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Nadal y Ramos, pleno español en la final

  • El balear derrotó en dos sets a David Goffin y el catalán lo hizo en tres mangas ante Lucas Pouille

Rafa Nadal devuelve una bola a David Goffin en la segunda semifinal del torneo de Montecarlo. Rafa Nadal devuelve una bola a David Goffin en la segunda semifinal del torneo de Montecarlo.

Rafa Nadal devuelve una bola a David Goffin en la segunda semifinal del torneo de Montecarlo. / SEBASTIEN NOGIER / efe

Rafael Nadal superó al belga David Goffin (6-3 y 6-1) en una hora y 29 minutos y se clasificó para disputar la final del torneo de Montecarlo, donde luchará ante por ganar el título por décima vez ante el barcelonés Albert Ramos, que justo antes había derrotado al francés Lucas Pouille (6-3, 5-7 y 6-1) en dos horas y 15 minutos. Será la cuarta final del año para Nadal, después de ceder en Abierto de Australia, Acapulco y Miami.

El momento clave del encuentro Nadal-Goffin se produjo en el sexto juego. Dominaba el belga, 3-2 con rotura gracias a un sólido revés a dos manos, y dispuso de una oportunidad de marcar el 4-2, cuando una bola del de Manacor fue cantada fuera por el línea. El jugador belga se dirigió a ella y la marcó fuera, pero el juez de silla francés Cedric Mounier quiso bajar y mirar el bote.

Mounier decidió que la bola de Rafa era buena y que se repitiera el punto, ante las protestas de Goffin que defendía con todas sus fuerzas que esa no era la bola. Nadal ganó ese polémico juego después de 16 minutos y luego sumó en total cuatro a continuación para hacerse con el set.

La superioridad de Nadal en la segunda manga fue indiscutible. Sólido al fondo, controlando mucho mejor el revés a dos manos de Goffin que le había crucificado en el primero, rompió pronto (2-1) y de ahí hasta el final dominó con tranquilidad. Goffin no cedió hasta la tercera bola de partido, felicitó a Nadal en la red, pero no dio la mano a juez de silla Mounier.

Más exultante que Goffin se mostró Albert Ramos al final del encuentro que ganó ante Pouille y que lo llevó a disputar hoy su primera final de un Masters 1.000. Ramos demostró que sus dos victorias anteriores, ante Andy Murray, número uno del mundo, y Marin Cilic, octavo, no fueron producto de la célebre flor de un solo día.

Derrotado por Pouille en los cuartos de final del torneo de Auckland en 2015 (6-3 y 6-2), Ramos se sacó esa espina en una ocasión y un marco incomparable como la pista central de Montecarlo. Ramos supo conservar la calma a pesar de la reacción del prometedor jugador francés en el segundo set. Fueron momentos en los que sus ganas de alcanzar la final lo traicionaron, pero en el tercer set salió más confiado y aumentó el número de golpes ganadores hasta apagar a Pouille.

El de Mataró logró tres saques directos, rompió cinco veces el servicio de su rival, perdiendo únicamente dos veces el suyo, y con un 57 % de efectividad de su primer saque no cedió el ritmo en el tramo final para confirmar su victoria con una gran serenidad.

Al término del choque, Ramos afirmó haber jugado "un muy buen partido, otra vez a tres sets" y añadió haberse "encontrado muy bien físicamente, con mucha intensidad, y no me he vine abajo después de perder el segundo set".

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