TRIBUNA LIBRE

El valor de la unión

Evaristo Babé / Presidente Del / Consejo Regulador / Del Brandy De Jerez | Actualizado 01.09.2009 - 01:00
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Comienza una nueva Campaña vitivinícola en medio de un entorno económico muy complicado que, como es lógico, condiciona enormemente el propio desarrollo del sector del Vino y del Brandy de Jerez. En este sentido, parece indudable que las reformas estructurales que el Gobierno deberá abordar en los próximos meses producirán también significativos efectos para este sector. Esperemos que las cosas se hagan bien y podamos salir de esta crisis cuanto antes, de forma solvente y, a ser posible, fortalecidos. Porque si la situación general es mala, la del sector del Vino y Brandy de Jerez es, lamentablemente, peor.

Como es sabido, la difícil situación en que se encuentra el sector del Vino y Brandy de Jerez no es consecuencia de una simple marejadilla aparecida de forma imprevisible y sorpresiva en pleno mes de agosto. No. Es, siguiendo el símil marinero, una clara y evidente manifestación de un fuerte mar de fondo que viene agitando las turbulentas aguas del sector desde hace muchos años.

Se trata de un mar de leva que tiene causas numerosas y conocidas, procedentes de vientos muy distintos y distantes. Y aunque, desde hace mucho tiempo, dichas causas han venido siendo muy evidentes para muchos, no han faltado navieros y tripulantes que no han querido -o podido- verlas. En todo caso, y como si la navegación no tuviera ya de por si suficientes complicaciones, han venido a sumarse fuertes olas -¡y otras que se esperan!- que amenazan con convertir el escenario en una mar arbolada difícilmente navegable.

Si hay algo que resulta fundamental en los momentos difíciles de tempestad en los que el barco corre el riesgo de hundirse es evitar que cunda el pánico y que cada cual tome sus propias decisiones para intentar salvarse por su cuenta. Se ha dicho -y comprobado infinitas veces a lo largo de la historia- que lo peor que se puede hacer en estos casos de fuerte temporal es tirarse por la borda o empujarse unos a otros pretendiendo buscar atajos para intentar una salvación en solitario: rara vez funcionan y suelen acabar no solo de forma trágica para quienes lo intentan sino también creando dificultades adicionales para la propia supervivencia de los demás. En medio de las tormentas, conviene recordar que -entre otras cosas- la unión es fundamental.

Como es de todo punto lógico, esta unión no quiere, de ninguna manera, decir que lo que haya que hacer sea permanecer cogiditos de la mano en espera de que amaine el temporal y lleguen tiempos mejores. No. La historia nos ha enseñado en innumerables ocasiones que no es ese un camino inteligente y que por ahí lo que se suele conseguir no es otra cosa que el hundimiento sea de todos a un mismo tiempo (¡lo que a algunos puede consolar pero que no es, evidentemente, la mejor solución!)…

En este sentido, y cuando se es consciente de que la navegación empieza a complicarse, es cuando hay que tomar determinadas decisiones y hacer las cosas de forma diferente a como se habían hecho en tiempos de bonanza. Claro que hubiera sido preferible tomarlas con la mar aún en calma que no en plena galerna, pero cuando el temporal llega no sobra tiempo para perderse en disquisiciones teóricas. Las mejores decisiones serán aquellas que la ciencia, la experiencia y el sentido común aconsejen. Y, eso sí, ejecutando con verdadera agilidad las decisiones adoptadas, porque no tomar decisiones es garantía de hundimiento. Eso está claro.

Si navegar requiere siempre tener un rumbo claro, en momentos de tempestad o duro mar de fondo hay que saber estar a la altura de las circunstancias. Por ello, es de esperar que las decisiones que se adopten por el Gobierno y por el propio sector nos permitan llegar, a final de Campaña, a buen puerto. Y disfrutar en él de una buena copita de Vino o de Brandy de Jerez…

Para ello la unión será fundamental.
1 comentario
  • 1 lola 01.09.2009, 21:26

    lamentable. . . . . . . los que tenemos una edad y conocimos el explendor de las bodegas de jerez. . . . . . mi abuelo y mi padre han trabajado en domecq ese olor caracterisco que tenia mi tierra y en esta epoca los vendimiadores pasaban por delante de mi casa la de gente joven que trabajaba en las viñas. . . y las fabricas de cartonaje, de capsulas, ahora nada. . . . . solo varios valientes que luchan contra viento y marea por mantener las bodegas a flote. . . las que no se han convertido en viviendas

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