Raúl, estandarte de la aventura de los españoles en el fútbol asiático

  • Dani Güiza es el último de una lista de legionarios españoles en la que sobresale el exmadridista

Dani Güiza protagoniza el último episodio de una historia que comenzaron otros futbolistas españoles en países asiáticos. Alguno de ellos, como Raúl González, triunfan plenamente.

El veterano delantero, de 35 años, hizo que por su labor destacada retiraran el dorsal número 7 del Schalke 04 alemán, para sacar visa hacia una nueva aventura, en el Al Sadd de Qatar.

Raúl se ha convertido en poco tiempo en el motor del equipo qatarí, que busca el título de la 'Qatar Stars League' en un club que, para lograrlo, se ha gastado 30 millones de euros en fichajes (Nilmar, Alex o Msakni) con la visión, para el país y a largo plazo, de organizar el Mundial de 2022.

El adalid de este despliegue internacional del fútbol qatarí es el jeque Hamed bin Khalifa al Thani (200 esposas), dueño del canal árabe Al Jazzera y el decimoctavo personaje más rico del planeta.

Gracias a su último gol de libre directo anotado en partido de Liga, el exdelantero del Real Madrid y del Shalke recibió como obsequio un camello de carreras, valorado en medio millón de euros.

Un jeque, ferviente seguidor del Al Sadd, lo había prometido si Raúl marcaba frente al eterno rival, el Al Rayan.

Así "funciona" el fútbol lujoso en Malasia o Qatar, como también puede atestiguar otro de los españoles en Oriente Medio y donde brota el petróleo, Quique Sánchez Flores, otro de los activos del fútbol español aunque desde los banquillos, aceptó la oferta del Al-Ahly, en los Emiratos Arabes. La tarea encomendada al preparador español es todo un reto: convertir a su nuevo equipo en la referencia del fútbol árabe.

En otro país como Tailandia, las esencias del fútbol español corren por cuenta de José Pedrosa Galán (Club Chainar), primer español que debutó en la Thai Premier League. Después vinieron Regino y Arzu (Bec Tero Sasana) y Osmar (Buriram United).

Esa labor anónima e improvisada de pionero ha recaído ahora sobre Güiza, pero en Malasia. Su aventura exótica podría abrir una nueva vía para la imparable expansión del fútbol español en todo el mundo.

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