Sinde, De la Iglesia y la cara de circunstancias

  • La ministra de Cultura y el director dimisionario de la Academia de Cine mantienen las formas entre las protestas de Anonymous · El realizador de 'Balada triste de trompeta' hace un contundente discurso

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La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, y el todavía presidente de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia, protagonizaron una de las fotos de la noche de los Goya. Después de saludarse con dos besos en la Plaza de Oriente, entraron en la carpa destinada para los reporteros gráficos para posar ante las cámaras. Ahí fue cuando Sinde agarró del brazo al cineasta entre sonrisas. Sin embargo, De la Iglesia adoptó después cierta cara seria de circunstancias.

A la foto se sumaron posteriormente los ministros de Industria, Miguel Sebastián; Sanidad, Leire Pajín; y la vicepresidenta económica Elena Salgado; así como la vicepresidenta de la Academia Icíar Bollaín. De nuevo las sonrisas afloraron en ese instante, ya con los seis ante los objetivos de las cámaras.

Después del posado hicieron el paseíllo desde la carpa hasta el interior del Teatro Real. En ese breve espacio de apenas unos metros fue donde tuvieron que soportar los improperios y abucheos de los integrantes de Anonymous, quienes pitaron fuertemente a los miembros del Gobierno, en la línea de lo que hicieron durante toda la tarde. "Esta gala es un tongo, me la he bajado de internet", era una de las consignas coreadas. Los únicos tímidos aplausos se los llevó Álex de la Iglesia, convertido de alguna manera en el rostro más respetado por los internautas críticos con la Ley Sinde.

Después de haber colapsado por la tarde las páginas web de la Academia de Cine y de los Premios Goya, varios centenares de miembros del colectivo de internautas Anonymous coparon las primeras filas destinadas al público a las puertas del Teatro Real, desde donde aprovecharon para protestar contra la Ley Sinde y abuchear a los actores y directores que ya entraban al coliseo madrileño. Con las caras tapadas con su tradicional careta de V de Vendetta, estaban también provistos de pancartas con lemas como Salvar la industria no es salvar la cultura, No a la mordaza digital o Di no a la Ley Sinde. Asimismo, no cesaron de cantar proclamas como la cultura no se censura, acompañadas de gritos de fuera fuera y algunos insultos variados.

Ya en el interior del Teatro Real, y transcurrida la primera parte de la gala, Álex de la Iglesia protagonizó uno de los momentos más esperados de la noche, el de su discurso. El presidente de la Academia de Cine afirmó que la industria cinematográfica se encuentra en un "punto de retorno" desde el que "no hay marcha atrás". Por eso recalcó que internet "no es el futuro, sino el presente", y añadió que ese público que el cine español ha perdido no va a las salas "porque está delante de una pantalla de ordenador". "No le tenemos miedo a internet. Internet es la salvación de nuestro cine", apostilló.

"Nada de lo que valía antes vale ya" porque "las reglas del juego han cambiado", dijo, ya que internet "es la manera de comunicarse, compartir información, entretenimiento y cultura que usan cientos de millones de personas" en todo el mundo. Además, añadió que internet "forma parte de nuestras vidas" y por eso a los internautas "no les gusta que les llamen así", puesto que ellos son "ciudadanos, gente".

De la Iglesia defendió la necesidad de ir hacia un "nuevo modelo de mercado" que tenga en cuenta a todos los implicados, no sólo a la industria, "incluyendo páginas webs, servidores y usuarios". "Se necesita un cambio para avanzar hacia una nueva forma de entender el negocio del cine. Nosotros hacemos cine porque los ciudadanos nos permiten hacerlo y les debemos respeto y agradecimiento. Si queremos que nos respeten debemos respetar primero", destacó.

Además, explicó en tono de broma que aunque no sabe quién será el próximo presidente de la Academia, a él ya le cae bien y ya le quiere. Sus dos años al frente de la Academia han sido los "más felices" de su vida, ha conocido a "gente maravillosa" y se ha "enriquecido" como persona. Agregó que trabajar para los demás es una  "experiencia maravillosa, por muy duro que parezca en un principio y... en un final".

Finalmente, afirmó que da igual ganar o perder en estos premios, ya que lo importante es formar parte de ese grupo de 30.000 personas que "tienen la suerte de vivir fabricando sueños". Por eso ha subrayado que la gente del cine tiene que "estar a la altura de privilegio" que la sociedad les ofrece, trabajar en lo que más les gusta, contando historias. "han pasado 25 años muy buenos pero nos quedan muchos más y seguro que serán los mejores", zanjó.

El discurso de Álex de la Iglesia recibió casi de manera automática el aplauso de la organización Facua-Consumidores en Acción, que lo calificó en un comunicado como "una ejemplar lección de humildad y respeto hacia el público desde la apuesta por la necesaria transformación de la industria cultural para adaptarse a la nueva realidad de Internet".

Facua ha reclamado que el sucesor de De la Iglesia prosiga en su "línea de diálogo" con los ciudadanos y "no retroceda a las posiciones de su predecesora, la actual ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde". "La asociación lamenta la dimisión de Álex de la Iglesia y valora su talante en la búsqueda de puntos en común con algunas de las organizaciones y profesionales que juegan un papel protagonista en la reivindicación de los derechos de los usuarios", explica Facua.

Según esta asociación, De la Iglesia se ha esforzado para trasladar al Gobierno y a la oposición "propuestas fruto de un diálogo que no debe romperse, sino abrirse a más organizaciones y personas destacadas en la defensa de derechos tanto profesionales y empresariales como ciudadanos".

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