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Froome ya es el líder

  • Nibali presenta su candidatura al triunfo final tras ganar la tercera etapa

  • El ritmo y la cuidada estrategia del Sky visten de rojo a su jefe de filas

Vincenzo Nibali, tras proclamarse vencedor de la tercera etapa de la Vuelta a España en Andorra la Vella. Vincenzo Nibali, tras proclamarse vencedor de la tercera etapa de la Vuelta a España en Andorra la Vella.

Vincenzo Nibali, tras proclamarse vencedor de la tercera etapa de la Vuelta a España en Andorra la Vella. / Javier Lizón / efe

Chris Froome (Sky) dio el primer golpe de autoridad en la Vuelta a España al enfundarse el maillot de líder en la tercera etapa, disputada entre Prades y Andorra La Vella y de 158,5 kilómetros de recorrido. Un primer examen de montaña que se adjudicó Vincenzo Nibali (Bahrain) con un ataque en la recta de meta.

Froome demostró que vino a ganar. El británico fue protagonista rompiendo la carrera en La Comella. No venció, pues llegó desde atrás Nibali, quien perdió comba en el puerto, y sorprendió con bravura en la recta de meta. El Tiburón de Mesina lanzó la dentellada superado el calvario y se llevó la victoria en la meta de Andorra La Vella, por delante de David de la Cruz (Quick-Step), Froome y el resto de favoritos.

Fue la consecuencia lógica de una calculada estrategia llevada a cabo por el Sky, cuyo líder ya comanda la clasificación general. No lo hacía desde el 29 de agosto de 2011, en Salamanca, cuando el mundo supo que había un keniano rubio en el pelotón y con madera de campeón. Entonces le cedió la roja a su jefe, Bradley Wiggins, y los efectos colaterales hundieron a Alberto Contador a 2,33 minutos.

Con la roja a sus espaldas empieza Froome la defensa del liderato. De la Cruz, que quería ser líder, se quedó con las ganas a dos segundos, lo mismo que Nicolas Roche (BMC). Nibali y Fabio Aru (Astana) y Romain Berdet (Ag2r) resisten. No puede decir lo mismo Contador, trigésimo a 3,10. La gran esperanza española de futuro, Marc Soler (Movistar) se dejó 14 minutos.

La etapa más internacional de la Vuelta 2017 nació en Prades (Francia), se desarrolló en España y desembocó en Andorra. En la primera cita de montaña tres puertos para poner a prueba las fuerzas de los favoritos: La Perche, La Rabassa y La Comella.

De salida, y camino del Col de la Perche (primera categoría y 19 kilómetros al 4,8%), Fabricio Ferrari (Caja Rural) puso el despertador para crear la fuga del día. Se formó con siete hombres: Domont y Geniez (Ag2r), Villella (Cannondale), De Gendt (Lotto), Turgis (Cofidis), Ferrari (Caja Rural) y Orjuela (Manzana-Postobón).

De Gendt marcó la autoridad, superando al frente la cima con el pelotón a cuatro minutos. El belga no era el único corredor de entidad, pues Geniez ya conocía la victoria en la Vuelta, además en etapas de prestigio, como los Lagos de Covadonga y Ézaro.

Entendimiento en la fuga y diferencia estabilizada por el Quick-Step en defensa del maillot rojo de Yves Lampaert. A pesar de una rebelión de Geniez, la aventura empezó a trepar la Rabassa (primera categoría y 13,3 kilómetros al 6,8%) con aroma de sentencia.

Movió ficha el Sky al frente de la tropa. El primero en caer fue Lampaert, pero no el único, pues el ritmo de los hombres de Froome, dueños de la situación en vísperas de la batalla final de la Comella, era impresionante.

Geniez coronó La Rabassa (1.800 metros) con algunos segundos de ventaja sobre el grupo selecto, donde restaban 40 hombres. Un nuevo escenario en la bajada. Los favoritos afilando las garras camino del último puerto, de segunda categoría pero duro de pelar con 4,8 kilómetros al 8,6% de pendiente.

La Comella, territorio Purito Rodríguez, es de esos lugares donde un ligero desfallecimiento se traduce en una sangría de minutos. Había dudas sobre las fuerzas de los gallos, la mayoría sin competir desde el Tour de Francia. El Sky no admitía aún ningún debate y mandaba al frente con la colaboración de Rui Costa y Darwin Atapuma (Emirates).

Ambición de Froome, que se dio el lujazo de bonificar en el sprint intermedio de Andorra La Vella. Sobrado, el tetracampeón del Tour mandó tirar a todo gas a sus hombres en La Comella. Enseguida cedió Contador.

Finamente se formó un grupo de nueve para luchar por el triunfo de etapa y la bonificación. El último en llegar fue el primero en atacar. Fue Nibali, quien a sus 32 años es uno de los seis ciclistas de la historia que tienen en su palmarés las tres grandes, presentó su candidatura. Tercero en el Giro de Italia 2017, donde ganó una etapa, nada en dirección de una segunda Vuelta que pueda unir a la que logró en 2010. Si Froome se lo permite, claro está, pues el británico se muestra tanto o más voraz que el siciliano.

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