Barcelona

Separan con éxito a dos siamesas unidas por el abdomen y el hígado

La operación duró cerca de siete horas. Las pequeñas pudieron crecer y alimentarse con normalidad hasta que alcanzaron los 12 kilos de peso.

europa press, Barcelona | Actualizado 19.03.2012 - 16:47
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El Hospital Vall d'Hebron de Barcelona ha separado con éxito a dos siamesas de siete meses que nacieron unidas por el abdomen y que compartían el hígado, en el marco de una operación delicada que duró cerca de siete horas y que ha permitido que ambas lleven a cabo actualmente una "vida independiente y normal".

Las pequeñas, Núria y Marta, pudieron crecer y alimentarse correctamente hasta que alcanzaron los 12 kilos de peso entre las dos, el mínimo necesario para operar reduciendo las complicaciones futuras, según ha explicado el codirector del Programa de Cirugía Fetal, José Luis Peiró.

En la intervención, en que participaron cirujanos pediátricos y plásticos, anestesistas, obstetras, neonatólogos, radiólogos y enfermeras y auxiliares, se hizo una separación de vísceras y del hígado de las pequeñas, que ahora sólo acuden al hospital para revisiones periódicas. Se utilizaron dos quirófanos para atender a las pequeñas en el momento de la separación de abdomen y de la parte baja del esternón, que también requirió de la división de los equipos para asegurar el cierre de la operación, finalizada según lo previsto.

La madre de las pequeñas, Meritxell Feliu, ha explicado que la malformación se detectó en la primera ecografía de las 12 semanas, y pese a que el centro no le garantizó totalmente el éxito de la intervención, puso todos los medios técnicos para ello, ha defendido. Con este fin, planificó el parto por cesárea para los ocho meses de gestación, en que nacieron con un único cordón umbilical muy grande y una media de 1,5 kilos de peso cada una, como ha señalado el jefe del Servicio de Cirugía Pediátrica y líder de la operación, Vicenç Martínez, que ha detallado que a los 27 días ya tenían el alta.


Para planificar la operación se llevaron a cabo numerosos estudios morfológicos y clínicos de las dos niñas, que determinaron que el único órgano vital que compartían era el hígado, a pesar de que la certidumbre total no se pudo tener hasta el momento de la operación. Los médicos sabían previamente que las niñas tenían cada una su propio aparato digestivo, pero pese a disponer de pruebas radiológicas con mucho detalle, no podían asegurar al 100& que la raíz del intestino no fuera común. 

Martínez ha explicado que el cierre cutáneo de piel y músculo era una de las partes más críticas de la operación, sobre todo a la hora de evitar infecciones que pueden provocar la muerte. No obstante, el tamaño más crecido de las menores pudo suministrar el suficiente contingente de piel y musculatura para cerrar la cicatriz.

Es complicado predecir la edad máxima en que ambas hubieran podido sobrevivir juntas, puesto que una afección grave a una de ellas habría afectado también a la otra, al margen de las incomodidades visibles que ello supone, han explicado los médicos, que han puesto en antecedente el caso de unos siameses americanos unidos por el abdomen que fallecieron más allá de los 60 años. Los casos de siameses son excepcionales, si bien se da un caso por cada 200.000 nacimientos y, de todos ellos, un 7% presenta una unión abdominal, frente a las uniones de cabeza -con muy mal pronóstico- y de cadera.

El Vall d'Hebron, el hospital más grande de Cataluña, había llevado a cabo dos intentos fallidos de separación de siamesas en los años 70, unión por el cráneo, y en el 2009, en que se separaron con éxito, pero unas cardiopatías graves provocaron el fallecimiento de las menores. Igualmente, los últimos antecedentes de éxito en España se encuentran en La Paz de Madrid y el 12 de Octubre de Sevilla, si bien el hospital barcelonés ha establecido relaciones con el Hospital de Riyadh de Arabia Saudí, referente en el mundo en este ámbito junto a otros centros de Philadelphia (EE.UU).

Los médicos se han referido al impacto psicológico y emocional de la separación para las pequeñas que tras casi siete meses mirándose frente a frente, a menudo lloran cuando una permanece de espaldas a la otra, sobre todo al principio. Acompañada de la abuela de las pequeñas, la madre, actualmente en el paro, ha explicado que ahora las pequeñas se encuentran "más contentas" por poder moverse con independencia, aunque se necesitan mucho. "Marta echa mucho de menos a Núria, pero Núria en cuanto lleva un rato con ella ya no la quiere ni ver", ha bromeado Meritxell, que ha confesado que desde el primer momento cuando estaba en casa sentía que tenía a dos niñas, pero cuando salía a la calle sólo sentía que tenía a dos siamesas.
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