"Hicimos un cambio en Le Mans y me volví a divertir sobre la moto"

  • El piloto español rememora cómo tuvo que modificar su mentalidad para recuperar las buenas sensaciones

Marc Márquez sonríe con su moto detrás durante la entrevista al flamante campeón del mundo realizada por Repsol Media. Marc Márquez sonríe con su moto detrás durante la entrevista al flamante campeón del mundo realizada por Repsol Media.

Marc Márquez sonríe con su moto detrás durante la entrevista al flamante campeón del mundo realizada por Repsol Media. / repsol media

Marc Márquez (17 de febrero de 1993, Cervera) certificó el domingo su sexto título mundial en Valencia, el cuarto en la categoría reina y uno de los más igualados que se recuerdan. El seis veces campeón del mundo más joven de la historia hace balance de un Mundial muy trabajado, al más puro estilo Márquez.

-¿Qué tal tiene el pelo?

-(Ríe) Ahora mejor, aún no recuperado al 100%. Era una historia que no había contado aún. Si no hubiese ganado no la habría contado. Fue después de Montmeló, me estaba cortando el pelo con mi peluquera de siempre y me preguntó: "¿Qué te está pasando?", y yo sorprendido le dije: "Nada, estoy bien", y ella me contestó: "No, no estás bien, porque estás perdiendo el pelo" y yo, claro, me asusté, porque con 24 años, sin pelo no me veo. Mi abuelo y mi padre tienen pelo, o sea que directamente me fui a ver al doctor Ángel Charte, que es el de confianza de los pilotos y me dijo: "Trata de absorber diferente los problemas, porque estás creando dentro tal ansiedad, estrés y nervios que te están saliendo clapas de estrés y estás perdiendo el pelo". Allí me dio una crema salvadora, pero aparte de eso, intenté absorber los problemas o enfocar las carreras de manera diferente porque la presión podía conmigo.

-Se pararon ya los motores, una temporada más, un título más. ¿Qué viene a su mente ahora, con más calma?

-Hasta que no esté realmente en casa, sentado una semana y pueda analizarlo todo, es difícil digerirlo. Siempre digo lo mismo: me vienen los buenos momentos sobre todo, y los malos, los errores, son cosas que también tienes que analizar, tienes que saber aprender. También te vienen todos los momentos de sufrimiento, cuando lo hemos pasado mal, cuando parecía que era una montaña como la más alta de Los Pirineos, que no la podíamos subir. Al final todo cambia, me ves aquí, pero un gran mérito lo tiene el equipo, la familia...

-Cuatro títulos en cinco años en MotoGP, números de vértigo...

-Tengo la sensación de que está pasando todo muy rápido. De temporada a temporada no paro a sentarme, pero es que tampoco lo quiero hacer. Yo prefiero vivir el día a día. A partir del 1 de enero soy un piloto más que intentará luchar por un título más y veremos si lo vamos a conseguir, pero no da para pensar en los números. Estoy viviendo un sueño, un momento muy dulce de mi carrera deportiva, pero espero que siga y por eso mantengo los pies en el suelo y seguir con la misma mentalidad.

-¿Ha cambiado Marc Márquez en estos cinco años?

-Sí, vas cambiando, sobre todo porque maduras como persona, y lo que me queda, aún tengo 24 años. Soy consciente de que tengo que aprender muchas cosas, pero soy una de esas personas que aprende a base de palos. Sé que me quedan muchas cosas por aprender, pero espero mantener siempre la misma ilusión por la moto, por correr, la misma pasión, que es lo que me da la energía, el día a día con la misma gente, sobre todo, que creo que es lo más bonito. Para mí correr solo no tendría sentido, yo corro para ver al Fan Club explotar de alegría, cuando llego al box los mecánicos están más contentos que yo e incluso a alguno se le cae alguna lágrima.

-¿Recuerda el día en el que empezó a creer que el título 2017 podría ser suyo?

-Nunca descarté las opciones reales. Siempre pensé que esto sería muy largo. Después de Mugello lo veía bastante difícil, pero después de Alemania, sobre todo en Holanda y Alemania, pensé: se puede. Hicimos un cambio, volví a divertirme encima de la moto, cosa que había perdido. Recuerdo un viaje en Le Mans, desde el circuito hasta el aeropuerto, donde les dije a Emilio (Alzamora) y a José Luis (Martínez) que iban conmigo en el coche: "No disfruto encima de la moto, estoy pilotando pero no estoy disfrutando, necesito cambiar algo". Todos me ayudaron a buscar ese punto de más y aunque se vea todo muy bonito, se pasan momentos de todo tipo.

-¿Andrea Dovizioso ha sido un rival distinto a todos contra los que ha competido?

-Andrea ha sido un rival muy distinto porque, en primer lugar, no me lo esperaba; en segundo lugar, por su mentalidad, he aprendido muchas cosas de él, la idea de ir a la suya y no cambiar su estilo y, sobre todo, he aprendido una lección muy importante: no tienes que menospreciar a nadie en esta vida y en este Mundial, sobre todo. Hablábamos de Andrea como si fuese un outsider, decíamos: "Sí, ha ganado una carrera, pero para luchar por el campeonato…", pero al final aquí, en MotoGP, están los mejores pilotos del mundo, donde si tienen las armas, las herramientas, se encuentran cómodos y está todo en el sitio, pueden luchar por ganar carreras y por un campeonato. Cuando ganaba Dovizioso, al principio de la temporada, pensaba: "Bien, ha restado puntos a los otros", pero al final ha acabado siendo mi principal rival. Ha sido una lucha súper bonita, porque tenemos una muy buena amistad.

-¿Cómo consigue hacer salvadas con la del domingo al final de recta?

-Las salvadas e ir al límite forman parte de mi estilo y siempre lo he dicho: espero que la gente en un futuro me recuerde como un piloto que siempre ha dado el cien por cien y da ese punto de espectáculo. La gente ve victorias, sí, pero el carácter y el espectáculo es lo que marca la diferencia. Yo recuerdo a muchos pilotos que no han ganado ningún título, pero los recuerdo más por cómo pilotaban, que a otros que han ganado muchos. Espero poder mantener este ADN hasta el final.

-¿Cuál ha sido la carrera más divertida de este año y la más salvaje?

-Divertida o salvaje, para mí lo divertido es salvaje (ríe). La más divertida y salvaje fue Australia. Me estaba jugando el título, hubo palos de todo tipo, toques, carenados rotos, pero no me paré a pensar en el campeonato. Era yo contra cinco pilotos que no se jugaban el campeonato, que sólo se jugaban esa carrera y no dudé ni un momento en entrar al trapo, y esto al final es motociclismo. Yo me divertí mucho, al final acabé ganando la carrera, hubo adelantamientos, daba igual quién se jugara el título y quién no, era una carrera y todos acabamos contentos.

-¿Ha podido mirar el móvil?

-Honestamente, aún no he mirado mucho porque no he tenido tiempo. Sí he visto mensajes de futbolistas y famosos, pero sobre todo he visto los de familiares y amigos, que son los que tocan más.

-El martes empieza la pretemporada 2018. ¿El campeón del mundo tiene vacaciones?

-Sí, el martes empezamos la pretemporada 2018, con dos días de entrenamientos. Luego veremos si hacemos alguno más en noviembre, pero sí que el cuerpo me pide relax, un poco de descanso. Llevo dos o tres años que en invierno no he parado mucho, siempre arriba y abajo. Este año me está pidiendo relax.

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