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Tanto liderazgo asfixia
Tanto liderazgo asfixia
La acumulación de cargos dejó a Cabaña sin oxígeno · El sábado no se encontraba a un sustituto en la Diputación y ahora no se visualiza a un referente del socialismo gaditano
Francisco Sánchez Zambrano | Actualizado 16.03.2010 - 09:35Ni en el peor de sus sueños podía imaginarse Francisco González Cabaña el resultado del último congreso regional del PSOE-A y, mucho menos, que él terminaría convirtiéndose en la "anécdota" (según la terminología oficial ya acuñada) o, hablando más en cristiano, la mosca cojonera del cónclave que sirvió para el lanzamiento de Griñán.
No es la primera vez que Cabaña nada a contracorriente. Lo ha tenido que hacer infinidad de veces en su dilatada trayectoria política. Pero es que hacía ya mucho tiempo que se había acostumbrado a navegar impulsado por las olas. Y hacer la ciaboga en medio de un temporal, como sabe cualquier capitán de barco que se precie, siempre es enormemente arriesgado.
Hace ahora casi diez años ya pasó por algo parecido. Aznar había ganado las elecciones generales y el PSOE naufragaba al mando de un inexperto capitán apellidado Rodríguez Zapatero. Aquí en Cádiz el único que levantó la mano para atreverse a dirigir al partido en esos momentos de desconcierto fue González Cabaña. Y apelando a su independencia y quitándose el sambenito de 'romanista', hizo frente a todo y a todos, léase Alfonso Perales, Luis Pizarro o el mismísimo Manuel Chaves. Nadie daba entonces un duro por él pero casi una década después los resultados hablan por sí solos: con Cabaña al frente, el PSOE ha ganado de manera sobrada en la provincia las ocho elecciones y los dos referéndums que se han celebrado. Ahí es nada.
Con estas diez medallas colgadas al cuello, Cabaña se presentó el pasado viernes en Sevilla. Sabía que no iba a ser fácil porque la salida de la ejecutiva regional de Chaves y Pizarro dejaría al socialismo gaditano, de todas, todas, huérfano. Y así ha sido, digan lo que digan unos y otros. Pero, ¿qué le pasó a Cabaña para dar calabazas al tándem Griñán/Velasco apenas cuatro horas después de dar el 'sí'? Primero dijo en Sevilla que desconocía que la aceptación de este puesto le obligaría a dejar todos sus cargos en Cádiz, algo que nadie se creyó; y ayer precisó que "en la vida" dejaría la Alcaldía de su pueblo, algo que, aun pudiendo ser verdad, no resume toda la verdad. Lo que le sucedió a Cabaña fue que por primera vez constató que en los diez últimos años no se ha preocupado ni un momento en preparar a un sucesora/sucesora en los tres cargos de responsabilidad que ocupa: secretaria general del PSOE de Cádiz, presidente de la Diputación y alcalde de Benalup-Casas Viejas. Tanto liderazgo le asfixió.
Las negociaciones entre Griñán, Velasco y Cabaña para darle a Cádiz el sitio que sin duda se merecía (y que hoy no ocupa) en la ejecutiva regional no fueron fáciles. El líder de los socialistas gaditanos puso un nombre encima de la mesa para ocupar este puesto: el de María Colón. Pero ello no entraba en los cálculos del tándem Griñán/Velasco, que contraatacó con otro nombre: el de Juan Cornejo. Descartadas ambas opciones, surge la posibilidad de que el elegido sea el propio. Y el recién elegido secretario general del PSOE-A se lo vende bien: como referente del socialismo gaditano se convertiría en el heredero legítimo del testigo que ya han dejado Chaves y Pizarro, aunque le obligaba a renunciar a todos sus cargos. De paso, claro está, Griñán ponía la primera piedra de un inminente relevo en la secretaría general del PSOE de Cádiz donde, al igual que ha sucedido con el núcleo duro de su ejecutiva regional y en otras provincias, quiere ver cuanto antes a una persona joven que visualice la renovación en el partido. Tiene incluso en su mente a la persona ideal para ese puesto: Bibiana Aido. Pero todo pasa por que Cabaña acepte. La identidad de la persona que le sustituya en la Presidencia de la Diputación de Cádiz y en la Alcaldía de Benalup se la deja a Cabaña.
Es en ese momento cuando González Cabaña rejuvenece diez años y se prepara para navegar contra el viento. No dice que no, pero se deja querer. Y negocia la vicesecretaría general, sin éxito, y la secretaría de Organización, también sin éxito. Y al final la oferta se cierra con la secretaría de Política Institucional. Puede que lo hiciera convencido o puede que lo hiciera presionado, pero termina aceptando. Pero con el paso de los minutos piensa en la Alcaldía de su pueblo, claro, pero también en cómo dejaría al partido en Cádiz y quién sería el nuevo presidente de la Diputación. Y como no hay relevos a la vista, termina rechazándolo.
El sábado, a las nueve y media de la mañana, reúne al medio centenar de delegados de Cádiz. Les explica la situación. Y allí se habla del famoso tres por uno (una supuesta estrategia de Griñán para quitarse a Chaves, Pizarro y Cabaña de un plumazo) y alguien dice incluso que Griñán y Velasco están ninguneando al PSOE gaditano. Los críticos a Cabaña, que los hay, guardan silencio en esa reunión, atónitos. Pero Cabaña encuentra el respaldo que necesitaba. Entre ellos, los más fieles de su ejecutiva provincial (Federico Pérez Peralta, Francisco Menacho, María Colón, Gema Araujo, Isabel Gómez o Francisco Lebrero) y todos sus compañeros del grupo socialista en la Diputación, que no ven a otra persona capaz de sustituirle. Entre sus principales defensores, curiosamente, surge Alonso Rojas, ex alcalde de Los Barrios, que ha vivido capítulos de amor y de odio con el secretario provincial del PSOE y que en público defiende su postura.
Y el congreso se cierra con el PSOE de Cádiz apoyando en bloque a Griñán. Porque el partido, piensan todos, está siempre por encima. Y cuando el cónclave concluye surgen dos dudas: ¿quién será el socialista gaditano que terminará asumiendo la secretaría de Política Institucional en la ejecutiva regional? y ¿qué pasará a partir de ahora con Cabaña?
A la primera pregunta, nadie sabe responder. Porque las miradas se centran en dos personas: Federico Pérez Peralta, vicesecretario provincial del PSOE, secretario local en Cádiz y vicepresidente segundo de la Diputación, y Francisco Menacho, también vicepresidente de la Diputación y responsable muchos años de la cartera de Política Institucional y Municipal en la ejecutiva provincial socialista. Pero ¿dimitirán de sus cargos para asumir esta nueva responsabilidad en la cúpula andaluza del partido? Parece complicado.
Y en cuanto a la segunda interrogante, la respuesta podría empezar a conocerse mañana mismo. A las cinco de la tarde está convocada una reunión urgente en la sede de la agrupación local del PSOE de Cádiz, en la calle Gaspar del Pino, con todos los secretarios generales del más de medio centenar de agrupaciones socialistas de la provincia. Ese encuentro tiene un único objetivo: la visualización del afianzamiento personal de González Cabaña como referente del socialismo gaditano. Ello, que parece claro que se dará, despejaría dudas entre los "molestos" de la ejecutiva regional por el 'plantón' de Cabaña a Griñán. Y de paso cerraría las puertas a cualquier gestora y a cualquier congreso extraordinario. Porque no se puede olvidar que hay unas elecciones a 14 meses vista y porque todos los candidatos están aún por designar.
Cabaña sigue pensando que su adiós a la secretaría provincial y a la Presidencia de la Diputación (nunca a la Alcaldía de Benalup) vendrá tras las elecciones generales y andaluzas de 2012. Ese es su empeño y lo conseguirá si le dejan y si no se asfixia con tanto liderazgo.
No es la primera vez que Cabaña nada a contracorriente. Lo ha tenido que hacer infinidad de veces en su dilatada trayectoria política. Pero es que hacía ya mucho tiempo que se había acostumbrado a navegar impulsado por las olas. Y hacer la ciaboga en medio de un temporal, como sabe cualquier capitán de barco que se precie, siempre es enormemente arriesgado.
Hace ahora casi diez años ya pasó por algo parecido. Aznar había ganado las elecciones generales y el PSOE naufragaba al mando de un inexperto capitán apellidado Rodríguez Zapatero. Aquí en Cádiz el único que levantó la mano para atreverse a dirigir al partido en esos momentos de desconcierto fue González Cabaña. Y apelando a su independencia y quitándose el sambenito de 'romanista', hizo frente a todo y a todos, léase Alfonso Perales, Luis Pizarro o el mismísimo Manuel Chaves. Nadie daba entonces un duro por él pero casi una década después los resultados hablan por sí solos: con Cabaña al frente, el PSOE ha ganado de manera sobrada en la provincia las ocho elecciones y los dos referéndums que se han celebrado. Ahí es nada.
Con estas diez medallas colgadas al cuello, Cabaña se presentó el pasado viernes en Sevilla. Sabía que no iba a ser fácil porque la salida de la ejecutiva regional de Chaves y Pizarro dejaría al socialismo gaditano, de todas, todas, huérfano. Y así ha sido, digan lo que digan unos y otros. Pero, ¿qué le pasó a Cabaña para dar calabazas al tándem Griñán/Velasco apenas cuatro horas después de dar el 'sí'? Primero dijo en Sevilla que desconocía que la aceptación de este puesto le obligaría a dejar todos sus cargos en Cádiz, algo que nadie se creyó; y ayer precisó que "en la vida" dejaría la Alcaldía de su pueblo, algo que, aun pudiendo ser verdad, no resume toda la verdad. Lo que le sucedió a Cabaña fue que por primera vez constató que en los diez últimos años no se ha preocupado ni un momento en preparar a un sucesora/sucesora en los tres cargos de responsabilidad que ocupa: secretaria general del PSOE de Cádiz, presidente de la Diputación y alcalde de Benalup-Casas Viejas. Tanto liderazgo le asfixió.
Las negociaciones entre Griñán, Velasco y Cabaña para darle a Cádiz el sitio que sin duda se merecía (y que hoy no ocupa) en la ejecutiva regional no fueron fáciles. El líder de los socialistas gaditanos puso un nombre encima de la mesa para ocupar este puesto: el de María Colón. Pero ello no entraba en los cálculos del tándem Griñán/Velasco, que contraatacó con otro nombre: el de Juan Cornejo. Descartadas ambas opciones, surge la posibilidad de que el elegido sea el propio. Y el recién elegido secretario general del PSOE-A se lo vende bien: como referente del socialismo gaditano se convertiría en el heredero legítimo del testigo que ya han dejado Chaves y Pizarro, aunque le obligaba a renunciar a todos sus cargos. De paso, claro está, Griñán ponía la primera piedra de un inminente relevo en la secretaría general del PSOE de Cádiz donde, al igual que ha sucedido con el núcleo duro de su ejecutiva regional y en otras provincias, quiere ver cuanto antes a una persona joven que visualice la renovación en el partido. Tiene incluso en su mente a la persona ideal para ese puesto: Bibiana Aido. Pero todo pasa por que Cabaña acepte. La identidad de la persona que le sustituya en la Presidencia de la Diputación de Cádiz y en la Alcaldía de Benalup se la deja a Cabaña.
Es en ese momento cuando González Cabaña rejuvenece diez años y se prepara para navegar contra el viento. No dice que no, pero se deja querer. Y negocia la vicesecretaría general, sin éxito, y la secretaría de Organización, también sin éxito. Y al final la oferta se cierra con la secretaría de Política Institucional. Puede que lo hiciera convencido o puede que lo hiciera presionado, pero termina aceptando. Pero con el paso de los minutos piensa en la Alcaldía de su pueblo, claro, pero también en cómo dejaría al partido en Cádiz y quién sería el nuevo presidente de la Diputación. Y como no hay relevos a la vista, termina rechazándolo.
El sábado, a las nueve y media de la mañana, reúne al medio centenar de delegados de Cádiz. Les explica la situación. Y allí se habla del famoso tres por uno (una supuesta estrategia de Griñán para quitarse a Chaves, Pizarro y Cabaña de un plumazo) y alguien dice incluso que Griñán y Velasco están ninguneando al PSOE gaditano. Los críticos a Cabaña, que los hay, guardan silencio en esa reunión, atónitos. Pero Cabaña encuentra el respaldo que necesitaba. Entre ellos, los más fieles de su ejecutiva provincial (Federico Pérez Peralta, Francisco Menacho, María Colón, Gema Araujo, Isabel Gómez o Francisco Lebrero) y todos sus compañeros del grupo socialista en la Diputación, que no ven a otra persona capaz de sustituirle. Entre sus principales defensores, curiosamente, surge Alonso Rojas, ex alcalde de Los Barrios, que ha vivido capítulos de amor y de odio con el secretario provincial del PSOE y que en público defiende su postura.
Y el congreso se cierra con el PSOE de Cádiz apoyando en bloque a Griñán. Porque el partido, piensan todos, está siempre por encima. Y cuando el cónclave concluye surgen dos dudas: ¿quién será el socialista gaditano que terminará asumiendo la secretaría de Política Institucional en la ejecutiva regional? y ¿qué pasará a partir de ahora con Cabaña?
A la primera pregunta, nadie sabe responder. Porque las miradas se centran en dos personas: Federico Pérez Peralta, vicesecretario provincial del PSOE, secretario local en Cádiz y vicepresidente segundo de la Diputación, y Francisco Menacho, también vicepresidente de la Diputación y responsable muchos años de la cartera de Política Institucional y Municipal en la ejecutiva provincial socialista. Pero ¿dimitirán de sus cargos para asumir esta nueva responsabilidad en la cúpula andaluza del partido? Parece complicado.
Y en cuanto a la segunda interrogante, la respuesta podría empezar a conocerse mañana mismo. A las cinco de la tarde está convocada una reunión urgente en la sede de la agrupación local del PSOE de Cádiz, en la calle Gaspar del Pino, con todos los secretarios generales del más de medio centenar de agrupaciones socialistas de la provincia. Ese encuentro tiene un único objetivo: la visualización del afianzamiento personal de González Cabaña como referente del socialismo gaditano. Ello, que parece claro que se dará, despejaría dudas entre los "molestos" de la ejecutiva regional por el 'plantón' de Cabaña a Griñán. Y de paso cerraría las puertas a cualquier gestora y a cualquier congreso extraordinario. Porque no se puede olvidar que hay unas elecciones a 14 meses vista y porque todos los candidatos están aún por designar.
Cabaña sigue pensando que su adiós a la secretaría provincial y a la Presidencia de la Diputación (nunca a la Alcaldía de Benalup) vendrá tras las elecciones generales y andaluzas de 2012. Ese es su empeño y lo conseguirá si le dejan y si no se asfixia con tanto liderazgo.




