Simpatía por el inmigrante

Territorio prohibido. Drama, EEUU, 2009, 110 min. Dirección y guión: Wayne Kramer. Fotografía: Jim Withaker. Música: Mark Isham. Intérpretes: Harrison Ford, Ashley Judd, Ray Liotta, Alice Braga, Summer Bishil, Lee Horsley, Cliff Curtis, Jaysha Patel.

Estrenada en Estados Unidos hace dos años y vapuleada por la crítica (Manohla Dargis, crítica de The New York Times, hablaba de su efectismo y su tono de sermón), Territorio prohibido llega a la cartelera para aprovechar el (leve) tirón de la última comedia (Morning glory) protagonizada por Harrison Ford, estrella en horas bajas a la que tan sólo una nueva (y anunciada) entrega de Indiana Jones podrá salvar ya de su decadencia en el Hollywood contemporáneo.

Escrita y dirigida por Wayne Kramer (The cooler, La prueba del crimen), Territorio prohibido se apunta a la moda de los relatos urbanos múltiples y cruzados en una versión telefilmera y maniquea de los problemas-de-las-nuevas-sociedades-multiculturales protagonizada por policías con buen corazón (Ford, por supuesto), agentes federales corruptos, abogados idealistas e inmigrantes de todos los colores, nacionalidades, religiones y condiciones (latinos, árabes, asiáticos, pero también judíos e incluso australianos blanquitos) en busca de papeles y de su correspondiente pedazo de felicidad normalizada en la tierra de las oportunidades (pongan una gran bandera de fondo y que suene el himno).

Kramer aprieta las tuercas dramáticas de su guión con previsibles giros y diálogos explicativos para tontos, toca todos los temas de actualidad (del ambiente pos 11-S a las leyes de inmigración) y dibuja tipos unidimensionales (o sin dimensión alguna) para sobrevolar autopistas buscando metáforas de todo a cien para su supuesta mirada entrelazada a la realidad, lo que en sus manos no deja de ser una burda acumulación de tópicos socioculturales tan simples como falsos.

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