HABLANDO EN EL DESIERTO

Desnudismo: puritanismo

Francisco Bejarano | Actualizado 23.08.2009 - 01:00
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La intolerancia de los desnudistas no es por maldad, sino porque creen de verdad que la desnudez es mejor, más moderna, progresista y de izquierda que la ropa, aunque sea un escueto bañador, y se sienten obligados moralmente a imponer el bien en una sociedad corrompida por la vanidad no natural de los vestidos. No se conforman con tener playas, colonias y campamentos para practicar el sueño naturista, sino que quieren hacerlo fuera de los terrenos propios e invitar en grupo -solos podían tener problemas de integridad física- a que se desnuden los que no quieren desnudarse, gente dura de cerviz, fascista y mentalmente enferma, a quienes los desnudistas redimirán de la terquedad de establecer unas diferencias indumentarias. Piensan que el cuerpo desnudo, por espantoso que sea, es hermoso y noble, iguala a las personas y educa en la verdadera democracia natural de la mítica Edad de Oro. En resumen: un puritanismo.

La Edad de Oro nunca existió, a pesar de que en todas las épocas, desde la antigüedad remota, el hombre ha sentido melancolía por una pérdida imaginaria, pero es una bonita leyenda que en las grandes religiones tiene su expresión en el Paraíso Terrenal. El desnudismo no es tan antiguo. Se da por cierto que la raza humana, desde sus comienzos terrestres, usó taparrabos para que no se traslucieran ciertos deseos y sentimientos que podían alterar el orden y las relaciones entre los componentes de un grupo de cazadores, y crear rivalidades internas que no convenían para la sobrevivencia del grupo. Aunque hubo gran variedad de costumbres, en la zonas cálidas (en las frías y en las muy calurosas el vestido era una protección) se podía estar desnudo, con sexos separados, en las horas de vida en común o en determinadas ceremonias de iniciación. Vuelvo a recomendar Nuestra especie, de Marvin Harris, para aclarar ideas.

El desnudismo es una antigualla. Médicos higienistas dijeron in illo témpore que era sano, según temperatura, estar un tiempo al día completamente desnudo para que el aire circulara por la piel. Desnudez privada, se suponía, en terrazas y jardines protegidos de las miradas ajenas para no molestar. La idea derivó en un naturismo aristocrático, elitista, de personas de nivel cultural alto y entre iguales. Se fundaron colonias desnudistas que dieron mucho que hablar. Como siempre, las modas de las clases altas acaban por ser adoptadas por las bajas, pero cuando ya las altas las han abandonado. El pueblo es conservador. El desnudismo higiénico ha pasado de nuevo a la vida privada y el popular quiere desnudarnos a todos para parecer iguales. Quien esto escribe abandonó hace muchos años las playas desnudistas, cuando aún lucía un cuerpo airoso, por el aburrimiento de la monotonía, y porque hay más erotismo en la desnudez parcial que en la completa. Ninguna es progresista, ni moral, ni inocente: estos asuntos no son de ropa.