- Diario de Jerez. Noticias de Jerez
- Opinión
- Del AVE al IVE
Del AVE al IVE
la tribuna
Del AVE al IVE
José Luis García Ruiz | Actualizado 13.03.2010 - 01:00NUESTRO presidente de Gobierno pronunció tiempo atrás una frase que, a pesar de la inconsistencia del personaje, daba la clave de su pensamiento, caracterizado por la falta de convicciones y el desprecio por las virtudes éticas y morales. Cuando expresó con rotundidad que "las palabras están al servicio de la política" nos estaba mandando un mensaje que su política y el tiempo han confirmado como uno de los mayores corrosivos sociales.
El problema se acrecienta si se recuerda que, desgraciadamente, una parte considerable de la ciudadanía prefiere el autoengaño de la cosmética amable de los mensajes tranquilizadores que maquillan la realidad cada vez que ésta se presenta áspera y desagradable. Es el caldo de cultivo ideal para la aparición de los mantras progres que, en su repetición continua por las terminales mediáticas, cumplen a la perfección su función adormecedora y pervierten la utilización del lenguaje mediante la alteración del significado de los conceptos, llegándose, aunque parezca mentira y tal como anticipara Orwell, a la posibilidad de que mucha gente intelectualmente indefensa termine aceptando que el día se llama noche y la noche día.
La perversa utilización de las palabras al servicio de la política cuenta, además, con la impagable colaboración de buena parte de la profesión periodística que, aquejada también del mismo síndrome acomodaticio, encuentra en las simplificaciones descriptivas el mejor aliado para desarrollar su labor sin tener que empeñar ningún esfuerzo clarificador. Con la coartada de la existencia de afortunadas simplificaciones, como la que supuso el vocablo AVE, nos vamos encontrando con la pérdida del discernimiento del significado de las palabras. Pero incluso cuando las simplificaciones son afortunadas terminan utilizándose para denominar con ellas otras realidades y así, por ejemplo, los políticos socialistas dicen, y yo suelo leer reiteradamente en los periódicos, que al AVE llegará a Cádiz o a Huelva, cuando no es verdad porque las vías se están tendiendo, desde que la señora Álvarez modificó los proyectos ferroviarios del señor Álvarez Cascos, con el ancho tradicional español. Facilitarán sin duda una mayor velocidad, pero el AVE no va a circular por ellas. Mientras tanto, y van años ya, oímos y leemos lo contrario, y muchos se lo creen.
Pero, en la mayor parte de los casos, la simplificaciones/adulteraciones del lenguaje no son afortunadas, sino perversas. Y así, llevamos mucho tiempo oyendo la palabra abertzale para identificar a la izquierda independentista vasca, pero una acepción de abertzale es la de patriota, lo que debe de sonar a gloria en las ikastolas y hacer que los nacionalistas se froten las manos por nuestra estupidez. Y ese camino perverso de alteración del significado de los conceptos ha llevado a llamar inmolarse al hecho de suicidarse asesinando a varias docenas de personas; comandos a las cuadrillas de asesinos; lucha armada al terrorismo; derecho a morir dignamente a la eutanasia; dialogar a transigir; hombres de paz a asesinos convictos; fondos públicos como sinónimos de sin dueño; laico a lo no confesional; matrimonio a la unión de dos personas; nación a una realidad inaprensible al ser, según el zapaterismo, un concepto discutido y discutible; desaceleración a la crisis galopante; protección social a subsidiar y no incentivar; decrecimiento del empleo al incremento del paro; crecimiento (sic) negativo al hundimiento de las cifras de la contabilidad pública… y así hasta el infinito.
En este proceso de envilecer el lenguaje, acabamos de inventar un nuevo vocablo. Hace unas semanas oía por la radio a una delegada de la Junta dando cuenta de las operaciones quirúrgicas realizadas en determinado hospital y no entendí bien a que se refería cuando enumeró entre las mismas unas a las que denominaba ives, añadiendo datos referidos a ives por población, ives en espera, ives por edades e incluso ratio de ives por no se qué, porque me perdí en sus explicaciones.
Hace unos días acabo de entenderlo. Se ha publicado la ley orgánica 2/2010 que establece el aborto libre. Pero ya no oirán ustedes la palabra aborto en las declaraciones oficiales porque va a ser sustituida por la palabra IVE, acrónimo de interrupción voluntaria del embarazo. Y no pasara mucho tiempo sin que en algunos de los programas televisivos que tanto contribuyen a la perversión del lenguaje nos den cuenta, con toda naturalidad, de la espléndida liposucción de zutanita y del exitoso ive a que se ha sometido menganita.
El problema se acrecienta si se recuerda que, desgraciadamente, una parte considerable de la ciudadanía prefiere el autoengaño de la cosmética amable de los mensajes tranquilizadores que maquillan la realidad cada vez que ésta se presenta áspera y desagradable. Es el caldo de cultivo ideal para la aparición de los mantras progres que, en su repetición continua por las terminales mediáticas, cumplen a la perfección su función adormecedora y pervierten la utilización del lenguaje mediante la alteración del significado de los conceptos, llegándose, aunque parezca mentira y tal como anticipara Orwell, a la posibilidad de que mucha gente intelectualmente indefensa termine aceptando que el día se llama noche y la noche día.
La perversa utilización de las palabras al servicio de la política cuenta, además, con la impagable colaboración de buena parte de la profesión periodística que, aquejada también del mismo síndrome acomodaticio, encuentra en las simplificaciones descriptivas el mejor aliado para desarrollar su labor sin tener que empeñar ningún esfuerzo clarificador. Con la coartada de la existencia de afortunadas simplificaciones, como la que supuso el vocablo AVE, nos vamos encontrando con la pérdida del discernimiento del significado de las palabras. Pero incluso cuando las simplificaciones son afortunadas terminan utilizándose para denominar con ellas otras realidades y así, por ejemplo, los políticos socialistas dicen, y yo suelo leer reiteradamente en los periódicos, que al AVE llegará a Cádiz o a Huelva, cuando no es verdad porque las vías se están tendiendo, desde que la señora Álvarez modificó los proyectos ferroviarios del señor Álvarez Cascos, con el ancho tradicional español. Facilitarán sin duda una mayor velocidad, pero el AVE no va a circular por ellas. Mientras tanto, y van años ya, oímos y leemos lo contrario, y muchos se lo creen.
Pero, en la mayor parte de los casos, la simplificaciones/adulteraciones del lenguaje no son afortunadas, sino perversas. Y así, llevamos mucho tiempo oyendo la palabra abertzale para identificar a la izquierda independentista vasca, pero una acepción de abertzale es la de patriota, lo que debe de sonar a gloria en las ikastolas y hacer que los nacionalistas se froten las manos por nuestra estupidez. Y ese camino perverso de alteración del significado de los conceptos ha llevado a llamar inmolarse al hecho de suicidarse asesinando a varias docenas de personas; comandos a las cuadrillas de asesinos; lucha armada al terrorismo; derecho a morir dignamente a la eutanasia; dialogar a transigir; hombres de paz a asesinos convictos; fondos públicos como sinónimos de sin dueño; laico a lo no confesional; matrimonio a la unión de dos personas; nación a una realidad inaprensible al ser, según el zapaterismo, un concepto discutido y discutible; desaceleración a la crisis galopante; protección social a subsidiar y no incentivar; decrecimiento del empleo al incremento del paro; crecimiento (sic) negativo al hundimiento de las cifras de la contabilidad pública… y así hasta el infinito.
En este proceso de envilecer el lenguaje, acabamos de inventar un nuevo vocablo. Hace unas semanas oía por la radio a una delegada de la Junta dando cuenta de las operaciones quirúrgicas realizadas en determinado hospital y no entendí bien a que se refería cuando enumeró entre las mismas unas a las que denominaba ives, añadiendo datos referidos a ives por población, ives en espera, ives por edades e incluso ratio de ives por no se qué, porque me perdí en sus explicaciones.
Hace unos días acabo de entenderlo. Se ha publicado la ley orgánica 2/2010 que establece el aborto libre. Pero ya no oirán ustedes la palabra aborto en las declaraciones oficiales porque va a ser sustituida por la palabra IVE, acrónimo de interrupción voluntaria del embarazo. Y no pasara mucho tiempo sin que en algunos de los programas televisivos que tanto contribuyen a la perversión del lenguaje nos den cuenta, con toda naturalidad, de la espléndida liposucción de zutanita y del exitoso ive a que se ha sometido menganita.

