Sevilla-mallorca · la crónica

Negredo, Navas, Reyes... (3-1)

  • El Sevilla suma ante el Mallorca su tercer triunfo consecutivo por primera vez en la temporada gracias al poder de sus estrellas. Tras decidir a balón parado, la jugada del 3-0 fue espectacular.

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Tercer triunfo consecutivo del Sevilla Fútbol Club en el momento más oportuno de la temporada. El equipo de Míchel va de tres en tres, suma tres puntos en cada jornada, marca tres goles en los tres últimos choques que ha litigado, y, sobre todo, se coloca en la clasificación en los puestos que le han sido naturales casi desde que el siglo XXI compareciera. La víctima de ayer fue el Mallorca de Joaquín Caparrós, pero el ordenado equipo balear tuvo que torcer su brazo ante el poderío que le supone a cualquiera poder vestir con una misma camiseta a Negredo, Jesús Navas y Reyes.

Porque si la discusión consiste en discernir si es Negredo el jugador franquicia, el Michael Jordan de los Bulls o el Kobe Bryant de los actuales Lakers, de este Sevilla o lo es Jesús Navas, pues se está en una bendita dicotomía para todos los que sienten la fe balompédica nervionense. Sin duda, tienen buenos mimbres en su plantilla, sobre todo si a éstos se les suma de una vez por todas Reyes, que dio un pase profundo que puede justificar el pago de las entradas durante muchos partidos. Y también tienen a muchos secundarios de notable nivel, como Palop, Fazio, Medel, Trochowski, Manu del Moral. Es injusto, claro que sí, olvidar al resto, sobre todo cuando ahí comparecen Kanoute, Escudé, Rakitic. Todos han puesto de su parte para esta esperanzadora racha del Sevilla.

Como también lo han puesto, faltaría más, Míchel y su cuerpo técnico. El madrileño ha sabido lidiar los malos momentos de las derrotas y, por fin, ha dado con la tecla a la hora de que el equipo funcione, de que llegue a ser fiable con tres triunfos consecutivos, algo que Marcelino, su antecesor, consideraba prácticamente imposible de llevar a cabo. El actual entrenador ha sido paciente, no se ha vuelto loco y se ha dedicado a ir seleccionando a los mejores hasta dar con un equipo bastante atractivo. Aunque lo es porque gana partidos, básicamente porque abandona el campo con la sonrisa de oreja a oreja.

Pero si hay un hombre que es capaz de decantar la balanza ése es el 9, Negredo, el futbolista sobre el que caía la responsabilidad de que este Sevilla mantuviera su nivel al menos en este curso. El delantero, el goleador, ha tardado en comparecer más de la cuenta y los suyos, evidentemente, lo han echado muchísimo de menos, pero ha vuelto y lo ha hecho como los mejores. Si en Santander, sin necesidad de anotar, ya fue decisivo, si lo confirmó a lo grande en Granada con su primer gol en mucho tiempo, ayer lo volvió a hacer con el tanto que allanó todos los caminos para los suyos.

El Sevilla había sufrido hasta el descanso por la sencilla razón de que tenía enfrente a un equipo made in Caparrós. Ni siquiera le había hecho falta al Mallorca disponer de las individualidades de las que gozan los blanquirrojos, les bastaba con el orden, con presionar cada balón como si fuera el último, con hostigar en definitiva al que es mejor cuando tiene el balón con comodidad. Los anfitriones estaban incómodos, era visible, y hasta sufrieron algún susto en el epílogo de ese primer acto, pero volvieron a salir con las ideas claras. Estar seguros atrás, tratar de mover rápido y esperar a que Negredo o alguna otra individualidad se encargara de resolver en una acción puntual.

Hasta que lo hizo el vallecano, quién si no. Córner cargado de mala uva de Reyes al primer palo y cabezazo peinado hacia atrás de Negredo. El 9 del Sevilla había vuelto a hacer de jugador franquicia para poner por delante a su equipo. Y a partir de ahí llegaba el momento de la liberación para el resto, concretamente para Jesús Navas, Manu del Moral y Reyes. De la liberación y también del lucimiento, porque las jugadas de los otros dos goles, sobre todo del tercero, sirvieron para premiar a los fieles sevillistas que se habían dado cita en el Sánchez-Pizjuán en un día tan señalado.

Siempre con la ayuda de otros peones, como Medel o Fazio, Jesús Navas fue el elemento común para que Manu del Moral definiera en el segundo y para que Reyes levantara a los espectadores de sus asientos en el tercero. Son los ornatos de un triunfo laborioso y merecido, los chispazos de un equipo que mata a los rivales por la calidad individual de los elementos de los que dispone. Si encima llegan a jugar como un equipo, cosa que ha sabido conseguir Míchel, pues el plato tiene un buen gusto garantizado. Ni siquiera algún susto final puede servir para hallar algún punto negativo, el Sevilla tiene a Negredo, Jesús Navas, Reyes... Y así todo es más fácil. Ahora, Bilbao, sólo Bilbao.

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