marca de la casa de este escritor inglés. Deary tiene un completo currículum como actor, director, guionista y escritor: 180 libros publicados, traducido a 28 idiomas, con más de 500 ediciones y ventas millonarias, sobre todo de su serie Historias Horribles. Ha ganado numerosos premios, incluyendo el Premio Blue Peter al mejor autor de no-ficción del siglo, y ha sido considerado por los jóvenes lectores con un sobresaliente por sus libros de no ficción. Títulos como “Esos depravados romanos” o “Esa salvaje Edad de Piedra” nos dan idea de cómo su manera de contar la Historia puede resultar irresistible para niños y no tan niños.
Pero junto a lo anterior, “El ladrón del fuego” (primer título de una trilogía) va a resultar una obra original, que va a ponderar mucho los valores de amistad y lealtad precisamente como contraposición al escenario de egoísmo en el que se desarrolla la trama, y a poner en solfa la falsa moral tras la que se esconden a veces los mensajes institucionales, por lo que se presenta como un libro muy rico para los lectores de doce años en adelante que disfrutarán hasta reírse y que se verán muy atraídos por el formato: de pequeñas dimensiones, con tapa dura y una potente ilustración de cubierta (de autoría no acreditada) que, una vez leído, invitará a seguir con los siguientes títulos.
Cinco cuentos sobre Velázquez
De Varios autores. Il. con obras del pintor. Col. El árbol de la Lectura. Oxford Editorial. Madrid. 2010.
Numerosas veces hemos oído que tal o cual obra es “una obra de autor” porque en ella hay un reflejo completo de un estilo, de un oficio, de un saber hacer de quien la firma. Pues bien, en este caso estamos ante una obra de editor porque, en el fondo, es quien une los cinco relatos que componen el libro y en la elección de los autores y el tema que les propone y la libertad que les da, se encuentra el compromiso del editor por la Literatura Infantil y Juvenil al elegir a quienes cree entre los mejores (que lo son), la importancia de la amistad y el gusto por la pintura.
De esta manera nos encontramos ante la propuesta de escribir un relato a partir de un cuadro de Velázquez, probablemente con la única condición de unas orientaciones sobre la extensión y el tener en cuenta “un poco” la edad a la que va a ir dirigido el libro, que termina siendo “desde los catorcece años hasta el final”. Porque ¿qué calidad literaria puede tener un libro firmado por cinco escritores que suman los premios más prestigiosos del panorama: Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en varios casos; Lazarillo en varios casos; Barco de Vapor, Anaya, Edebé, Edelvives,…; y todos con libros en la Lista de honor de IBBY y con algún que otro White Raven de la Biblioteca de Munich.
Pero hay más en este libro de editor y es el conocimiento profundo del panorama literario para jóvenes del mercado español, que se refleja en la selección no solo de premiados escritores sino de variados escritores que, anecdóticamente, se reparten por la península. Y es que son muestras de estilos muy distintos, de los enfoques, de las temáticas, de los intereses, de una personalidad muy diferente para cada uno, y que permiten componer un arco iris de cinco colores dentro de un único haz luminoso.
Probablemente, si el libro tuviera una segunda parte, el editor seguiría ahondando en esa riqueza de la nómina de escritores con que contamos y aparecerían, al menos, una escritora vasca, uno valenciano y algún madrileño.
Como añadido, damos el enlace de la ficha didáctica que elabora la editorial.
Entrando ya en el contenido del libro, nos encontramos con cinco relatos, motivado cada uno por un cuadro de Velázquez cuya reproducción lo precede. Eliacer Cansino (Sevilla) firma “Las manos transparentes” sobre el cuadro El aguador de Sevilla. Vuelve a la fórmula de recuerdos de juventud para contar una historia coral, con su magnífico retrato de personajes, ese realismo fotográfico y esa puerta abierta que deja toda incógnita sin resolver para que el lector continúe saboreando la historia más allá del texto.
Joan Manuel Gisbert (Barcelona) hace lo propio con “Los sueños de la Sibila” a partir de la obra Sibila con tábula rasa. Una atmósfera de misterio rodea el encargo de la copia de un cuadro, misterio que cuando se despeja y cierra lo hace para abrir otras puertas a la imaginación. Un nuevo ejercicio de este escritor en el que hacer de lo increíble lo verosímil y salir airoso.
El tercer relato, “Los hilos de la historia”, es sobre el cuadro de Las hilanderas y viene de la pluma de Xosé A. Neira Cruz (Santiago de Compostela). Su interés por la Historia y por la Literatura le hace caminar por esos hilos hasta construir el cuento a partir de una narración oral con ese valor de mezclar realidad y ficción. Un relato sobre el relato muy bien tejido.
Daniel Nesquen (Zaragoza) compone “Inocencio X” con la obra de Velázquez “Retrato del Papa Inocencio X”. Sin renunciar al humor que destilan sus obras, crea un espacio y un ambiente realmente cómodos para dar pinceladas sobre la forma y el fondo histórico del cuadro elegido, el ejercicio de pintar y, cómo no, las pequeñas cosas que realmente llenan los días.
Completa el libro el relato “Retrato de un hombre que se parecía a Esopo”, de Xavier P. DoCampo (Lugo), sobre el cuadro que lleva el nombre del fabulista, Esopo. El lucense es el único de los cinco que se sitúa en el momento de la creación del cuadro, con el pintor por un lado y el modelo por el otro, con relatos dentro del relato, con retratos dentro del mismo, con la pedagogía y el conocimiento profundo de la vida que en este escritor son señas de identidad.
En conjunto son cinco perlas que observan la obra del pintor sevillano desde otras tantas esquinas componiendo un pentágono mágico que habría que intentar repetir con más frecuencia.
pepegoliva@hotmail.com
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