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Médium de mí mismo

  • Este libro recoge textos diversos, más o menos autobiográficas, espigados entre los miles de originales inéditos que dejó Pessoa tras su fallecimiento.

El escritor Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935). El escritor Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935).

El escritor Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935). / d. s.

Se abre de nuevo el baúl de Pessoa, el legado minucioso e inagotable, y en esta ocasión bajo el ideario, que confirma el estudioso Adán Méndez, de disfrutar de la pluma privada del escritor y ahuyentar de paso los malentendidos que se acumulan: la "imagen de abulia y aislamiento" en la que tanto le gustara holgar, y que el éxito póstumo (e incluso reciente) de El libro del desasosiego ha terminado por ensalzar por encima de las muchas otras. En estos Papeles personales -que conforman pequeñas piezas autobiográficas al lado de textos inventados, cartas privadas, entrevistas, micro-ensayos y testimonios de personas cercanas (entre ellos el de Ofelia Queiroz, su particular novia durante un momento)- se pretende entonces, sobre todo, sacudir los tópicos de este contradictorio vanguardista y polemista cuya fervorosa actividad de agitador cultural, fundador de revistas, editoriales y, gracias a la prole heterónima, de una auténtica genealogía poética, había sido oscurecida por el estereotipo del oficinista de escasa dimensión pública.

Cierto es que la fama y la popularidad llegarían a Pessoa tras el pronto fallecimiento y que su identificación, hace tiempo turística y convencional, con Portugal, poco han ayudado a pensar en el poeta más allá de una superficial apuesta por un yo vasto y multiforme. Así, como recuerda Méndez, pocos son los pessoanos que dejan a un lado Lisboa y el desasosiego para enfrascarse en la por otro lado difícil lectura del solo libro que Pessoa publicara en vida, Messagem, el único terminado, aunque recibiera retoques después de su puesta en circulación. En él, en su intraducibilidad y complicado entramado de temas (profética, simbología, ocultismo, heráldica y, por supuesto, cultura e historia portuguesa), se cifran precisamente tanto las claves de su personalidad y escritura como la significativa capacidad de desorientar a propios y extraños: si los conservadores se alegraban de su patriotismo, lo hacían con sospechas ante la carga ocultista y mística; si los vanguardistas aplaudían su cosmopolitismo y experimentación, se alarmaban ante su indiscutible carácter tradicional y el reconocimiento de la dictadura.

Estos documentos íntimos dejan entrever la cronología de muchas de estas multiplicidades y contradictorias inclinaciones, presididas por la "voluntad de serlo todo", cuya legitimación persigue Pessoa en el sebastianismo y la aurora del Quinto Imperio, en esa gloria siempre por-venir que cantaran Bandarra y el padre Vieira, y en la que intermitentemente abreva su apología del inacabamiento: "Todo mi carácter consiste sólo en la aversión, en el horror, en la incapacidad que permea todo lo que soy, física y mentalmente, impidiéndome los actos decisivos, los pensamientos acabados". La fascinación por no ser uno mismo, por transformarse uno en literatura a partir de una creativa despersonalización, se encuentra en la base de esa poesía escrita dramáticamente que dará vida a los Caerio, de Campos, Reis y compañía. Una necesidad de ampliar los horizontes de la vida propia que, en definitiva, no resulta tan ajena al esfuerzo de Proust por recrear todo un mundo desde una magdalena; en ambos un mismo fingimiento por conocerlo y comprenderlo todo: "¿Qué es ser lírico? Cantar las emociones que se tienen. Ahora, cantar las emociones que se tienen se consigue incluso sin cantar. Lo difícil es cantar las emociones que no se tienen. Sentir profundamente lo que no se siente es el pendón de almirante de la inspiración." Así responde Pessoa en una de las entrevistas que aquí se recogen, concediéndonos la clave profunda de la trascendencia del yo y la memoria personal.

Estos Papeles personales, además de perseguir en vano al escurridizo Pessoa, concentran los gozos y la diversión de un escritor que, como todos los grandes, nunca se salió del todo de la fresca sombra que inclina el sol del humor y la ironía. Destacan, especialmente, los textos ocultistas y espiritistas, como las Comunicaciones mediúmnicas o Un caso de mediumnidad, donde su pasión por lo oculto y su pluma autoconsciente producen un estupor añadido; también, sin salirse mucho de los temas nebulosos, los que tratan sobre la particular auto-desaparición del místico inglés Aleister Crowley en Boca do Inferno, cerca de Lisboa; o aquellos donde Pessoa, también fingiendo un suicidio, pero por todo lo alto (con explosión y varios muertos colaterales), reclamaba a amigos de su infancia y adolescencia sudafricana esas Cartas pidiendo información sobre mi carácter, que fueron respondidas en un parecido clima de divertido descreimiento.

Al final, se confirma que no hubo mayor laberinto, confusión, enredo y maraña fuera de Pessoa que dentro de "ele mesmo", y si aquí se advierte algo, es sólo el incesante potencial de metamorfosis inseparable del verdadero arte y el verdadero artista.

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