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Toca superar el miedo escénico

  • Vital El Deportivo recibe a su eterno rival en su mejor momento de la Liga y obligado a ganar para seguir remontando el vuelo En apuros Una derrota amarilla complicaría su clasificación y el futuro de Calderón

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El Xerez no gana al Cádiz en Chapín desde hace once años -temporada 96/97- y ha llegado el momento de superar el miedo escénico a su propio estadio en los derbis y de sumar tres puntos vitales para su futuro. Los azulinos han logrado hasta el momento lo más complicado, encadenar cuatro jornadas sin perder, y ahora no pueden echar por tierra todo el trabajo realizado ante el eterno rival, que llega en horas bajas y mostrando síntomas de no estar en su mejor momento.

El encuentro de hoy, evidentemente, no es un partido más y el ganarlo o perderlo va mucho más allá de los tres puntos. El equipo que se haga con la victoria saldrá tremendamente reforzado y habrá ganado fuerza y confianza para afrontar con muchas más garantías el duro final de Liga que resta a ambos contendientes.

La situación azulina es crítica porque sus directos rivales en la lucha por la permanencia no ceden, pero la del Cádiz no es mucho mejor. El conjunto de Calderón también necesita ganar para sumar tres puntos que le acerquen a la salvación. Una derrota sería muy dolorosa porque podría hundir peligrosamente a los amarillos en la tabla. Además, no se puede olvidar que perder en Chapín podría ocasionar que se tomara alguna que otra medida drástica en la dirección del equipo, siempre que la imagen no sea la que tiene que ser en un derbi de estas dimensiones.

El Xerez ha mejorado de forma notable desde que Esteban Vigo llegó al equipo, ahora la defensa muestra seguridad, Porato encaja menos goles y el equipo sigue aprovechando al máximo el olfato goleador de Yordi, que sabe sacar tajada de la calidad de Viqueira en el pase y en el desborde y la pelea de Pedro Ríos y Momo.

Esas son algunas de las armas que los azulinos, que volverán a presentar la misma alineación de las últimas jornadas, deben explotar para evitar que los amarillos silencien Chapín como en otras temporadas de triste recuerdo y ahí debe aparecer una afición que esta temporada está dando muestras de estar más que nunca volcada con sus colores.

Todos, abonados y no abonados, tendrán que pasar por taquilla para presenciar el partido y para animar a los suyos pero ni eso ni la televisión deben restar afluencia a un estadio que tiene que convertirse en un aliado más de un equipo que busca desesperadamente tomar oxígeno para no caer en un estado de ansiedad que a estas alturas de temporada puede resultar definitivo para su débil estado de salud.

El Cádiz actual, por su parte, se está mostrando como un conjunto guadianesco, imprevisible e irritante por momentos y no debería ser necesario en este caso que Calderón transmitiera a sus hombres la trascendencia del encuentro porque ya es suficientemente motivante de por sí.

Calderón ha ensayado durante la semana con un once que es ofensivo, quizá demasiado. Según lo visto, planea alinear a Parri junto a Fleurquin en el doble pivote y eso tiene muchas lecturas. Ojalá acierte porque la apuesta puede no funcionar.

César Caneda sustituirá al sancionado Paz y hoy se conocerá si Raúl López podrá ser titular o si tendrá Gonzalo Vicente la ocasión de retornar al once. Para los amarillos, sería conveniente que el jerezano se encontrara en perfecto estado por la contundencia y seguridad que ofrece en defensa y por la salida que ofrece desde atrás con sus arrancadas, aunque en alguna ocasión se ciegue por la furia con la que sube.

Por lo demás, el equipo será el mismo que ante el Elche y habrá que esperar que no sólo destaque Gustavo López en la conducción y en la llegada. Natalio, Enrique y Gastón Casas deben despabilar y ofrecer mucho más, aunque en el caso del valenciano, a éste le basta muy poco para ser desequilibrante.

El derbi de los contrastes está servido y con él la ilusión de miles de aficionados que esta noche soñarán con el triunfo de sus colores y que mañana dormirán o tendrán pesadillas en función del resultado. Ojalá las pesadillas no lleguen por falta de deportividad.

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