Crítica de Cine

Tres maestros de la interpretación

Michael Caine, Allan Arkin y Morgan Freeman, en 'Un golpe de estilo'. Michael Caine, Allan Arkin y Morgan Freeman, en 'Un golpe de estilo'.

Michael Caine, Allan Arkin y Morgan Freeman, en 'Un golpe de estilo'.

Ver juntos a Sir Michael Caine (83 años), Alan Arkin (82 años) y Morgan Freeman (80 años) vale el precio de la entrada porque, lejos de ser un ejercicio de autocomplacencia geriátrica, es un estimulante espectáculo de interpretación efectuado por quienes lo hacen como jugando, tantas tablas tienen. Caine está ante las cámaras desde 1964, Arkin desde 1966 y Freeman -cuya carrera despegó más tarde y lentamente- desde 1980. Sus interpretaciones de tres jubilados convertidos en atracadores tras ver cómo se derrumba su mundo de felicidad y seguridad americana son extraordinarias. Tras trabajar toda su vida en la misma empresa la ven disolverse, temática presente en la estupenda Gran Torino de Eastwood, dejando en suspenso sus pensiones a la vez que a causa de la crisis, la avidez de los bancos y los vaivenes políticos ven en peligro el futuro de sus prestaciones y hasta de sus viviendas.

Escribe la película (nueva versión de una comedia de 1979, no estrenada en España, dirigida por Martin Brest e interpretada por Lee Strasberg, Art Cartney y George Burns) el triunfal guionista de Figuras ocultas, Theodore Melfi, y la dirige el actor, guionista y director Zach Braff, autor de las olvidadas y olvidables Algo en común (su mayor éxito) y Ojalá estuviera aquí. Nada memorable aporta, más que oficio y amabilidad en el tratamiento. Pero da igual. El espectáculo son estos tres fabulosos actores a los que se puede sospechar que Braff ni tan siquiera dirigió: se dejó llevar. Las tres estrellas, una por cabeza, son para ellos.

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