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Empresarios marroquíes visitan Jerez para abrir vínculos comerciales
Empresarios marroquíes visitan Jerez para abrir vínculos comerciales
Una delegación llegada de Kenitra pasa unos días en la provincia para “estrechar lazos turísticos, pero también económicos” · Quieren ‘copiar’ la Escuela de Hostelería de Jerez
María M. Mur | Actualizado 21.07.2010 - 08:36Ni la historia es lo único que nos une a Marruecos ni el Estrecho, lo único que nos separa. Una delegación de personalidades y empresarios de la región de Kenitra, a unos 40 kilómetros de Rabat, capital marroquí, ha pasado un par de días en la provincia “para estrechar lazos comerciales y turísticos, además de intentar atraer empresarios gaditanos a su tierra. Creen que somos fantásticos”, confiesa Antonio de María, presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería de Cádiz (Horeca).
Horeca ha sido uno de los organizadores del viaje institucional junto con la Confederación de Empresarios de Cádiz (CEC), la Cámara de Comercio, el Ayuntamiento de Cádiz y el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera.
Las catorce personas que formaban la delegación marroquí, encabezada por el presidente de Kenitra (rango similar al de un alcalde de aquí), M. Aziz Rabbah, y el vicepresidente, M. Khalil Yahyaouine, hicieron una parada en nuestra ciudad que duró todo el día de ayer. ¿El motivo? Visitar, entre otras cosas, las instalaciones de la Escuela Profesional de Hostelería de Jerez “porque están muy interesados en montar algo parecido allí”, según dijo Antonio de María, presidente de Horeca.
Kenitra es una ciudad de aproximadamente 400.000 habitantes que está viviendo un importante proceso de desarrollo económico y poblacional.
En su periplo jerezano, la delegación hizo tres visitas de obligado cumplimiento: la Real Escuela del Arte Ecuestre, la Escuela de Hostelería y el Alcázar. Alrededor de la una del mediodía, y con algunos minutos de retraso, llegaron a la Real Escuela Ecuestre, su primer destino. Allí saludaron a los jinetes en un acto protocolario destinado a los “invitados especiales” y ‘echaron una firmita’ en el libro de visitas. Después de recorrer las cuadras y ver el Guadarnés, que es el lugar donde se almacenan las monturas y las cabezadas, se incorporaron, justo a tiempo, a la segunda parte del espectáculo Cómo bailan los caballos andaluces que estaba teniendo lugar en el Picadero. Alucinados con las instalaciones de la Real Escuela, no paraban de preguntar si los caballos eran de origen árabe o andaluz. El Señor Rabbah, aficionado a la hípica desde niño, espetó: “¿Y por qué no hay una escuela tan bonita como ésta en Marruecos?”.
Cuatro coches oficiales les recogieron y les llevaron a la Escuela de Hostelería en el Parque Empresarial de Jerez. Aunque las tripas empezaban a sonar, pues eran ya más de las dos de la tarde, hicieron un recorrido por todo el edificio junto con el director, Francisco Romero Caballero, y un traductor. Primero fue el restaurante público, luego el privado, las aulas de cocina, las aulas para clases teóricas... “La inserción laboral de la gente que estudia en nuestra escuela es de un 90%”, dijo Romero Caballero; “el problema del 10% restante es que no quiere trabajar”.
Pasadas las tres de la tarde los visitantes se sentaron a la mesa. A la comida se unió el delegado de Fomento Económico del Ayuntamiento de Jerez, Francisco Lebrero, muy interesado en colaborar en futuros proyectos. “El mundo es muy amplio y global y no se puede hacer de menos a nadie. Igual que hicimos con Portugal, podemos tener nuevos cómplices”. Un menú de lujo a base de pulpo cocido al dente, carabineros asados, lomos de dorada y panaché de frutas hizo las delicias de los comensales. Aunque los postres marroquíes han dejado huella en nuestra cultura, Francisco Lebrero les recomendaría probar el tocinillo de cielo: “Seguro que les encanta”.
Después del suntuoso manjar, y con todo el lorenzo apretando, se dirigieron al Alcázar para poner fin a su día jerezano. Esta mañana vuelan a Marruecos con las agendas llenas de nuevos contactos.
Horeca ha sido uno de los organizadores del viaje institucional junto con la Confederación de Empresarios de Cádiz (CEC), la Cámara de Comercio, el Ayuntamiento de Cádiz y el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera.
Las catorce personas que formaban la delegación marroquí, encabezada por el presidente de Kenitra (rango similar al de un alcalde de aquí), M. Aziz Rabbah, y el vicepresidente, M. Khalil Yahyaouine, hicieron una parada en nuestra ciudad que duró todo el día de ayer. ¿El motivo? Visitar, entre otras cosas, las instalaciones de la Escuela Profesional de Hostelería de Jerez “porque están muy interesados en montar algo parecido allí”, según dijo Antonio de María, presidente de Horeca.
Kenitra es una ciudad de aproximadamente 400.000 habitantes que está viviendo un importante proceso de desarrollo económico y poblacional.
En su periplo jerezano, la delegación hizo tres visitas de obligado cumplimiento: la Real Escuela del Arte Ecuestre, la Escuela de Hostelería y el Alcázar. Alrededor de la una del mediodía, y con algunos minutos de retraso, llegaron a la Real Escuela Ecuestre, su primer destino. Allí saludaron a los jinetes en un acto protocolario destinado a los “invitados especiales” y ‘echaron una firmita’ en el libro de visitas. Después de recorrer las cuadras y ver el Guadarnés, que es el lugar donde se almacenan las monturas y las cabezadas, se incorporaron, justo a tiempo, a la segunda parte del espectáculo Cómo bailan los caballos andaluces que estaba teniendo lugar en el Picadero. Alucinados con las instalaciones de la Real Escuela, no paraban de preguntar si los caballos eran de origen árabe o andaluz. El Señor Rabbah, aficionado a la hípica desde niño, espetó: “¿Y por qué no hay una escuela tan bonita como ésta en Marruecos?”.
Cuatro coches oficiales les recogieron y les llevaron a la Escuela de Hostelería en el Parque Empresarial de Jerez. Aunque las tripas empezaban a sonar, pues eran ya más de las dos de la tarde, hicieron un recorrido por todo el edificio junto con el director, Francisco Romero Caballero, y un traductor. Primero fue el restaurante público, luego el privado, las aulas de cocina, las aulas para clases teóricas... “La inserción laboral de la gente que estudia en nuestra escuela es de un 90%”, dijo Romero Caballero; “el problema del 10% restante es que no quiere trabajar”.
Pasadas las tres de la tarde los visitantes se sentaron a la mesa. A la comida se unió el delegado de Fomento Económico del Ayuntamiento de Jerez, Francisco Lebrero, muy interesado en colaborar en futuros proyectos. “El mundo es muy amplio y global y no se puede hacer de menos a nadie. Igual que hicimos con Portugal, podemos tener nuevos cómplices”. Un menú de lujo a base de pulpo cocido al dente, carabineros asados, lomos de dorada y panaché de frutas hizo las delicias de los comensales. Aunque los postres marroquíes han dejado huella en nuestra cultura, Francisco Lebrero les recomendaría probar el tocinillo de cielo: “Seguro que les encanta”.
Después del suntuoso manjar, y con todo el lorenzo apretando, se dirigieron al Alcázar para poner fin a su día jerezano. Esta mañana vuelan a Marruecos con las agendas llenas de nuevos contactos.
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Para muestra un botón, esta semana nos vino un empresario, que queria un camarero, ofrecia sueldo segun convenio y a tiempo completo, que por favor le mandasemos a gente, ya que los exalumnos a los que mandamos, ni se presentaron. El hombre buscaba camarero desesperado, ya que no encontraba a nadie y los que iban o no sabian hacer ni un cafe, o solo querian trabajar 4 horitas y por la mañana.
Con el gobierno de ZP, cada vez estamos más cerca de Africa y más lejos de Europa, así nos va.
“La inserción laboral de la gente que estudia en nuestra escuela es de un 90%”, dijo Romero Caballero; “el problema del 10% restante es que no quiere trabajar”. SERÁ VERDAD Y SI LO ES CUANTOS ESTUDIANTES REPRESENTAN EL 90%. -EN JEREZ ME PARECE QUE NO TIENE TRABAJO NI EL 10% QUE NO QUIERE TRABAJAR. (QUIZÁS NO QUIERAN TRABAJAR POR LAS CONDICIONES DE TRABAJO Y LOS SUELDOS)