La batalla empieza... luego

Todas las facciones del PSOE provincial aceptan escenificar un cierre de filas que se visualizará en la reunión 'cumbre' de mañana. Mientras, se incuba el cambio. Así es el mapa socialista de Cádiz

Pedro Ingelmo / Cádiz | Actualizado 16.03.2010 - 09:35
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Nada va a suceder en el PSOE provincial a corto plazo. Esta consgina quedó clara el mismo sábado a la una de la tarde, o incluso un poco antes, cuando González Cabaña, tras contar su noche de síes y noes a la delegación gaditana pidió -o exigió- que no hubiera voces discordantes como las que se escuchaban en los pasillos contra una ejecutiva "de chavales" que, en su mayoría, no conocían otra nómina "que no fuera la del partido" .

Y no va a pasar nada por dos motivos. Primero, porque González Cabaña todavía tiene bien atado al partido en la provincia. Los críticos, pese a la 'anécdota' del fin de semana, siguen siendo minoritarios. Segundo, porque todos saben que no está la cosa para escenificar guerras intestinas. Pero ya se están tomando posiciones.

Los más pesimistas, entre los que coinciden tanto 'cabañistas' como críticos, hacen cuentas y dan por hecho que en las próximas municipales habrá que salvar los muebles "y es casi seguro que perderemos Diputación". También saben que el desembarco de Bibiana Aído con un equipo de jóvenes es inevitable. La 'vieja guardia' se siente herida, siente que su tiempo ha acabado sin remedio.

Por tanto, lo mejor es guardar las apariencias, pero tras las apariencias no es muy difícil rascar para saber dónde está cada cual. El principal enemigo de González Cabaña, no es ningún secreto, se encuentra en Jerez, la mayor localidad de la provincia. Se podría decir que está liderada por la alcaldesa, Pilar Sánchez, pero esto no sería del todo exacto. Sánchez no se llevaría ningún disgusto viendo caer al actual secretario provincial y algunos de sus escuderos valoran que, tras el congreso, "Cabaña ha firmado su sentencia y tendrá que irse". Pero Sánchez no controla todo Jerez. De esa agrupación es el consejero de Empleo, Antonio Fernández, que defenderá siempre, o al menos tal y como están las cosas, al alcalde de Benalup. Fernández forma parte de esa 'vieja guardia' y su fuerza se verá cuando Griñán decida acometer una crisis de gobierno, algo que nadie espera que suceda, por lo menos, hasta el próximo junio. Prueba de que Pilar Sánchez no está segura de sus fuerzas es que fue generosa en el congreso que eligió delegados para el congreso regional entregando un 50% al 'lado oscuro', como algunos denominan en Jerez a los críticos, que hay de todo sesgo.

En una frase enigmática, una persona cercana a Sánchez decía ayer que "hay que reconocer que la autovía Jerez-Los Barrios nos ha acercado mucho al Campo de Gibraltar". ¿Qué quería decir? En Los Barrios, Alonso Rojas juega, según algunos, a dos barajas. Pero en la comarca controla el partido con mano de hierro Rafael España, un fiel compañero de Cabaña, que es el que controla la agrupación de Algeciras, la que tiene más militantes de la provincia. Sin embargo, el alcalde, Tomás Herrera, sin poder orgánico, vuela solo. "¿Una alianza de alcaldes? Quizá, pero no sé muy bien dónde podrían llegar ni qué pretenderían", comenta un defensor de Cabaña que pide comprensión por lo sucedido "después de toda la presión a la que se ha visto sometido Paco".

Esa presión a la que hace referencia tiene mucho que ver con los equilibrios que el secretario provincial tuvo que hacer para entregar una delegación unida, tal y como pedía Luis Pizarro. Duro hacerlo cuando Pizarro tiraba la toalla, cuando Bibiana, la nueva generación del 'clan de los Gazules', ya sonaba como su sucesora y cuando había que dejar fuera a históricos como José Luis Blanco, otro que había estado codo con codo en los buenos tiempos. Blanco, desde luego, no es un 'cabañista' porque en esta batalla se puede ser perfecta, e incluso sencillamente, 'pizarrista', pero no 'cabañista'. La Janda salta en mil pedazos y, aunque el control siga estando en manos de Cabaña, de muy cerca de allí, de Medina, sale uno de los principales quebraderos de cabeza del secretario provincial, Juan Cornejo, que no le duelen prendas en dejar claro, entre los suyos, que hay un nuevo tiempo. Y la prueba de que hay un nuevo tiempo es la 'anécdota' del fin de semana de Cabaña.

Fernando López Gil, treintañero, ganó las últimas elecciones en San Fernando y da el perfil que le gusta a Griñán. Sabe estar a cubierto y nadie podría decir dónde está. Si se pregunta a los que conocen el partido por dentro no se tiene duda de que, disciplinado como es, hará lo que se le diga a corto plazo, pero tiene visión de futuro. No, no es un 'anticabañista', pero seguro que tampoco es un 'cabañista'.

Queda la Costa Oeste y la Sierra. Entre los primeros, el presidente de Diputación cuenta con la fidelidad de quienes controlan el partido; entre los segundos, no tanto. Josefa Caro, en Arcos, con cierto peso en el partido, no se va a casar con nadie. Alfonso Moscoso, en Villaluenga, que tendrá el peso que tenga por población, pero que es una voz que se deja oír, no sería el que lanzara una arenga 'pro Cabaña' y en algunos otros lugares de un territorio asolado por el paro ya se sospecha de gente del partido que estarían dispuestos a desmarcarse. Pero todo esto no tiene ahora importancia porque la batalla empieza luego.
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