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Las claves de la conquista de San Mamés

  • El Madrid mostró ante el Athletic ser un equipo muy intenso y solidario

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El Real Madrid conquistó San Mamés (1-2), acabó con la racha del Athletic Club de local y se agarró con fuerza al liderato de la Liga con un triunfo clave gracias a factores:

1. La actitud

El vestuario trató el partido como una final, conscientes de que era la salida liguera más complicada en lo que le resta de campeonato y que era clave llegar al parón por delante del Barcelona. La lucha con intensidad durante todo el partido, sin despistes, fue esencial. La actitud de todos los jugadores para ser un bloque unido y apenas mostrar fisuras. El Madrid encontró una versión solidaria que, unida a la pegada, le dio tres puntos importantísimos.

2. Casemiro

Muestra una experiencia a sus 25 años digna de estudio. Su presencia es básica para el equilibrio del equipo que entrena Zidane. Es el pegamento perfecto entre la línea defensiva y la ofensiva, incansable en las coberturas, dio buena salida de balón, asomó por el área rival para marcar el gol del triunfo y fue siempre a la pelea.

3. El golpeo de Kroos

Cada saque de esquina que pone el alemán es sinónimo de peligro. No se cansa de dar puntos al Madrid con balones tocados con precisión con su pie derecho. En esta ocasión su conexión especial con Sergio Ramos no dejó el gol en el testarazo a placer del sevillano de Camas, pero fue Cristiano Ronaldo el que prolongó jugada en el primer palo para que Casemiro marcase el tanto definitivo.

4. Benzema

Calma la ansiedad del madridismo dos actuaciones a domicilio exquisitas y decisivas de Karim. Devoró espacios, se asoció con peligro en cada subida de Marcelo, dejó solo a Cristiano con una gran asistencia que el portugués le devolvió en un gol de clase. El balón le llegaba botando y el delantero francés acomodó el cuerpo y el tobillo derecho para golpear en el momento exacto al esférico y mandarlo a la red.

5. Cristiano

Sin gol también puede ser clave en el éxito el delantero portugués. Participó en los dos goles con el toque final a un compañero, se exprimió al máximo para ayudar en tareas defensivas que otros días deja más de lado. Se sacrificó por el equipo y por eso no entendió nada cuando vio su número en la tablilla. Dejó un improperio al aire y malas caras ante la entrada de un compañero.

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