La Crónica Castellón-Xerez

Una derrota anunciada

  • El Xerez sigue sin reaccionar y no es capaz de sacar tajada ante un Castellón plagado de bajas - Los azulinos sólo apretaron al final y cuando ya en medio campo no estaba Carlos Calvo

Pues va a ser que no, que en Castalia tampoco. El Xerez sigue sin levantar cabeza y las alarmas están a punto de saltar todas. Los más optimistas decían que había que sumar seis puntos en los dos partidos que restaban antes del parón de Navidad. Pues ya, como mucho se van a sumar tres. Las excusas ya comienzan a ser banales y ya no cuela ni lo de la mala suerte ni lo de la mejoría.

La nave azulina está a la deriva y mucho van a tener que trabajar los técnicos para frenar el hundimiento del Titanic porque, para colmo, el cuadro de Casuco da vida a todos los rivales a los que se enfrenta por muy mal clasificados que estén. Y eso que a los nueve minutos, el Xerez se acercó por primera vez a la meta defendida por Oliva en una falta que botó Momo y que remató al fondo de la portería Carlos Calvo, pero Pino Zamorano anuló la acción por considerar que el ayer mediocentro azulino se ayudó con el brazo para controlar la pelota. Poco después, el meta catalán, que volvía a la titularidad casi dos meses más tarde, se hizo con un centro-chut de Momo que se colaba en su portería.

Y cuando peor lo estaba pasando el Castellón, Víctor Salas, en el minuto21, se encontró un buen balón casi en el punto de penalti y Porato tuvo que sacar sus reflejos para tocar lo justo la pelota envenenada que le tiró el sevillano y mandarla a saque de esquina con suspense.

La réplica xerecista llegó en el minuto 26, cuando un saque de esquina que forzó Aarón y fue botado por Momo lo remató de cabeza Héctor Verdés por encima del larguero.

Pero sin tregua, el Castellón insistió y Porato volvió a aparecer para despejar a bocajarro un remate en el área pequeña de López Garai que no fue gol también en parte porque el centrocampista no le pegó bien del todo al balón. El Xerez al final consiguió marcharse vivo al descanso, después de no ofrecer una imagen brillante ni mucho menos, ante un Castellón roto, que se fue arriba por inercia pero que aún así fue capaz de poner en apuros a los azulinos.

Y es que el Deportivo sí que es cierto que estuvo ordenado pero su potencial ofensivo no fue suficiente para romper a la zaga local. Míchel y Yordi trabajaron a destajo arriba pero esos balones claros por las bandas que pregona Casuco brillaron por su ausencia porque ni Aarón, que no le ganó ni una vez la partida a sus pares, ni Momo ni por supuesto Carlos Calvo fueron capaces de imponer su criterio.

La segunda parte arrancó más fría que la tarde y eso ya es decir -el termómetro marcaba apenas siete grados- y sólo un zapatazo de Arana desde la frontal calentó el ambiente, que terminó de animarse con un bonito gol del mismo futbolista, que aprovechó una asistencia de Zamora para batir a Porato.

Y el regalo de la tarde le pudo costar muy caro al Xerez. Un mal despeje de Moreno lo aprovechó Tabares y con Porato batido, Verdés llegó de forma milagrosa para sacar el balón y estrellarlo en el poste, evitando así el 2-0.

El Xerez, sin consistencia y cogido con alfileres, porque tenía sobre el campo un once totalmente desequilibrado, acusó el golpe del gol y de esas acciones. Y como las desgracias nunca llegan solas, a la hora de partido, Vicente Moreno recibió una patada involuntaria de Arana que le obligó a abandonar el terreno de juego conmocionado y en camilla por una brecha en el ojo. El puesto del capitán lo cubrió Benjamín, que de esta forma se estrenaba con la camiseta azulina, mientras que Samuel retrasó su posición.

En pleno desconcierto azulino, Porato se volvió a lucir para evitar otro gol del Castellón. Esta vez desvió de forma espectacular con la manopla un tiro envenenado de Tabares. El rechace le cayó a López Garai y la pelota se fue al larguero.

En fútbol, el que perdona acaba perdiendo y el Castellón estuvo a punto de encajar el tanto del empate en el minuto 67, cuando Míchel fusiló a Oliva y todo Castalia enmudeció. El portero reaccionó bien y despejó como pudo el peligro.

La incertidumbre en el marcador y la tensión en el cuadro local, también desesperado tanto por su situación como por no haber matado el partido a pesar de las oportunidades de las que dispuso, mantuvo el encuentro vivo. Pero un partido pocas veces se gana a base de impulsos o por una acción individual.

Casuco, que se equivocó en su planteamiento inicial, quiso rectificar cuando faltaba poco para el final del encuentro, más bien obligado por la situación y por la inercia del partido que por su propio convencimiento. El centro del campo comenzó con Samuel y Carlos Calvo y acabó con Benjamín y Dani Zúñiga. Y es que como diría un castizo, hay que tener valor para colocar a Carlos Calvo de mediocentro.

Pero, bueno, al técnico le encanta en sus ruedas de prensa aludir a lo que se aprende en el curso de entrenadores, quizás sea por eso que los que no han pasado por esas aulas no entiendan sus planteamientos, que en la pizarra quedan fenomenales pero que sobre el terreno de juego dejan que desear. Un triunfo en seis jornadas y sin soltar lastre.

En la recta final, y ya con orden en el centro del campo y con un Xerez que se dejó ver más en ataque, Míchel probó fortuna otra vez desde la frontal, pero el veterano Oliva se volvió a lucir. Luego, Momo se encontró con un buen balón y cuando se disponía a rematar, resbaló y cayó al suelo solito.

Los xerecistas echaron el resto en el descuento pero ya era demasiado tarde para enmendar el desaguisado. Excusas, para las que las quieran encontrar las hay, pero queda una jornada menos y el Xerez sigue hundido en la zona baja de la tabla.

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