XEREZ | NUMANCIA · la crónica

El árbitro maquilló la derrota

  • Nulo El Xerez volvió a perder, esta vez ante un Numancia superior con una nefasta labor del colegiado Desventaja Los azulinos se quedaron con nueve y Martínez Franco se comió un penalti

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Un mal arbitraje puede maquillar una derrota y eso fue lo que sucedió ayer en Chapín. Que el nefasto Martínez Franco influyó de forma más que notable en la derrota del Xerez ante el Numancia es una verdad como un templo porque le birló un penalti a Viqueira, le anuló un gol que para muchos fue legal, aunque es más que probable que Aythami estuviese en fuera de juego, y expulsó a Marco Navas y Héctor Verdés. Pero no es menos cierto que el cuadro soriano fue mejor que el azulino en la primera parte, cuando las fuerzas estaban igualadas y cuando los visitantes no tenían aún superioridad numérica. De hecho, al descanso se marcharon ya ganando 0-1 y después de perdonar hasta tres oportunidades de las que desesperan a cualquier entrenador.

Los de Casuco, que volvieron casi a regalar la primera parte porque su actitud no fue la esperada, se encomendaron otra vez a la épica para remontar un encuentro pero no todos los rivales dan las mismas facilidades y el Numancia tiene argumentos que justifican por qué aún no ha perdido fuera de casa, por qué es el equipo que más goles anota fuera, por qué es el que menos recibe y por qué vuelve a ser líder.

Casuco tenía claro el once que iba a presentar desde el comienzo de la semana y pensó demasiado en el rival, tanto que su obsesión por controlar el centro del campo le llevó a perderlo. Moreno, Viqueira y Abel Aguilar juntos en la misma parcela se estorbaron, cada uno hizo la guerra por su cuenta y la consecuencia fue que Yordi volvió a ser un islote en ataque al que apenas le llegaban balones.

Para colmo, el centro del campo que Gonzalo Arconada montó, con Nagore y Julio Álvarez y Mario en la mediapunta, le creó más problemas de los esperados a un Xerez muy tenso y haciendo aguas en defensa.

Héctor Verdés fue un manojo de nervios desde el principio y cometió un par de errores que transmitieron más nerviosismo a un equipo cogido con alfileres, en el que Aythami tenía que asumir roles que no le correspondían.

De hecho, a los cinco minutos, una pésima cesión del central valenciano a Porato no acabó en gol de Rafa Jordá porque Aythami apareció de forma milagrosa para sacar el balón bajo palos.

Poco después de esa jugada y todavía con empate, llegó la acción que pudo desequilibrar el encuentro. Viqueira cayó en el área ante Boris pero el colegiado se hizo el sueco y no señaló penalti.

Fue casi la única acción de los xerecistas, que estuvieron a merced de un equipo que perdonó hasta en tres ocasiones -Julio Álvarez, Rafa Jordá y Del Pino-, pero en el minuto 41 Jordá ya no falló y culminó una bonita jugada de Beranger.

Para darle marcha al encuentro, un par de minutos después, el colegiado murciano se volvió a convertir en protagonista, aunque esta vez pudo acertar, al anular un gol a Aythami y también expulsó a Marco Navas por estimar que insultó a su asistente.

La parroquia xerecista, muy encendida, despidió al colegiado con una pañolada de las que no se recordaban en Chapín.

En la segunda mitad, con uno menos, el técnico recompuso las líneas pero tampoco es que arriesgara demasiado y tampoco es que acertara. Moreno retrasó su posición al centro de la defensa, Verdés pasó al lateral derecho y Francis adelantó su posición, ocupando la posición del expulsado Marco Navas. De Antoñito, ese jugador desequilibrante capaz de desatascar un partido, ni rastro, purgando culpas en el banquillo.

El Xerez arrancó con ganas y Yordi se inventó un buen pase para Francis, que se plantó ante Núñez pero el meta salió valiente y a punto estuvo de provocar penalti. No obstante, pronto se fue todo al traste porque el árbitro volvió a entrar en acción, expulsó de forma rigurosa a Verdés y dejó a los azulinos con nueve.

El caos se convirtió en el protagonista del choque, ya que los azulinos comenzaron a apretar utilizando más el corazón que la cabeza y el Numancia se descolocó totalmente y se fue del partido al verlo todo demasiado fácil.

Sin Verdés, Casuco volvió a mover pieza, pasó a Francis al centro del campo, a Aythami al lateral derecho, Momo se marchó al banco y entró Calvo. También entró Míchel por Viqueira y en el primer balón que tocó provocó una falta que Moreno peinó fuera.

Pero el Numancia estaba claro que iba a tener una oportunidad por su superioridad numérica y que la iba a aprovechar. El destino quiso que fuese Del Pino el que hiciera el 0-2 y se encargara de cerrar el partido, que no el marcador, ya que Carmelo hizo el 0-3.

Los xerecistas esta vez fueron despedidos con gritos de apoyo por parte de la afición pero tienen que empezar a pensar en cambiar la actitud y en hacer algo más que correr si quieren la salvación, salvación que ahora tienen a tres puntos. El técnico también tendría que tirar de manual y repasar todos sus apuntes porque si se sigue obsesionando con el mismo sistema y las mismas alternativas puede acabar en el paro.

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