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La burla del diablo
La burla del diablo
El bailarín sevillano estrenó anoche en Villamarta una ambiciosa y arriesgada propuesta, en la que prácticamente hubo de todo sin llegar a conectar y funcionar en toda su complejidad artística
Francisco Sánchez Múgica | Actualizado 11.03.2010 - 11:37El punto exótico y mediterráneo de Isabel Bayón, la princesa prometida, tuvo esa dosis de sugestión y excitación que siempre aporta una dama de la escena como es la sevillana. La bailaora nuevamente vuelve aquí a ejercer de femme fatal oficial de la danza, pues es quien conduce al soldado a su perdición, al fatídico desenlace que tiñe la caja escénica de un impresionante rojo sangre. Como impresionante fue también el despliegue de registros tanto de Juan José Amador como de Miguel Ortega, capaces de cantar, tocar la guitarra e interpretar casi a la vez. Hubo, a decir verdad, algunos hallazgos escénicos interesantes, dentro de un relato, salvo contados altibajos más o menos destacables, bien construido y desarrollado por unos cantaores omniscientes, indigentes del flamenco, cuyas letras sirven de hilo conductor narrativo.
¿Entonces qué falló? Puede que realmente el alma de la propuesta se la llevara el diablo, o que se difuminara entre un ruido electrónico asfixiante, que lo mismo podía transportarnos a un Bershka, que hacernos volar hasta la pista de una humeante discoteca de moda. En lugar de aflamencar a Stravinsky -cuya composición sonó en contadas ocasiones-, Romero optó por meter en su batidora algún disco de Morente, un poco de Kraftwerk, una pizca de Depeche Mode, la suite de Historia de un soldado, algún sainete junto con algo de los hermanos Álvarez Quintero, Bob Fosse, vídeocreaciones... En definitiva, un batiburrillo que terminó por empalagar y llevarnos sin remisión hasta el sopor más insoportable.
El espectáculo, más allá de pretender mostrar una actualización del controvertido y, en ocasiones, vilipendiado concepto danza-teatro flamenco, pudo tener más que ver con aquel Espartaco, obra postrera y crepuscular del admirado maestro Granero, que con la paradigmática Medea. La vertiente teatral, defendida casi en exclusiva por un incombustible Marín, hizo decaer sobremanera el ritmo, mientras que la parte flamenca a menudo quedó sepultada por un aluvión de efectos colaterales y elementos periféricos al meollo de la cuestión que no permitían que aflorase la emoción ni la identificación con lo que allí se pretendía narrar.
El principio del montaje, ciertamente, prometía, con ese Fernando Romero bailando entremezclado en el campo de batalla, sufriendo la metralla en su cuerpo, padeciendo el impacto de esas balas que no son de fogueo que exhibían las vídeoproyecciones. Dando vida a ese soldado que tiene soporte narrativo en el texto de Ramuz, responsable de una aventura teatral cuyo estreno se produjo casi al término de la I Guerra Mundial. Por el camino de vuelta a casa, el militar que encarna el bailaor astigitano se topa con el mal, el diabólico Marín, y decide entregarle su alma a cambio de satisfacer todos sus deseos materiales y terrenales: fama, avaricia, lujo, poder, dinero...
En esa secuencia, vemos a Romero como una especie de Fred Astaire, bastón en mano, paseándose por las mieles de la vida hueca. Luego, un fandango de Miguel Ortega, más Chaplin que Astaire, cierra la espiral de decadencia, y conduce al soldado a su frustrante y cruel realidad: lo tiene todo y no tiene nada. Está vacío en su espíritu. Demoledora moraleja del cuento popular e inigualable metáfora extrapolable claramente al ambicioso espectáculo que vimos, el cual empieza y concluye con una saeta electrónica que apabulla más que sobrecoge. Por que la obra puede que tenga ese halo de propuesta experimental, de culto, pero la realidad es que no está ni mucho menos a la altura de sus grandes protagonistas.
Compañía Fernando Romero. Baile: Fernando Romero (Soldado), Manolo Marín (Diablo - artista invitado), Isabel Bayón (Princesa - artista invitada). Cante y toque: Juan José Amador y Miguel Ortega (Narradores). Proyecto artístico y coreografía: Fernando Romero. Música: Igor Stravinsky (suite 'Historia de un soldado'). Ambientación musical: Fernando Romero. Adaptación y letra de los cantes flamencos: Juan José Amador. Composición guitarra flamenca: Diego Losada, Elena Papandreou. Arreglos guitarra clásica: Mamangakis. Suite interpretada por: Ensemble Walter Boykens. Dirección técnica: Florencio Ortiz. Escenografía: Gonzalo Narbona. Iluminación: Joan Teixidó. Asesor artístico: Manuela Nogales. Vídeo: Imakefilms, Alejandro Espadero. Sonido: Manu Meñaca. Maquinista: Alberto Hernández 'Nene'. Regiduría: Ana Álvarez Ossorio. Realización de vestuario: Isabel Arias, Flamencura. Ayudante de producción: Fernando Monge, José David Gil. Producción: El Mandaíto Producciones. Día: 10 de marzo. Lugar: Teatro Villamarta. Aforo: Lleno.
"Se han visto cosas tradicionales y también muy vanguardistas"
"Estoy muy satisfecha. Todos éramos conscientes de que era un año difícil, por la crisis"
"El lugar que el cante de Jerez tiene en el mundo del flamenco no se debe perder"
Muchos dicen de Fernando de la Morena que ha sido capaz de crear hasta un estilo propio, algo de lo que pocos pueden presumir
"El tiempo libre lo dedico a mi niño, estoy alucinando con él"
"Mercé es el que da más el cante, se lo ha buscado y se lo merece; y habría que darle un Oscar a Manuel Moneo y Agujetas"
"Hoy se ha perdido la figura, antes teníamos admiración y casi obsesión por ellas"
Treinta años después de su última vez, Fernando Belmonte volverá a subirse a un escenario.
"Le habría enseñado unos pasos por bulerías a Michael Jackson"
"El flamenco está ahora mismo en la Champions;manda más que el rock, el heavy y el rap, le tienen respeto en todo el globo terráqueo"
"Antes escuchabas a Terremoto o Caracol y te llegaban al alma"
"Me hubiese gustado compartir escenario con Juan Talega; canté con él en fiestas, pero nunca compartimos escenario"
"Oficios como el de maestro y coreógrafo deben respetarse"
"Ponerle le pondría más días, que fuesen ediciones mucho más largas, ha sido siempre una apuesta muy honrada"
"Ahora soy más formal, si quieres comer de esto no te puedes emborrachar todos los días"
El director de cine Carlos Saura ha tirado de su voz sabia y cabal para dar el toque más añejo a su última película.
"Si no hubiese sido artista me habría gustado ser voluntaria"
"Me parto la camisa con mi hijo pequeño, Manuel El Carpeta; pero quienes dan más el cante hoy son los artistazos que tengo"
"El baile está bipolar, hay un nivel muy bueno aunque falta apoyo"
Pericet estrena 'Bailes alegres para personas', un montaje en el que la bailaora dialoga en escena con Belén Maya
"Uno tiene que vivir, por eso canta atrás, pero vamos, ésta es una buena oportunidad para decir que estoy ahí", dice El Londro. /Manuel Aranda
"El cante de Jerez tiene ahora otras inquietudes, salir fuera nos ayuda"
"Miedo no tengo, pero sí me da respeto cantar solo delante, supongo que será porque no lo hago a menudo"
"Nos gusta estar en casa, viendo películas de amor y con el pijama"
Juana: "Creo que se está perdiendo un poco la pureza"
"Estoy aprendiendo que no puedo hacer algo para que me aplaudan"
Ahora todo está politizado, nos dicen 'cómo tenemos que', y qué es válido y qué no; y lo que se sale de ahí se olvida o se aísla"
"La fusión es buena pero hay que escuchar el flamenco esencial"
El cante para bien lo da José Valencia, "es un artista que debería estar ya delante, tiene madera de gran cantaor"
"El flamenco no es un deporte, nuestros 'saltos' deben tener arte"
"Hay personas que dan el cante porque no se marchan nunca;obviaré el nombre pero ya debe de irse a descansar a su casa", dice el entrevistado.
"La perseverancia me ha llevado a marcar mi estilo en la fotografía"
El periodista gráfico, Migel Ángel González, muestra en el Teatro Villamarta, una exposición con los ganadores de las nueve ediciones del Premio del Público
"Me parto la camisa con todo el que tiene honestidad y respeto"
"La gente de Jerez debería ser menos localista y asistir más a las propuestas nuevas, porque eso es lo que hace grande al flamenco"
"Ahora todo el mundo tiende a parecerse, por eso lo que más valoro es la personalidad"
"Con Alfredo tengo la suerte de encontrarme con un músico genial; él comulga conmigo y yo con él, como hermanos que somos"





















Tampoco es para tanto, Stravinsky compuso una suite, una colección que en sus orígenes eran danzas, a mi modesto parecer Romero hizo un intento más que digno que esta obra musical contemporanea y la defendió magníficamente, buscar el sentido suite mezclando el sonido electrónico, los arreglos de guitarra, la obra original en sus dos versiones, para septeto y para trío, y el flamenco me parecieron más que digno, ¿por qué todo se tiene que aflamencar?.