Ramadán
tribuna libre
Ramadán
José María Moncasi / De Alvear | Actualizado 18.08.2010 - 01:00EL Ramadán, que dio su pistoletazo de salida la pasada semana, es una fiesta muy importante en el calendario musulmán -el noveno mes lunar- dado que es un periodo "para centrarse en la espiritualidad, reforzar la paciencia y renovar la fe", a través de plegarias especiales por la noche -cuando se rompe el ayuno- y de una lectura más intensiva del Corán. Esta fiesta religiosa, que profesan dos millones de musulmanes en España, puede suponer un problema laboral. Bajo este prisma uno cabe preguntarse si ayunar en pleno agosto, alto en temperaturas, acarrea más de un mareo o bajada de tensión. Y es que sus efectos son especialmente peligrosos en trabajadores que realicen esfuerzos físicos durante su jornada laboral, los que trabajan en la construcción o temporeros que son muchos a lo largo y ancho de nuestra geografía. Pues bien, ayer me contaba un amigo, de los que cumplen este precepto, que están exentos los menores de edad, ancianos, enfermos, mujeres embarazadas o con la menstruación y viajeros, permitiendo incluso desayunar a aquellas personas que no tienen posibilidad de encontrar otros trabajos más livianos que los mencionados líneas arriba. Desde algunas de las comunidades islámicas, se insiste en que los trabajadores negocien horarios con las empresas y que soliciten jornadas intensivas o poder conciliar ayuno y trabajo. Según dicen, reivindican sus derechos "según las leyes que protegen la libertad religiosa". Me pregunto si el acuerdo de cooperación firmado en la ley 26/1992 de 10 de noviembre, entre la Comisión Islámica de España y el Estado, contemplaba la repercusión de este precepto -muy loable y lícito- en las empresas (rendimiento de los trabajadores) y si un asunto de calado como este debería de ser estudiado a futuro, teniendo en cuenta que en los próximos años el Ramadán tendrá lugar en periodos como el actual (1 de agosto en 2011, el 18 de julio en 2012 y el 3 de julio en 2013).

