Granada

El miedo a quedarse sin empleo reduce un 10% las bajas laborales en un año

  • Según los datos de la Seguridad Social en 2010 hubo 29.157 perceptores por incapacidad temporal · La Inspección suspendió el 28% de las bajas examinadas

Los datos son claros: el año pasado los trabajadores granadinos se dieron menos de baja y durante menos tiempo. De hecho, las incapacidades temporales (IT) descendieron un 10% en el último año. ¿Por qué? La teoría de que con la crisis hay miedo a perder el trabajo parece que cobra fuerza y que el año pasado los trabajadores aguantaron más y o bien acudieron a trabajar enfermos o prolongaron menos el tiempo de convalecencia en casa. "Sí se nota que con la crisis en las empresas los trabajadores se dan menos de baja porque no quieren perder el empleo. Se nota", sentencia el coordinador de la Unidad Médica de Valoración de Incapacidades (UMVI) de la Delegación Provincial de Salud, Ataulfo Carmona.

Reducción de las bajas, de la duración de las mismas y descenso del absentismo es el balance que hacen desde la UMVI, dependiente del servicio de Inspección de Servicios Sanitarios. Según los datos aportados por el Instituto Nacional de la Seguridad Social a la propia unidad, el año pasado el número de perceptores de IT en Granada fueron 29.157 trabajadores frente a los 35.574 de 2009. "Tanto la incidencia como la prevalencia de las IT han experimentado un descenso del 10%, lo que supone que ha habido menos bajas", explica Carmona.

Además de haber menos bajas, las que ha habido han durado menos. Según los datos de la Inspección, la duración media de las IT ha sido de 10,79 días por afiliado. Si se tiene en cuenta que el año anterior (2009) la duración media fue de 13 días, se deduce que los trabajadores han estado de media tres días menos ausentes del puesto de trabajo. Con todo, la cifra, según la directora de la Inspección de Servicios Sanitarios, Carmen González, "está elevada respecto a la media andaluza, que se sitúa en 10,22 días de media por IT". En números absolutos, el número de días de baja se ha reducido un 12%.

Un dato también fundamental en estas estadísticas es el coste de las IT, que de media es de 20,68 euros por cada persona de baja, por debajo de la media nacional que está en 25 euros. Esto se calcula según el nivel de cotización de los trabajadores y, por ejemplo, los más caros son los autónomos (33,93 euros) y los más baratos los trabajadores del régimen agrario (10,87).

Respecto al número total de bajas producidas en 2010, la UMVI realizó un total de 16.254 inspecciones, que pueden ser de oficio, a petición de las empresas (públicas o privadas) o de los propios médicos de familia. Como dato curioso, "han bajado las peticiones por parte de las empresas porque han visto precisamente que sus trabajadores se han dado menos bajas y no las han prolongado en exceso", matiza Carmona.

Una vez realizada la inspección por parte de los médicos de la UMVI pueden darse tres soluciones: se da el alta por la Inspección, se abre proceso de incapacidad o se continúa la baja. De las 16.254 revisiones, 4.658 terminaron en alta por la Inspección, un 28,6%. Cuando la Inspección da el alta, obliga a la incorporación laboral inmediata y después se controlan los siguientes procesos de bajas que solicite ese paciente para controlar posibles procesos acumulativos. De hecho, el médico de familia no puede volver a darle una baja sin autorización de la Inspección.

Además, se propusieron 243 casos para incapacidad.

Pero la inspección tiene un factor disuasorio curioso. Hay personas que cuando reciben la llamada de la UMVI se dan de alta en su médico de forma inmediata. "Hay personas que no sienten que está justificado prolongar la baja y se dan el alta y en otras ocasiones la propia enfermedad finaliza antes de acudir a la consulta de la Inspección, por lo que no nos gusta hablar de fraude. La población está concienciada pero sí es verdad que culturalmente hay un miedo a la Inspección", expresa González.

Cuando se llama a un trabajador éste tiene que acudir a las consultas que tiene la UMVI en la planta baja del propio edificio de la Delegación de Salud, donde hay siete consultas y trabajan siete médicos inspectores, cuatro subinspectores (enfermeros) y 11 administrativos. Una vez llega el paciente -se citan unos 15 al día por médico- se examina la documentación que acredita la baja y la historia clínica para después pasar consulta como unos médicos más en la que se valora la situación clínica y la profesión del paciente. "Hay veces que no es necesario que venga porque realizamos estudios en colaboración con los médicos de familia", matiza la directora de la Inspección.

Si la Inspección da el alta, se puede recurrir pero esta opción no llega ni al 10% de los casos.

Hay otras situaciones que se estudian y son las acumulaciones de bajas alternas, es decir, cuando una misma persona tiene muchos procesos de bajas y altas en el año, por lo que se estudian los motivos y la situación del afectado. En estos casos, son las empresas y los médicos de familia los que suelen solicitar la actuación de la Inspección.

Pese a todo, los expertos resaltan la "concienciación" de los trabajadores y de los médicos a la hora de pedir bajas y concederlas.

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