Una derrota que toca la moral

  • El Jerez Industrial mejora ostensiblemente pero pierde en el último minuto y suma su sexta derrota consecutiva · Mientras a Hutton le dura la gasolina el equipo recuerda al de las primeras jornadas.

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La vida sigue igual para el Jerez Industrial, que ayer sumó su sexta derrota consecutiva (acercándose peligrosamente a las ocho seguidas de la pasada temporada) pese a mostrar una cara diametralmente opuesta a la de las últimas semanas.

Cada vez más en tierra de nadie, con los primeros puestos ya muy lejos y los de abajo peligrosamente acechando, la afición industrialista tiene, empero, motivos para no perder la esperanza. Quizá los puestos de promoción se han escapado ya irremediablemente, pero al menos tras lo visto ayer sobre el césped de La Juventud la categoría no debe peligrar. Sólo hay que cambiar la dinámica negativa, porque al menos algunos de los que ayer debutaron en La Juventud ofrecieron signos para ser moderadamente optimistas. Eso, si los resultados negativos no empiezan a hacer mella en la moral de una plantilla joven y sin experiencia para levantarse.

Mientras a Hutton le duró la gasolina, el Jerez Industrial llegó con peligro y mucho criterio al área ayamontina. Y cuando Forrester dejó de ser un islote en ataque y ocupó su demarcación habitual, la banda derecha, la amenaza local creció exponencialmente. Fueron las dos mejores señales del nuevo Jerez Industrial. En cambio, la pareja de centrales formada por Morris y Beckles, especialmente este último, no dio tan buenas sensaciones.

Así las cosas, el Industrial no mereció perder ayer ante el Ayamonte. Se complicó la vida en exceso en la salida del balón y eso ante un equipo mucho más potente habría resultado letal.

Los locales empezaron fuertes y a los tres minutos Lynch, en un libre indirecto, pudo hacer el primero si no es por la mano salvador a de Miguel Roza. El meta onubense se volvió a lucir en un remate de Hutton que se marchó a córner. El internacional sub'21 irlandés hizo jugar al Industrial como hacía semanas que no se veía pero en la segunda mitad desapareció del mapa y su equipo lo notó en demasía.

El Ayamonte también tuvo dos ocasiones muy claras en la primera mitad, ambas en las postrimerías. Luis Ligero le cogió la espalda a Wynter, midió el centro y allí Gonzalo buscó una chilena que se fue por encima del larguero. Más clara fue la siguiente, tras un taconazo de lujo de Guarte que dejó solo a Pepe Puntas. El ayamontino disparó y Morris tocó lo justo para que el balón se estrellase en el larguero.

Forrester, que ya se había ido a la banda en la primera mitad, tomó el protagonismo a partir de entonces. Rompió a Camilo con una bicicleta, la puso al segundo palo y allí Lynch remató con claridad y precisión al fondo de la red (57').

Cinco minutos después se pasó del 2-0 al empate. Lynch perdonó otro centro medido de Forrester rematando con escasa potencia y dando tiempo a que Roza se hiciera con el balón. El portero montó una contra que acabó en la banda derecha con un disparo de Luis Ligero que Lumley repelió como pudo. Gonzalo, con la caña preparada, sólo tuvo que recoger el rechace para hacer el empate.

Al Industrial le entraron las prisas y los nervios, quiso llegar de la forma más rápida pero menos efectiva y atrás se empeñaba en complicarse la vida. Sin embargo, el físico no respondió y varios jugadores estuvieron desaparecidos conforme el choque avanzaba a su fin. Así hasta que a falta de cuatro minutos y en una jugada fortuita Forrester se lesionaba y pedía el cambio. Ante la incredulidad de todos, el banquillo no se movió y el Ayamonte aprovechó una autopista en la banda izquierda (Thomson fundido y Forrester si poder ayudar) para hacer el 1-2. Guarte centró y en el primer palo Fernando Vaz remataba con dosis de fortuna, ya que el balón tras estrellarse en el palo entraba en la meta de Lumley.

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