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Libros para los más pequeños de la casa
EDUCACIÓN
Libros para los más pequeños de la casa
La "bebeteca" | Actualizado 12.01.2010 - 08:38La escritora peruana Maritza Valle habla de los libros de la "vidateca" aquellos que la madre embarazada lee en voz alta mientras acaricia su vientre, o de la "lactoteca" por aquellas lecturas que hace mientras da de mamar al bebé. En lo que no vamos a discutir es en la que llama la "bebeteca" o biblioteca para el bebé, como aquellos libros que ya vamos a poner en sus manos para ver, para aprender a pasar las páginas, para jugar como si fueran piezas de una "arquitectura", incluso para golpear o animarles el baño o abrazarlos a la hora de dormir.
Esos libros han de responder a los intereses sensoriales: color, imágenes claras y de alta iconicidad (que sean muy figurativas, que representen a las cosas de forma clara y con pocos detalles), pocas por páginas, preferentemente que haya una imagen seguidaa en las dos páginas contiguas (nunca dos acciones de un mismo personaje en páginas contiguas o entenderán que hay dos personajes haciendo dos cosas) y, si cabe, aspectos táctiles (distintas rugosidades) o formas que tocar (troquelados) o posibilidad de que hiciera algún sonido.
En cuanto a la forma, si son para el baño, los que hay de plástico; si son de sonidos, los de tela con celofán dentro; y si son de cartón, que sean duras todas las páginas, como las tapas, y con esquinas redondeadas. El que sean de calidad y no comprados en bazares baratos nos garantizará que cuando se los meta en la boca no va a soltarle pinturas tóxicas.
Respecto al texto, no importa que lo tenga a o no, porque no está pensado para que lo lean sino para que se les lea. Eso sí, que no fuese excesivo quitando espacio a las ilustraciones, las cuales nos permitirán hacerles preguntas del tipo ¿Esto qué es?, ¿y qué hace?, ¿y dónde se pone?, ¿y para qué sirve?... Preguntas que nosotros mismos les contestaremos para ir asociando lo que ven en los libros en su propia realidad.
Libros como la colección "A jugar, a bañarse, a dormir" de Combel ya nos dice cómo son esos libros y dónde los pueden llevar; las colecciones "Sorpresa" y "Descubro" de Bruño, con fotografías y solapas son muy estimulantes; Los divertidos libros de Satoshi Kitamura, en Anaya, y los "libros de cartón" de Algar, son una gozada; el nombre de la colección "Mi mordedor" de SM ya nos da una idea de su simpática oferta, que aumentan con otros de tela o sonajero; la colección "Bob" de tala con celofán dentro para hacer ruido es un auténtico acierto de Edelvives, como su colección "deditos" para cuentos populares con agujeritos por los que meter los dedos; y más sofisticado es el libro piano de Caillou en Everest.
Y con todos ellos, los recomendados de esta página.
José García Oliva. Especialista en literatura infantil y juvenil.
Esos libros han de responder a los intereses sensoriales: color, imágenes claras y de alta iconicidad (que sean muy figurativas, que representen a las cosas de forma clara y con pocos detalles), pocas por páginas, preferentemente que haya una imagen seguidaa en las dos páginas contiguas (nunca dos acciones de un mismo personaje en páginas contiguas o entenderán que hay dos personajes haciendo dos cosas) y, si cabe, aspectos táctiles (distintas rugosidades) o formas que tocar (troquelados) o posibilidad de que hiciera algún sonido.
En cuanto a la forma, si son para el baño, los que hay de plástico; si son de sonidos, los de tela con celofán dentro; y si son de cartón, que sean duras todas las páginas, como las tapas, y con esquinas redondeadas. El que sean de calidad y no comprados en bazares baratos nos garantizará que cuando se los meta en la boca no va a soltarle pinturas tóxicas.
Respecto al texto, no importa que lo tenga a o no, porque no está pensado para que lo lean sino para que se les lea. Eso sí, que no fuese excesivo quitando espacio a las ilustraciones, las cuales nos permitirán hacerles preguntas del tipo ¿Esto qué es?, ¿y qué hace?, ¿y dónde se pone?, ¿y para qué sirve?... Preguntas que nosotros mismos les contestaremos para ir asociando lo que ven en los libros en su propia realidad.
Libros como la colección "A jugar, a bañarse, a dormir" de Combel ya nos dice cómo son esos libros y dónde los pueden llevar; las colecciones "Sorpresa" y "Descubro" de Bruño, con fotografías y solapas son muy estimulantes; Los divertidos libros de Satoshi Kitamura, en Anaya, y los "libros de cartón" de Algar, son una gozada; el nombre de la colección "Mi mordedor" de SM ya nos da una idea de su simpática oferta, que aumentan con otros de tela o sonajero; la colección "Bob" de tala con celofán dentro para hacer ruido es un auténtico acierto de Edelvives, como su colección "deditos" para cuentos populares con agujeritos por los que meter los dedos; y más sofisticado es el libro piano de Caillou en Everest.
Y con todos ellos, los recomendados de esta página.
José García Oliva. Especialista en literatura infantil y juvenil.
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