"Recomendados", por José García Oliva

R. D | Actualizado 21.02.2012 - 12:07
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Portada de 'Te quiero un montón'

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Portada de 'La fábrica de Vinagre'

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Te quiero un montón

De Alain Serres. Il. de Olivier Tallec. Álbum.  Ed. Edelvives. Zaragoza. 2011.

Encontramos en la red esta reseña biográfica del autor: “Alain Serres nació en Biarritz, Francia en 1956. Fue profesor de maternal y su primer álbum se publicó en 1982 por Ediciones "La Farandole". Posteriormente, publicó unos cincuenta trabajos con diferentes editores, entre los cuales figuran desde un primer álbum para bebés de 18 meses, hasta un documental para jóvenes adolescentes. Su vasta obra también comprende colecciones de poemas, canciones y piezas de teatro. Con Les Pastagum (una serie de 26 dibujos animados escrita con Pierre Elie Ferrier – Pef - para Canal J y Francia 3) descubrió la escritura para los medios audiovisuales. En 1996 crea la editorial “Rue du Monde” con el fin de proponer a los niños, ‘libros que les permitan cuestionar e imaginar el mundo’. Los primeros títulos de esta editorial llegaron a las librerías en 1997. Actualmente cuenta con 50 títulos disponibles.”

Estos datos y conocer algunos de los títulos que ya podemos disfrutar en español (“Cómo enseñar a tus padres a disfrutar de los libros para niños”, en SM y “Yo seré los ojos de la Tierra”, en Edelvives, entre otros), nos ponen en muy buena actitud ante el título que hoy comentamos y… nuestras expectativas se cumplen con creces. Porque, a pesar de que la carta protagonista de la historia no llega a su destino cuando era de esperar, al menos llega y ello justifica la esperanza y la constancia del amor. Pero no solo eso: en el deambular por lugares y años de esa carta perdida, el autor nos va a ofrecer muchos escenarios para la reflexión, situaciones cotidianas, de denuncias, próximas o remotas, pero sin esconderse: con la dureza que puedan contener.

Gaetano es un niño que habla con sus zapatos y se enamora de la vecina de enfrente, la de la ventana azul. Decide mandarle una carta pero se cae de la saca del cartero y va a parar de un lado a otro, de un año a otro, de muchos escenarios y momentos a tantos otros, para volver por fin a su destinataria ya muy mayor, que encuentra así recompensado el amor que ha sentido por el que fue un chico y ahora es un anciano de la ventana de enfrente a la suya.

Y es que el libro es un paseo  por la vida apoyado en dos pilares: el amor entre el niño que envía la carta y la niña a la que va dirigida, y el mundo con sus bondades y sus maldades. Aunque se cuida mucho el autor de proteger al lector con ese mensaje de esperanza haciendo que quede bien cerrado ese viaje: de la historia de los niños, a ese reportaje de la vida, hasta volver a él y ella, aunque ahora ya mayores.

(Hay un momento en el que se produce un cierto despiste de personajes entre un pintor, que se vuelve soldado y terminan cayendo el pintor y el soldado. Puede que se deba a la traducción o una alusión a que ser soldado debiera ser una ocasión y no una dedicación.)

Las ilustraciones de Tallec van a ampliar el libro al doble aportando numerosa información o reduciéndose a unas líneas según el momento, en amplias imágenes que ocupan las dos páginas contiguas o en  planos detalles en los que insistir de forma concreta sobre el momento del que habla el narrador.

Un libro que permitirá hablar mucho sobre él, que puede sentar a varios niños en un coloquio como habría querido el autor, conocido sobre sus talleres con chicos y chicas sobre derechos humanos y pueblos oprimidos, sobre desigualdades y guerras. Por todo ello no nos ha de extrañar que este título sea candidato al Premio Kiriko que pretende escoger, entre las publicaciones del año, un libro para Aprendices de Lectores, que tuviera en cuenta el valor de los textos para esa etapa tan especial de la infancia en la que se abre la puerta al pensamiento mágico, a la fantasía y al encantamiento.

La fábrica de Vinagre

De Edward Gorey, texto e ilustraciones. Editorial Libros del Zorro Rojo. Barcelona. 2010.

Vaya por delante que hablamos no de un libro sino de tres pequeños libros (13,5x16 cm) en un estuche; que son una atrevida apuesta que recibió el Tercer Premio en la categoría “Obras Generales y de Divulgación” del Ministerio de Cultura a los Libros Mejor Editados 2010, por lo que contribuyó a que esta editorial haya obtenido (‘ex aequo’ junto con Ediciones Salamandra) el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2011, ya que “ha destacado por su aportación sobresaliente e innovadora a la vida cultural española durante 2010”; que el título completo es  “La fábrica de vinagre: Tres tomos de enseñanza moral”, que además contiene un pequeño libreto donde hay una semblanza del artista, una pequeña reseña de la obra a cargo de Marcil Souto, y un breve lapidario de frases de Gorey ; y que, decididamente, no son una publicación infantil pero sí pueden resultar muy interesantes para un buen grupo de lectores juveniles. Y para, por supuesto, adultos.

Pues bien, tras esta contundente introducción, nos acercamos nuevamente a la obra del autor de “El zoo absoluto” que ya comentáramos en su día, pero en esta ocasión por partida triple ya que, como adelantábamos, se trata de tres libros presentados simultáneamente, como ocurrió con su publicación original en 1963.

Edward Gorey fue dibujante, escritor, ilustrador, escenógrafo y amante y conocedor de la cultura popular. Admirador de Goya y Matisse, entre otros muchos, ha creado escuela en un buen número de dibujantes, diseñadores e incluso profesionales de la industria del cine. Su estilo puede recibir muchos calificativos que se combinan de diferentes formas según las obras a las que nos refiramos, pero casi como constantes se barajan lo macabro, lo oscuro y lo transgresor. En este sentido habría que diferenciar mucho el carácter surrealista de los contenidos pero no del trazado, tan explícito en las líneas negras sobre fondos blancos, con las que puede crear distintos matices de gris.
En las historias de este estuche está “El Dios de los Insectos”, una tremenda historia de una niña secuestrada por unos insectos enormes que terminan sacrificándola con un particular ritual. El texto está formado, en la página opuesta a cada ilustración, por dos largas frases compuestas, que repiten el aire trágico de lo que observamos pero a la vez lo dota de una fina ironía que, unido a lo inverosímil de los insectos, termina siendo una exposición tragicómica de la terrible historia.

En “El ala oeste”, la protagonista es una gran mansión de la que nos ofrece habitaciones, pasillos, escalera, balcón, ventana… pero sobre todo paredes y puertas y algún que otro personaje que parece que no termina de estar, que se intuye, que no se sabe cómo ha aparecido y que podría de un soplo desaparecer. Es, probablemente, en esta obra donde la capacidad de sugerir de Gorey llega a su máxima expresión, desde la cubierta del libro en el que lo denotativo es una esquina de una casa y el cielo, pero lo connotativo es una historia completa en sí misma. Como ocurre con cada una de las ilustraciones en la página derecha oponiéndose a una página en blanco, sin texto alguno en toda la obra, por lo que el lector es el que completa el libro y así habrá uno por cada persona que lo lea.
Por último, en el estuche está “Los pequeños macabros o después de la excursión”, uno de los libros más admirados de la producción de este autor. Se presenta como una de esas composiciones victorianas de alfabeto educativo pero claramente transgresor ya que con un caso por cada letra del alfabeto, nos va a presentar el cómo cada pequeño descubre una muerte inminente. Porque lo macabro de esta historia es que observamos a los pequeños momentos antes de morir (los osos atacan, la alfombra va a asfixiarlo, rueda por las escaleras,…) y somos nosotros, los lectores, los que irremediablemente les acompañaremos a la muerte que imaginamos pero que aún no se ha producido. Desde la cubierta, en la que la parca acoge a los niños bajo la sombra de un negro paraguas, sabemos que no hay camino de regreso.

En definitiva, una obra exquisita de equilibrio en el filo de una hoja que interesará mucho a los jóvenes de gustos “góticos” pero especialmente a los interesados en el dibujo, la composición y el diseño.

Podemos obtener mucha información en la web de la editorial y podemos apreciar muchos de sus dibujos en YouTube buscando por su nombre.

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