Crítica de Cine

La herida adolescente

Una imagen de la película. Una imagen de la película.

Una imagen de la película.

No puede negársele a este debut en el largometraje del experimentado cortometrajista Esteban Crespo (Nadie tiene la culpa, Aquel no era yo) su voluntad de sumarse a nuevos caminos del cine español industrial (pienso en otro título reciente como Las amigas de Ágata) para acercarse a la adolescencia urbana y confusa con una mirada que entronca con cierto cine contemporáneo (de La vida de Adèle a Band des filles) en su superficie de realismo pop y en su retrato de los jóvenes (actores también debutantes), sus cuerpos y sus cuitas generacionales sin la clásica y moralizante condescendencia adulta propia de los Moccia o Espinosa de turno.

Amar ensancha la pantalla, amplia y saca brillo a la paleta y borra los contornos costumbristas de la ciudad para aislar a su pareja protagonista en un universo romántico bañado por la luz blanca del día y los neones de la noche, un universo cegado o limitado por la pasión, el romanticismo desaforado y la inexperiencia que Crespo trata con cierta honestidad, ojo y oído para el detalle, aunque en ocasiones no pueda evitar dejarse llevar por la cursilería teen.

Los amantes marcan su territorio de complicidad y deseo y se lanzan a su experiencia primaria del amor como si fuera la última, viven cada encuentro con la intensidad de lo prohibido y la promesa de un porvenir idealizado de pareja. A su alrededor, en un tono igualmente conseguido, los demás adolescentes se esfuerzan por naturalizar preocupaciones (el sexo, el amor, la amistad, los matices de género) y conversaciones cotidianas, aunque el entorno adulto de padres separados y exigentes siga respondiendo a esquemas algo esclerotizados en su presencia de fondo.

Si la fidelidad al punto de vista y a la confusa y oscilante sensibilidad adolescente es un punto fuerte de su película, Crespo no se muestra ya tan firme en el control de los picos dramáticos y la puesta en escena, que no termina de asentarse entre la distancia observacional, el amaneramiento y cierta impostura a la moda.

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