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Apagón lingüístico
TIENE QUE LLOVER
Apagón lingüístico
Antonio Reyes | Actualizado 16.03.2010 - 01:00En estos días se está produciendo el llamado apagón analógico: dejaremos de ver la tele como toda la vida, para hacerlo de forma digital. De momento, mientras termina el proceso, algunas zonas pueden quedarse sin un servicio básico en la moderna sociedad de la comunicación.
En un estudio que llevo a cabo, y que espero que pronto vea la luz, sobre los jóvenes del norte de Marruecos y los valores, preguntaba a universitarios sobre su conocimiento y valoración de la lengua española. Teniendo en cuenta que las zonas seleccionadas fueron las colindantes con España, las provincias de Tetuán, Tánger y Nador, los datos no son nada alentadores: cerca del 50% de los jóvenes encuestados no habla la lengua española.
España abandonó el protectorado del norte de Marruecos en 1956, después de 44 años de presencia colonial en territorio magrebí. Sus huellas aún son visibles en la arquitectura, en la configuración urbanística, en algunas palabras que la dariya norteña, dialectal marroquí, nos tomó prestadas, pero cada vez menos en el uso de nuestra lengua. Con la independencia, el movimiento nacionalista buscó referencias identitarias en las que asentar el nuevo proyecto de país. Y las encontró en la religión, el Islam, que fue el elemento básico de unidad de toda la población, y en la lengua, con la oficialización del árabe como idioma nacional. Posteriormente, las élites francófonas impusieron su influencia y lograron que el francés compartiera con el árabe la oficialidad lingüística en Marruecos.
Mantengo la teoría, totalmente intuitiva, de que ha sido la televisión la principal responsable de la supervivencia del español en el norte de Marruecos. Kiko Ledgard y sus azafatas del "Un, dos, tres...", las Mamachichos, los dibujos animados y el fútbol lograron que la TV española penetrara en el norte del país vecino, y que el español siguiera vivo repicando en las cuerdas vocales de muchos marroquíes. El fenómeno de las comunicaciones por satélite supuso un importante avance en la arabización de la televisión marroquí, especialmente a través de las comedias y telenovelas egipcias, y del fútbol, desde que Al Jazeera Sport firmara un convenio con la LFP para la retransmisión de los partidos de la liga española, naturalmente en árabe.
Este golpe de gracia a la lengua española puede sufrir ahora el definitivo puntillazo. La señal analógica dejará de recibirse en los hogares del norte de Marruecos, carentes como están del aparatito de la TDT. Entretanto, Medi1, la emisora de radio con mayor audiencia en todo el Magreb, emite en francés, y posee su propio canal de televisión. Nosotros, que aún no hemos entendido que la lengua no sólo es un elemento de penetración cultural, sino también económica y política, tendremos que poner velitas a San Judas Tadeo, patrón de lo imposible, para que revierta esta situación, este apagón lingüístico por el que cerca del 40% de los universitarios del norte creen que el español tiene escasa importancia para su futuro personal y profesional. Si Cervantes levantara la cabeza...
En un estudio que llevo a cabo, y que espero que pronto vea la luz, sobre los jóvenes del norte de Marruecos y los valores, preguntaba a universitarios sobre su conocimiento y valoración de la lengua española. Teniendo en cuenta que las zonas seleccionadas fueron las colindantes con España, las provincias de Tetuán, Tánger y Nador, los datos no son nada alentadores: cerca del 50% de los jóvenes encuestados no habla la lengua española.
España abandonó el protectorado del norte de Marruecos en 1956, después de 44 años de presencia colonial en territorio magrebí. Sus huellas aún son visibles en la arquitectura, en la configuración urbanística, en algunas palabras que la dariya norteña, dialectal marroquí, nos tomó prestadas, pero cada vez menos en el uso de nuestra lengua. Con la independencia, el movimiento nacionalista buscó referencias identitarias en las que asentar el nuevo proyecto de país. Y las encontró en la religión, el Islam, que fue el elemento básico de unidad de toda la población, y en la lengua, con la oficialización del árabe como idioma nacional. Posteriormente, las élites francófonas impusieron su influencia y lograron que el francés compartiera con el árabe la oficialidad lingüística en Marruecos.
Mantengo la teoría, totalmente intuitiva, de que ha sido la televisión la principal responsable de la supervivencia del español en el norte de Marruecos. Kiko Ledgard y sus azafatas del "Un, dos, tres...", las Mamachichos, los dibujos animados y el fútbol lograron que la TV española penetrara en el norte del país vecino, y que el español siguiera vivo repicando en las cuerdas vocales de muchos marroquíes. El fenómeno de las comunicaciones por satélite supuso un importante avance en la arabización de la televisión marroquí, especialmente a través de las comedias y telenovelas egipcias, y del fútbol, desde que Al Jazeera Sport firmara un convenio con la LFP para la retransmisión de los partidos de la liga española, naturalmente en árabe.
Este golpe de gracia a la lengua española puede sufrir ahora el definitivo puntillazo. La señal analógica dejará de recibirse en los hogares del norte de Marruecos, carentes como están del aparatito de la TDT. Entretanto, Medi1, la emisora de radio con mayor audiencia en todo el Magreb, emite en francés, y posee su propio canal de televisión. Nosotros, que aún no hemos entendido que la lengua no sólo es un elemento de penetración cultural, sino también económica y política, tendremos que poner velitas a San Judas Tadeo, patrón de lo imposible, para que revierta esta situación, este apagón lingüístico por el que cerca del 40% de los universitarios del norte creen que el español tiene escasa importancia para su futuro personal y profesional. Si Cervantes levantara la cabeza...

