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Libros en 'otros lugares'
EDUCACIÓN
Libros en 'otros lugares'
Ciudad Educadora | Actualizado 09.02.2010 - 01:00Alguna vez hablé ya de esto. Pero una fotografía que he vuelto a ver y que hice hace poco en un mercadillo, me piden volver sobre el tema. Y es cómo el encontrar libros fuera de contexto, en cualquier parte, termina haciendo que se nos hagan objetos muy cotidianos, incluso para quienes no tienen ningún libro en casa. Quién sabe si ese mensaje, por frecuente y habitual, no terminará transmitiendo el hecho de que un libro es algo próximo, atractivo, con cosas interesantes que contarnos y provocador para ser abierto y leído.
La foto en cuestión es la que aparece en este artículo. En uno de esos bonitos mercados medievales, un chocolatero valenciano metía, entre las artesanales tabletas, a "Charlie y la fábrica de chocolate". Junto a este, otros dos libros: uno de cómo hacer chocolate y otro de "estudio" sencillo de este producto. No sé si era una sensación personal, tan sólo, o se podría generalizar esa llamada de atención que me producían los libros: comprarme una tableta de chocolate "puro, a la piedra o con almendras" a la vez que leía alguno de eso libros (incluida la relectura de Charlie).
En las jornadas de animación a la lectura que durante un tiempo se hicieron en la ciudad de Lucena, el ayuntamiento propició que los escaparates de los establecimientos mostraran libros infantiles y juveniles entre sus productos. Que en una zapatería luzcan una buena edición de "Las zapatillas rojas", "El gato con botas" o un cartel con Pulgarcito y sus botas de siete leguas, sería toda una invitación.
En el aeropuerto de Jerez (probablemente en todos los visitables por escolares) se le entrega a la clase que los visita, unos libros con alguna historia que se desarrolla en un aeropuerto y que sirve para explicarles muchas cosas. Bien, eso es otra forma de poner libros en otros lugares. ¿Imaginan, con el tiempo que se echa esperando, que en la estación de trenes tuviesen unos paneles con libros (algunos abiertos para poder leerlos y mirar sus ilustraciones) sobre historias en los ferrocarriles? ¿Quién no se quedaría enganchado con la cubierta tan particular de "Los trenes del verano"?
Un caso más: ¿conocen esa especie de bufanda "abrazo" que comercializa la cadena Cuatro y que responde al nombre de Hugo? Pues trae un cuentecito en el que se cuenta cómo con estos abrazos se hacen obras solidarias para otros niños. Podía venir como un folleto cualquiera pero viene como cuento ilustrado. Eso tiene un punto.
José García Oliva. Especialista en literatura infantil y juvenil.
La foto en cuestión es la que aparece en este artículo. En uno de esos bonitos mercados medievales, un chocolatero valenciano metía, entre las artesanales tabletas, a "Charlie y la fábrica de chocolate". Junto a este, otros dos libros: uno de cómo hacer chocolate y otro de "estudio" sencillo de este producto. No sé si era una sensación personal, tan sólo, o se podría generalizar esa llamada de atención que me producían los libros: comprarme una tableta de chocolate "puro, a la piedra o con almendras" a la vez que leía alguno de eso libros (incluida la relectura de Charlie).
En las jornadas de animación a la lectura que durante un tiempo se hicieron en la ciudad de Lucena, el ayuntamiento propició que los escaparates de los establecimientos mostraran libros infantiles y juveniles entre sus productos. Que en una zapatería luzcan una buena edición de "Las zapatillas rojas", "El gato con botas" o un cartel con Pulgarcito y sus botas de siete leguas, sería toda una invitación.
En el aeropuerto de Jerez (probablemente en todos los visitables por escolares) se le entrega a la clase que los visita, unos libros con alguna historia que se desarrolla en un aeropuerto y que sirve para explicarles muchas cosas. Bien, eso es otra forma de poner libros en otros lugares. ¿Imaginan, con el tiempo que se echa esperando, que en la estación de trenes tuviesen unos paneles con libros (algunos abiertos para poder leerlos y mirar sus ilustraciones) sobre historias en los ferrocarriles? ¿Quién no se quedaría enganchado con la cubierta tan particular de "Los trenes del verano"?
Un caso más: ¿conocen esa especie de bufanda "abrazo" que comercializa la cadena Cuatro y que responde al nombre de Hugo? Pues trae un cuentecito en el que se cuenta cómo con estos abrazos se hacen obras solidarias para otros niños. Podía venir como un folleto cualquiera pero viene como cuento ilustrado. Eso tiene un punto.
José García Oliva. Especialista en literatura infantil y juvenil.
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