El Cádiz B, que puede subir ya, recibirá a La Palma en Carranza

  • El filial será de Tercera si gana porque resuelve a su favor cualquier empate con sus rivales directos

El Cádiz B jugó por última vez en Carranza en la 14/15. El Cádiz B jugó por última vez en Carranza en la 14/15.

El Cádiz B jugó por última vez en Carranza en la 14/15. / fito carreto

El Cádiz ha decidido que el próximo partido de su filial, el que puede suponer el ascenso a Tercera, se dispute el domingo (16:30 horas) en el Carranza. Se trata de una forma de premiar la gran temporada de los yogurines amarillos, quienes de acuerdo con su cuerpo técnico han aceptado de buen grado la elección del escenario para un encuentro que puede ser inolvidable en caso de que acabe en victoria local.

El Cádiz B recibirá a La Palma, un equipo que ha reaccionado en las últimas semanas y que aún aspira a alcanzar la tercera posición que permite también el ascenso a Tercera, una vez que el Ceuta no tiene opciones matemáticas de disputar la fase de ascenso a Segunda B ni de descender a la Regional ceutí. Además, el partido servirá para que, de alguna manera, el equipo amarillo cierre un círculo que permanece abierto desde hace casi dos décadas, cuando se produjo el primer descenso de su historia, que tuvo lugar tras perder 2-1 en La Palma en la campaña 1997-98.

Mere sabe que las cuentas son claras. Un triunfo y el ascenso será real porque tiene a favor todos los empates a puntos con los rivales que le persiguen y que podrían darle caza. Partido a partido, así ha ido un Cádiz B fiable en el campo y en el banquillo que está demostrando ser el mejor del grupo.

El deseo es que el ascenso sea en Carranza, rodeado por miles de cadistas que llevan años reclamando que el filial juegue en el estadio. Ese reencuentro podría ser con el retorno a Tercera, una categoría que el equipo nunca debió perder.

El filial volverá a jugar en el Carranza, lo que no pasaba desde hace algo más de dos años. Fue con motivo de un Cádiz B-San Fernando, disputado el 15 de marzo de 2015 y que acabó con derrota amarilla (0-1). Aquel encuentro, de pésimo recuerdo por el marcador y la imagen del filial, dejó al conjunto cadista a ocho puntos de la permanencia en Tercera; un descenso que pocas semanas después se consumó y dio paso a la debacle que el pasado verano acabó con la llegada de Mere al banquillo.

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